Es hora

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Tamara Roselló Reina

En Guatemala las comunidades indígenas se pronuncian en contra de la minería a cielo abierto, del despojo de sus tierras, del hambre que mata y del asesinato del joven maya Gilmer Rolando Borror Set.

En Honduras el Frente Nacional de Resistencia contra el Golpe de Estado prosigue con sus acciones para devolverle a esa nación el orden constitucional. En otros países de la región como Costa Rica, Nicaragua y El Salvador, organizaciones y movimientos sociales expresan su solidaridad con el pueblo hondureño.

Indígenas y campesinos chiapanecos se pronuncian contra el “continuo saqueo de nuestras riquezas y la exclusión de nuestros derechos territoriales y culturales.” En República Dominicana la protesta es contra la reciente reforma a la Constitución aprobada por el Congreso, que permite privatizar las playas.

La lista podría ser mayor, porque las injusticias no cesan y las voces que las denuncian se escuchan cada vez más lejos y más alto, como confirmación de que las razones de nuestras luchas, son diversas, pero tienen esencias comunes. Nos conectan con las causas de otras y otros, en latitudes distantes, porque volvemos nuestras sus más legítimas y elementales aspiraciones.

Por eso las jornadas globales por la Madre Tierra y el Grito de los/as excluidos, contra la militarización y en solidaridad con el pueblo hondureño, también llegaron a La Habana, Cuba. Espacios de reflexión, intercambios de experiencias y encuentros culturales se incluyeron en el programa y tuvieron por sede a la Universidad de La Habana, la Facultad de Medicina Salvador Allende, la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), la Universidad Central de Las Villas y el Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría.

La Casa del ALBA aun sin inaugurarse oficialmente fue otro de los sitios para sumar energías y esfuerzos. Al atardecer del 12 de octubre nos encontramos para compartir la más reciente edición de la Agenda Latinoamericana 2010, que pone en nuestras manos un valioso instrumento para la reflexión común, pero sobre todo para la acción, porque desde las miradas de diferentes autores, el tema ecológico emerge como una urgencia, como una consecuencia del (des)orden vigente.

Dos de sus autores Jesús Figueredo, del Centro Martin Luther King y Julio Torres, del Observatorio Cubano de la Ciencia y la Tecnología, provocaron a los asistentes. ¿Cuáles son las alternativas para frenar el cambio climático?, ¿qué podemos hacer desde nuestros países pobres?, ¿cómo cambiar las concepciones sobre lo que significa el bienestar?, ¿cuál es el paradigma a seguir?

Julio Torres apuntaba la necesidad de replantearnos el uso de las fuentes renovables de energía, como por ejemplo del Sol y asumir la eficiencia y el ahorro para construir un mundo sustentable y solidario, en el que “invirtamos los recursos del planeta en la paz, la salud, la alimentación sana y el conocimiento de todos los seres humanos.”

En el jardín de la Casa del ALBA, dos carteles invitaban a dejar por escrito mensajes sobre la salud del planeta, sobre nosotros mismos y sobre ese mundo que soñamos. Alguien comentó: “debe haber más agricultura familiar y menos monocultivos y menos transgénicos, menos hambre, más salud y menos enfermedades; más igualdad y menos pobreza, más vida y menos muerte.” Con un plumón rojo otro participante dijo: “sueño con un mundo donde integremos nuestros sueños.”

Otra persona preguntaba: “¿cuál es el sentimiento más común de la raza humana? ¿el temor o la pereza?” Y en una tarjeta verde, como la esperanza misma quedó anotado: “la Revolución Socialista a escala global, sin calco, ni copia, sino como creación heroica como pedía Mariátegui. Globalicemos los mejores valores del ser humano para extinguir al capitalismo, al que le es inherente la barbarie y la destrucción de la vida…” y “creemos más espacios como estos.”

“La Madre Tierra se transformará y se salvará. El reto es salvarnos nosotros,” consta en la convocatoria para la Movilización Mundial contra la contaminación, la mercantilización de la vida y los bienes naturales, la militarización y la criminalización social. La Agenda Latinoamericana del 2010 coincide en su llamado de “salvémonos con el planeta.”

Una jornada parece breve para compartir criterios, lecturas, dudas y propuestas para actuar. Es un paso para tomar impulso y avanzar más. Este no es asunto de unos pocos, ni es momento para dilaciones ni brazos cruzados. Las víctimas somos nosotros, pero los agentes del cambio también. Es hora.

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