Firmes por la Paz

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Vientos guerreristas acechan nuestra patria y la región. En la madrugada del pasado sábado 1 de marzo, fuerzas combinadas del ejército colombiano invadieron nuestro territorio por tierra y aire, para cometer una masacre en la que murieron 22 integrantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), incluyendo a Raúl Reyes, miembro del secretariado de esa organización.

Esta nueva incursión militar, sistemática y previamente planificada con asesoramiento del Departamento de Estado de los Estados Unidos, ha desbordado la secuela de atropellos y violaciones cometidos por el gobierno de Álvaro Uribe contra nuestra soberanía nacional e integridad territorial.

Con esta acción, la estrategia militarista seguida por el gobierno colombiano en el conflicto interno que dura más de 40 años, claramente busca cortocircuitar las acciones humanitarias impulsadas por el gobierno venezolano del presidente Hugo Chávez, con el respaldo de la comunidad internacional, para la liberación de los secuestrados por las FARC, y la apertura hacia una solución política y pacifica del conflicto armado interno.

Es más, este acto de provocación no solo apunta a cerrar una eventual salida política, sino a una regionalización del conflicto interno y a un mayor intervencionismo militar tratando de imponer su política militar y económica, con los Alcas y TLCs, colocando así en riesgo la convivencia pacífica en la región. Propósitos que han estado presentes en el diseño mismo del llamado “Plan Colombia”, que fue concebido para que Estados Unidos mantenga una plataforma militar regional.

Con la expansión del conflicto armado, el imperialismo aspira configurar un contexto propicio para la desestabilización del continente y el naufrágio de los procesos de integración regional, teniendo en la mira sobre todo los procesos de cambio que viven Venezuela, Ecuador, Bolivia y otros países de nuestra América, que se han construido en las calles resistiendo y derrotando a las políticas neoliberales.

En los planes de Bush y Uribe no figura la construcción de la paz en Colombia, pero sí el escalonamiento de la guerra como eje de la nueva fase del “Plan Colombia” y la geoestrategia imperial. Es por eso que el gobierno colombiano, tratando de justificar lo injustificable, pretende ampararse en la doctrina de la “guerra preventiva” inventada por Bush.

Como dice Fidel Castro, refiriéndose a este caso, “a sangre fría nadie absolutamente tiene derecho a matar. Si aceptamos ese método imperial de guerra y barbarie, bombas yanquis dirigidas por satélites pueden caer sobre cualquier grupo de hombres y mujeres latinoamericanos, en el territorio de cualquier país, haya o no guerra. El hecho de que se produjera en tierra probadamente ecuatoriana es un agravante”.

Para que los vientos de paz se expandan en la región, convocamos a una movilización solidaria para parar las tenebrosas maquinaciones del imperio y el gobierno títere de Uribe. Y expresar el respaldo a la política soberana del gobierno ecuatoriano y venezolano y a sus pueblos.

Humberto Cholango
Presidente
Confederación de Pueblos de la Nacionalidad Kichwa del Ecuador (ECUARUNARI)
Adhesiones a: agenciaplurinacional@yahoo.com.

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