El sueño se hace a mano y sin permiso

Comparte
Idania Trujillo

La palabra, sentida y vivida, expresada desde las luchas y rebeldías, desde la articulación y la esperanza fue la clave que permitió entrar en los imaginarios, los símbolos y las reconstrucciones de nuevos paradigmas de poder y emancipación popular. Desde la memoria que se hace cotidiana lucha y abre nuevos caminos de participación comprometida frente a los desafíos neoliberales y de dominación, se levantó la autoestima como herramienta reivindicativa, canto a la solidaridad a la diversidad, a la reconquista de los verdaderos sentidos del poder desde los de abajo, las/os desclasados, las/os vilipendiados, las/os excluidos.

Y desde ese espacio compartido se oyeron las voces diversas de las/os representantes de las redes, articulaciones y movimientos sociales, indígenas y populares participantes en este taller, como expresión de las transformaciones a que están llamados desde sus luchas de resistencia para hacer posible el crecimiento de sus capacidades de pensamiento y actuación.

Experiencias de vida y de compromiso que —al decir de Elio Gallardo, quien moderó la primera sesión de trabajo de este último día de debates—, logren el emprendimiento colectivo, la incidencia política, la coordinación y la crítica, la unidad en la diferencia.

Memoria y reflexión han ido juntas en estos días. Y en el centro de las discusiones se ha visto la importancia de comunicarnos y de hacer de cada situación una experiencia de aprendizaje colectivo, de evidenciar en cada acción, en cada lucha, la necesidad del compromiso, de manera que la idea de reconstruir los sentidos políticos y el poder en las luchas de los movimientos sociales ha sido vista como un proceso que se van conquistando poco a poco y a partir de las acciones cotidianas.

Ahondar en el nosotros desde el yo múltiple que somos, y desde nuestras comunes luchas de resistencia fue el hilo conductor de las intervenciones de tres destacados intelectuales de nuestra América, el cubano, Fernando Martínez Heredia, ensayista e investigador del Centro de Investigación y Desarrollo “Juan Marinello”; el mexicano Héctor Días Polanco, director de la revista Memoria, y profesor y asesor del gobierno sandinista; y a Robinson Salazar, investigador de la Universidad de Sinaloga.

En sus palabras, Martínez Heredia, se refirió a la necesidad de recuperar la memoria histórica de nuestras luchas. “Hemos pasado por una etapa, dijo, donde el protagonista era la derrota, la derrota política —desmoralizadora, por cierto—, donde se vivenciaba, lo que fue la gran etapa de represiones hasta llegar al genocidio en países como Guatemala o Argentina”.

“Ahora, acotó, estamos en un momento en que el optimismo es mayor que las realidades. Y creo que esto es muy bueno, sobre todo porque las realidades a las que me refiero, hay que crearlas; no son el resultado de nada que ya esté ni de ninguna evolución. A la vez, este es un momento de una tremenda importancia que nos obliga mucho a profundizar, porque el tren de la oportunidad histórica pasa muy pocas veces, y ahora hay una oportunidad histórica en camino en América Latina y el Caribe y tenemos que saber aprovecharla”.

“También creo que hay que ir muchísimo más lejos, afirmó Martínez Heredia, y cuando decimos esto, estamos reconociendo que tenemos muchos más problemas que logros. El sentido de lo político y el poder no se han resuelto aún en un sentido anticapitalista, que es al que me estoy refiriendo, y en un sentido de dominación de las diferentes dominaciones en las cuales viven y reproducen sus vidas la mayoría de las personas”.

“La conversión de la posibilidad en realidad me parece, dijo, que es una de las tareas actuales de primer orden para los movimientos sociales y populares”.

Por su parte el profesor Héctor Díaz Polanco aseveró que un gran reto para los pensadores sociales y para los movimientos populares y sociales es el tema de cómo vamos a construir relaciones justas para nuestras sociedades. En unas condiciones de escasez como la que vivimos hoy, tenemos que pensar cómo vamos a construir esas nuevas relaciones de justicia social y de poder desde las diversidades. Necesitamos una construcción teórica de la justicia en la que la novedad incluya la vertiente de la diversidad. Es decir, la idea fundamental, articulada en prácticas, de que no hay no hay posibilidad de construir una sociedad justa sin el reconocimiento de la diversidad en todos los sentidos y en todos los campos”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Puedes usar estas etiquetas y atributos HTML:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>