¿ES CUBA UN ESTADO PATROCINADOR DEL TERRORISMO? SEAMOS REALISTAS, DEPARTAMENTO DE ESTADO

Comparte

THE HILL (Versión digital) EE.UU.

¿ES CUBA UN ESTADO PATROCINADOR
DEL TERRORISMO? SEAMOS REALISTAS, DEPARTAMENTO DE ESTADO

John Adams*

En 1979, el departamento de Estado de EE.UU. comenzó a denominar a los países que en “reiteradas ocasiones proporcionaban apoyo a los actos de terrorismo internacional” como Estados Patrocinadores del Terrorismo. Hoy, hay cuatro países en la lista: Irán, Siria, Sudán y… Cuba.

¿Cuba? ¿De verdad?

Entre los países que no figuran en la lista de estados patrocinadores del terrorismo se encuentran: Yemen, Líbano, Pakistán, Corea del Norte (el departamento de Estado sacó a Corea del Norte de la lista en el 2008) y Libia (eliminado de la lista en el 2006).

A Cuba la incluyeron en la lista en 1982, debido a su apoyo a los rebeldes comunistas en África y América Latina durante los años 60 y 70.

Recién llegados de un extenso viaje de investigación a Cuba, donde nos reunimos con funcionarios de las embajadas de los principales países europeos y latinoamericanos, la Sección de Intereses de EE.UU. y funcionarios del gobierno de Cuba, hemos llegado a la conclusión de que es simplemente ilógico y contraproducente mantener a Cuba en la lista. Hay pocas, si hay alguna, evidencias de que Cuba apoye al terrorismo, y además, la que consta muestra que hace más de 20 años no lo hace.

Después del fin de la Guerra Fría, muchos en la comunidad de inteligencia llegaron a la conclusión de que Cuba ya no era una amenaza para la seguridad nacional de EE.UU. El informe del departamento de Estado de países sobre el terrorismo de EE.UU. revelaba que Cuba “ya no apoyaba activamente las luchas armadas en América Latina y en otras partes del mundo”. El mismo informe además agregaba, que “EE.UU. no contaba con evidencias de lavado de dinero de terroristas o de actividades financiadas por el terrorismo en Cuba”.

El informe del 2009 señalaba: “No hay evidencias de apoyo financiero directo a organizaciones terroristas por parte de Cuba en el 2009”. El informe del departamento de Estado del 2010 decía: “El gobierno cubano y la prensa oficial públicamente condenaron los actos de terrorismo de Al Qaeda y seguidores”.

¿Tiene algún sentido mantener a Cuba en la lista, más de dos décadas después de los eventos citados en la lista original?

¿Entonces, por qué el departamento de Estado retiene a Cuba en la lista?

La razón fundamental parece ser que el “gobierno de Cuba ha continuado proporcionando refugio seguro a varios terroristas”, según el informe de países sobre el terrorismo del 2008.

Veamos las evidencias

Primero, el departamento de Estado alega que Cuba ofrece refugio seguro a terroristas españoles.

El hecho es que un grupo de exmiembros de la organización País Vasco y Libertad –más comúnmente conocida por sus siglas en español ETA— vive en Cuba tras un acuerdo bilateral de décadas con el gobierno español. España ha manifestado públicamente que agradece la voluntad de Cuba de acoger a estas personas y ha sostenido que esto mejora su capacidad para tratar más eficazmente con el grupo. La policía española, incluso mantiene una pequeña presencia en Cuba.

Segundo, el departamento de Estado argumenta que los miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional, grupos rebeldes colombianos, se mantienen en Cuba. La realidad es que Cuba no ayuda al ELN desde hace más de 20 años. Además, el gobierno colombiano públicamente ha expresado que Cuba ha jugado un papel excelente al facilitar las conversaciones de paz con los rebeldes, de acuerdo con el informe del Servicio de Información del Congreso del 2007.

El propio informe del departamento de Estado del 2010 se hace eco del informe del 2009, de que “no hay evidencias de ayuda financiera directa o material actual” a las FARC.

Además de la falta de evidencias que respalden su permanencia en la lista, existen razones convincentes por las cuales Cuba debe ser eliminada:

La presencia de Cuba en la lista perjudica la credibilidad de EE.UU. ante casi todos nuestros principales aliados y nos pone en desavenencia con casi todos los países latinoamericanos, que ven la lista como un capricho motivado políticamente.

Obstaculiza nuestra capacidad para trabajar con aliados en la facilitación de contactos con los grupos rebeldes, tales como las FARC, que pretenden una reconciliación.

La política de EE.UU. reduce los esfuerzos para cooperar con Cuba en aspectos importantes de seguridad nacional para EE.UU., como por ejemplo, en el contrabando de personas, drogas y armamentos, así como en los desastres ambientales.

La política estadounidense daña nuestros negocios y a los trabajadores al constituir el motivo principal para continuar el embargo comercial contra Cuba, que elimina la posibilidad de empleos.

Fundamentalmente, retener a Cuba en la lista del departamento de Estado socava los esfuerzos de EE.UU. en una lucha más amplia –y más real- contra el terrorismo.

Por todas estas razones, ya es hora de que Estados Unidos ponga fin a nuestra política contraproducente e hipócrita y saque a Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo.

*Adam es presidente de Guardian Six Consulting LLC, una firma de consultoría de seguridad nacional. Jones es cabildero federal en Washington.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Puedes usar estas etiquetas y atributos HTML:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>