El proceso bolivariano en la coyuntura latinoamericana

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La transicin entre siglos encuentra a Amrica Latina como regin inserta en tres procesos bsicos: a) la globalizacin o mundializacin inducida; b) el consenso de Washington que debera abrir paso a un Tratado de Libre Comercio Americano; y c) la democratizacin (gobiernos civiles electos) bajo la forma de democracias polirquicas restrictivas (poliarquas restrictivas).

Estos tres procesos se dan en relacin con un eje comn: la extincin de un proyecto nacional de desarrollo y, con ello, la liquidacin en la prctica de las tesis o imaginarios sobre la presencia o ausencia de una burguesa nacional en el subcontinente. No existe desarrollo nacional: puede o no existir un crecimiento precario derivado de una insercin en la lgica trasnacional de acumulacin de capital. Los protagonistas locales de este crecimiento son polticos/empresarios trasnacionalizados y tecncratas privados y pblicos.

De los tres procesos, los dos ltimos se encuentran o en un momento de estancamiento o exhibiendo signos de su fragilidad estructural.

Estos procesos dominantes, o sus efectos, encuentran resistencias sociales populares, ciudadanas, electorales y estatales, muchas veces fragmentarias, que toman formas diversas. En las economas grandes surgen, por ejemplo, la rebelin zapatista (1994), y la posibilidad de triunfo electoral de un candidato presidencial emergente (Lpez Obrador) en Mxico, la movilizacin piqueterista en Argentina, y se consolida el Movimiento de los Sin Tierra en Brasil. Este ltimo pas se da el gobierno de Lula (2002) con apoyo, entre otros, del Partido de los Trabajadores y el MST. Ninguno de estos procesos, sin embargo tiene (ni aspira) a irradiar o incidir en el imaginario popular latinoamericano. Constituyen fenmenos locales. Dos de estos pases-economas, en cambio, han avanzado en la configuracin de un ncleo regional (MERCOSUR) que constituya un polo de acumulacin subregional de capital que frene la hegemona unilateral de Estados Unidos en el rea y la inserte ms diversificadamente en la economa transnacionalizada o global.

En otros pases se dan principalmente movilizaciones rurales populares con efecto o alcance urbano y ciudadano, como en Ecuador, e incluso un gobierno (Repblica Bolivariana de Venezuela) que se declara revolucionario, bolivariano (integrador) y socialista, partidistas y sociales (Bolivia) y triunfos electorales de izquierda, como en Uruguay. La experiencia cubana no colapsa aunque se encuentra (desde finales de la dcada de los ochenta) notoriamente disminuida en su capacidad para avanzar posibilidades alternativas. En su frente, las estructuras poltico-militares que combaten en Colombia siguen mostrando capacidad para sostenerse como actores de una guerra, pero no como conduccin poltica alternativa. En Chile se sostiene la irritacin por la impunidad de los responsables de violaciones a derechos humanos.

El rea centroamericana y caribea insular se presenta como la polticamente ms deprimida en el nuevo siglo: Hait, con crisis de ingobernabilidad y casi total colapso econmico-social, Guatemala, donde se manifiestan tendencias hacia la anomia, Honduras y Nicaragua ubicadas persistentemente entre las economas-sociedades ms empobrecidas de la regin y la ltima ingresando en una crisis de ingobernabilidad. El Salvador refirmando su carcter oligrquico y Costa Rica sumida en procesos de corrupcin estatal y de sensibilidad pblica, venalidad gubernamental y colapso partidario. Como signo de su debilidad, los gobiernos de estos pases, a los que se une Repblica Dominicana, avanzan en tiempo record hacia Tratados de Libre Comercio sin mayor consulta ni contenido ciudadano, popular o nacional. Con ello, y con su participacin en el Plan Puebla-Panam, se determinan como uno de los principales soportes regionales, junto al gobierno de Colombia, del injerencismo estadounidense practicado abiertamente por la administracin Bush.

Resistencias sociales

En una primera aproximacin esta coyuntura larga muestra que la economa transnacionalizada, en su forma actual, no es instrumento de desarrollo para el rea (tampoco ha garantizado su crecimiento), ni para cada economa entendido como colectivo o proyecto-de-pas, que las economas-sociedades latinoamericanas mantienen su incapacidad para agregar significativamente valor a la economa global (y por ello aumentan su carcter dependiente e intensifican su polarizacin y enrarecimiento internos) y que las instituciones de las democracias restrictivas no tienen capacidad para administrar ni las estabilidades parciales o momentneas (Argentina, Amrica Central, Per) ni las crisis de gobernabilidad e ingobernabilidad (Nicaragua, Argentina, Ecuador, Bolivia). La excepcin, en el perodo, sera Chile. Sin embargo, las formas polticas ms extremas de injerencismo estadounidense tambin han fracasado (como lo muestra la reciente eleccin de Secretario General de la OEA y la negativa de esa instancia para acceder a una tutela democrtica en la regin) y las derrotas militares del gobierno de Colombia. La regin, con todas sus debilidades, y pese al colapso de las principales sociedades del socialismo histrico hace ya quince aos, muestra que sus resistencias sociales con alcance poltico tienen races propias o autnomas (no son el reflejo de la actividad de un actor externo) y esta resistencia social posee, en el inicio del siglo, capacidad para desestabilizar y generar incertidumbre y, en menor medida, de acuerdo a condiciones internas, capacidad de propuesta alternativa. Su mayor debilidad est en su carcter regionalmente estanco y a veces incluso localmente fragmentario (o sea sin capacidad para una convocatoria plural, determinada y a la vez masiva).

En este panorama se inscribe la propuesta y experiencia de proceso bolivariano, cuyo foco inicial est en el proceso venezolano pero que aspira a transformarse en una filosofa y poltica regional opuesta tanto al neoliberalismo y a la globalizacin actual (propone un desarrollo nacional, regionalmente integrado y popular) como al capitalismo (propone un Nuevo Socialismo del Siglo XXI: economa de equivalencias y democracia participativa).

Valor nacional

En la perspectiva se dibuja la continuidad del proceso de globalizacin inducida (capitalismo intensivo, transnacionalizado, en red), con acentuacin de las dependencias y la fatiga del ambiente democrtico que podra abrir el paso a instituciones explcitamente autoritarias con conduccin civil (Colombia) o militar (Per, Bolivia). En una frase: crisis social del mercado, reconfiguracin transnacional-autoritaria del Estado.

Las alternativas a esta perspectiva pasan por intensificar poltica y aceleradamente la capacidad para agregar valor nacional a los procesos de trabajo, las reformas estructurales internas orientadas a ese fin, la articulacin regional (infraestructura) con base social popular y las diversas formas de poder local (desconcentracin estatal, participacin ciudadana y popular) con incidencia en la propuesta de una nueva cultura poltica. En una frase: crisis del mercado global o en red monoplica, reconfiguracin popular del Estado, de la cultura poltica y reconformacin de las tramas sociales.

– Helio Gallardo, filsofo y ensayista chileno, es catedrtico de la Universidad de Costa Rica

Artculo completo: http://alainet.org/active/9195&lang=es

Documento relacionado: Revolucin y cultura poltica en Amrica Latina, Helio Gallardo: http://alainet.org/active/9176&lang=es

_____________________________________________ Servicio Informativo “Alai-amlatina”

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