Fe por Cuba: Junto a la tierra que nos vio nacer

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Nuestra praxis liberadora de la fe, nos ha traído a un grupo de colaboradores del Programa de Reflexión-Formación Socioteológica y Pastoral que vivimos en diversos sitios de la Isla hasta el Centro Memorial Martin Luther King para establecer estrategias que permitan contribuir al mejoramiento humano, en esta sociedad cubana necesitada de espíritu renovador.

Como colaboradores y colaboradoras dialogamos sobre la articulación de una red ecuménica comprometida con la obra jesuánica. Ante los retos actuales optamos por unirnos a hombres y mujeres que se empeñan en la formación de valores auténticos, en la creación de relaciones solidarias, en la promoción de la vida como principio elemental para encontrarse con Dios.

Ser cubano hoy-ahora implica reconocerse sujeto del ámbito nacional. Quisimos entonces, durante estos días, hacernos preguntas desafiantes sobre los roles específicos que debemos asumir si amamos verdaderamente el reino de justicia plena propuesto por Jesús de Nazaret. No es suficiente identificarse con la humanidad sufrida; se necesitan acciones concretas para transformar en luz lo que ha sido sombra.

El tiempo kairós nos interpela desde su mirada futura. Equivocar el camino sería imperdonable cuando en nuestra realidad se define la existencia. Apelamos a la construcción colectiva de saberes porque la voz individual se marchita.

Las reflexiones fueron intensas. Estamos conscientes de la responsabilidad que entraña acompañar a la nación, pues esta hora es crucial. No pretendemos convertirnos en mesías portadores de la eternidad. Somos cubanas y cubanos dispuestos a trabajar para que el mundo sueñe más allá de los siglos. Todas y todos somos indispensables en este propósito común.

Dios, ayúdanos a ser coherentes aunque las adversidades persistan, levántanos cuando las fuerzas caigan inmóviles sobre las piedras incomprensibles, permítenos subir a las montañas para que el sol vuelva. Contamos contigo.

La patria resurge desde su mística inspiradora. Hermanas y hermanos, junto al legado histórico de Martin Luther King, junto a la memoria vital de Lucius Walker, junto a la tierra que nos vio nacer, partimos hacia nuestros hogares con esperanza infinita. No te defraudaremos Cuba. Somos tu pueblo. Creemos en ti.

**Es autor es poeta y colaborador del Programa de Reflexión-Formación Socioteológico y Pastoral del CMLK.*

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