Especialistas resaltaron el protagonismo de la clase trabajadora para superar el modelo

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En San Pablo, más de novecientas mil personas se manifestaron en reclamo de la estabilidad laboral. Recordemos que el desempleo en Brasil es hoy del nueve por ciento, habiendo aumentado de forma exponencial en el último tiempo. A continuación presentamos la nota escrita por Renato Godoy de Toledo para Brasil De Fato.

Parece contradictorio. Y lo es. La crisis estructural del modelo económico vigente tiende a agravar la situación de los trabajadores, con despidos, reducción de derechos y salarios. Mientras tanto, el momento es propicio para fortalecer las organizaciones de la clase y dar una disputa de hegemonía en la sociedad, ya que el carácter del régimen capitalista se torna más claro en este período histórico.

Sin embargo, a los trabajadores no les queda solamente la simple tarea de asistir a la ruina de las ideas neoliberales para, posteriormente, implementar su agenda. La historia demuestra que no hay una asociación mecánica entre la falencia de un sistema y la construcción de de una alternativa. Por lo tanto, la crisis económica mundial genera enormes preocupaciones a los trabajadores, al igual que desafíos y esperanza de emancipación.

En el 1° de mayo, día internacional del Trabajador, el debate de las organizaciones sindicales debe ser el mismo en el mundo entero: los impactos de la crisis en el mundo del trabajo. Y, desde la posguerra, este debe ser el Día del Trabajador con más menciones a los análisis de Karl Marx sobre la dinámica de la sociedad capitalista. Consultados para la entrevista, los especialistas no dudaron en citar conceptos utilizados por el pensador alemán para analizar la situación de la clase trabajadora en Brasil.

Rendirse o enfrentarse
El sociólogo Ruy Braga, de la Universidad de San Pablo (USP), evidencia que no es posible formular una teoría sobre cómo el capitalismo se mueve durante los momentos de crisis, así como la dinámica del movimiento de los trabajadores. Las complicaciones que acarrea la crisis no implican, necesariamente, una sublevación del conjunto de los trabajadores contra el modelo vigente.

“No hay una relación mecánica de pasaje directo de un momento para el otro. Lo que existe es un proceso de construcción social para eso, que la clase trabajadora hace junto a sus instrumentos, como los sindicatos. Pero, en vez de un aumento de las movilizaciones, puede suceder lo contrario. El crecimiento del desempleo puede desmoralizar a la clase trabajadora y hacer que el proceso retroceda. Lo que hoy existe es un proceso de construcción de esa movilización”, explicó.

De acuerdo con el sociólogo Mauro Iasi, de la Universidad Federal de Rio de Janeiro (UFRJ), el sector patronal debe presentar las propuestas reduccionistas a los trabajadores, dejando a estos dos caminos posibles: el enfrentamiento o la rendición.

“Los trabajadores pueden reaccionar de dos formas contradictorias en este momento. Pueden sentirse tentados de acordar pactos sociales y buscar salidas conjuntas con el capital, cayendo en el canto de sirena de que con la vuelta del crecimiento sus empleos y salarios se van a recuperar o que pueden movilizarse y luchar por sus derechos, negándose hacer frente a los costos de la crisis del capital. Es un bueno recordar que en el ciclo de crecimientos la acumulación fue privad y se le pedía a los trabajadores que esperasen para reponer sus pérdidas”, explica.

Tendencia de fragmentación
Es sabido que, cuando las empresas tienen su margen de lucro disminuido, la salida más común es el recorte de gastos por el personal, en nombre de la competitividad y la salud financiera de la institución. Y esa ha sido la justificación más común vivida diariamente en el mundo entero. Así, esto marca una contradicción. Como respuesta a la crisis, los sindicatos anhelan promover grandes movilizaciones, pero sus bases pueden encontrarse minadas por el desempleo.

“En un período de retroceso, la tendencia a la fragmentación de la clase, y con el desempleo, la competencia aumenta. Independientemente del ritmo de acumulación, la clase tiene el gran desafío de construir su propia emancipación. Y eso depende de los grupos más organizados. Ellos precisan responder a una serie de cuestioness: ¿Quiénes somos nosotros? ¿Quiénes son ellos? ¿Quiénes son los aliados y los enemigos?”, explica Ruy Braga.

Si la recesión de la economía implica fragmentación, lo contrario no es sinónimo de acumulación de fuerzas, según el sociólogo. “El proceso de acumulación capitalista tiene dos momentos: uno de expansión y otro de retroceso. La expansión es, generalmente seguridad de la superproducción. En un momento de acumulación acelerada, la ganancia puede ser transferida al salario. Pero eso sólo es garantizado por la correlación de fuerzas. Puede haber un proceso de aceleración más de contención social, como en la década de los ´90”, ejemplifica.

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