“Estados Unidos me produce una gran pena” Entrevista con Robert Redford, director y actor

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‘Leones por corderos’ usa Irak y Afganistán para retratar a su país. Redford dirige y actúa con Tom Cruise y Meryl Streep

ESTRELLA POLIFACÉTICA. 71 AÑOS. NACIDO EN SANTANICA (CALIFORNIA, EEUU). HA GANADO DOS OSCARS, UNO DE ELLOS HONORÍFICO. Foto: AP / MIGUEL VILLAGRÁN

BEGOÑA ARCE
LONDRES

—Irak, Afganistán, la agenda de Washington, la docilidad de la prensa, la indiferencia estudiantil… ¿Su película es un grito de alerta?
—Quería hablar de cuestiones de fondo y he utilizado tres historias personales que están conectadas. El profesor que echa un pulso a un estudiante inteligente pero apático y cínico. La periodista veterana y el político en ascenso. Los dos soldados que piensan hacer lo correcto cuando van a luchar en Afganistán. Esta no es una película sobre la guerra. Quiero plantear unos hechos de forma que el espectador pueda reflexionar sobre cómo hemos llegado a la situación en que nos encontramos.

—¿Y cómo es esa situación?
—Lo que esta pasando en EEUU me resulta demasiado familiar. La caza de brujas de McCarthy, el Watergate, el Iran-Contra y ahora esto. Es la misma gente con la misma actitud. Cuando el conservadurismo extremo tiene el poder, entramos en una época peligrosa. Hay quien ve semejanzas entre la guerra de Vietnam y lo que está pasando hoy. Antes era Nixon, ahora es Bush. Me pregunto si no es momento de hacer algo, porque las cosas se están moviendo muy rápido y van muy mal.

—¿Han cedido los americanos demasiado poder a la Administración?
—Cuando ocurrieron los atentados del 11-S, fue nuestro peor momento en un sentido y el mejor en otro, porque el mundo entero se solidarizó con nosotros. Fue muy emocionante. La Administración nos pidió unidad, que cediéramos algunas de nuestras libertades porque el momento era crítico, y así lo hicimos. Olvidamos algunos de los principios de nuestra democracia, como el derecho a debatir y a discrepar. El precio de esa cesión ha sido muy caro.

—¿Es muy distinta la prensa de hoy a la del Watergate?
—Sí. Han pasado muchas cosas desde que hice Todos los hombres del presidente. Aquel fue un momento glorioso para el periodismo. Fue un momento en que nuestro periodismo salvó la libertad de expresión, que iba a ser destruida por la Administración de Nixon, haciendo lo mismo que está haciendo ahora la actual Administración. Ahora el peligro es mayor porque, además, del poder político, las corporaciones han tomado el control de los medios. Los medios están ahora en manos de cuatro corporaciones que tienen su ideología, mucho dinero y opiniones muy claras sobre lo que produce o no produce beneficios.

—¿Piensa que Leones por corderos desatará polémica?
—Me imagino que sí, pero he querido hacer esta película porque amo a mi país. Pero mi país me produce una gran pena. Es una película que habla de frustración y de tristeza. Trata sobre todas las cosas que hemos perdido y que no deberíamos haber dejado que nos las quitaran.

—¿No tiene miedo de que le tachen de antipatriota?
—Ya me ocurrió antes. Pero esos comentarios siempre vienen del mismo grupo. Antes era más pequeño, pero se ha ensanchado. Van a decir que es un filme de izquierdas. El golpe que viene de la derecha más extrema está muy bien organizado. Es una fabulosa máquina de propaganda que puede hacer las cosas más increíbles. Estamos desgraciadamente en un país muy polarizado.

—Tom Cruise hace de senador..
—Me intrigó que Tom estuviera interesado. El papel del senador republicano no estaba escrito para él. Estaba pensando para alguien mucho más mayor. Luego consideré que podía aportar mucho a un personaje muy intenso, lleno de energía y muy americano al viejo estilo.

—El estudiante de la película es muy indolente y un poco cínico respecto a la política. ¿Fue usted un joven concienciado políticamente?

—En absoluto, pero a los 18 años me fui a Europa a estudiar arte porque, entre otras cosas, me habían invitado a marcharme de la universidad de Colorado. Fue una enorme sorpresa ver que los estudiantes hablaban de política todo el tiempo No sabía qué decir porque para mí la política era algo remoto y aburrido. Cuando me preguntaban, me sentía humillado al no saber nada de la política de mi país. Entonces empecé a estudiar qué pasaba y lo que descubrí fue que nada era tan perfecto como me habían dicho. Cuando regresé, después de estar varios años fuera, no pude hablar de nada de eso con los chicos de mi edad. Solo me preguntaban por las chicas.

—Ha tardado siete años en volver a dirigir. ¿Qué ha estado haciendo?
—He estado trabajando en otros tres proyectos cinematográficos que tengo en marcha y he empleado mucho tiempo en el festival de Sundance y en asuntos de medioambiente.

—Hay elecciones en su país el próximo año. ¿Confía en el cambio?
—Lo que tenemos es tan horrible que si ganan los demócratas será un alivio. Pero me pregunto qué se puede hacer cuando se han perdido tantas vidas humanas, la reputación en el mundo y tanto en el medio ambiente. ¿Cómo arreglar todo eso?

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