Generación perdida

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Alfredo García

La información del Herald incluye la historia del secreto operativo y testimonios de personas que siendo niños no tuvieron opción para decidir emigrar o quedarse en su país, sufriendo un fuerte golpe cultural y existencial al ser obligados a convivir con extraños en un país desconocido.

La acción clandestina conocida como Operación Peter Pan fue una perversa acción de tráfico humano del Gobierno del Presidente Dwight D. Eisenhower, ejecutado por la CIA, coordinado con sectores de la Iglesia Católica, connotados batistianos refugiados en Miami y la complicidad del Reino Unido; mientras los cubanos en la Isla se recuperaban de las atrocidades cometidas por la dictadura.

Después de varias semanas de transmisiones radiales para infundir temor a los padres sobre la pérdida de la patria potestad y mediante la promesa de una rápida reunificación en EU, miles de desesperados cubanos pusieron a sus hijos en manos de representantes de la Iglesia Católica cubana y norteamericana, sin imaginar que se trataba de una maniobra de la CIA para generar malestar en sectores de la población y buscar apoyo a sus actividades contra la revolución.

Lejos estaba la perspectiva de un sistema socialista en Cuba, cuando el Presidente demócrata, John F. Kennedy, asumió el Gobierno en enero de 1961. La esperanza de que el primer Presidente católico de EU, cuya crítica a la Administración republicana y sus promesas de “cambios” hubieran permitido rectificar la intolerancia hacia la Revolución Cubana del Presidente republicano, se desvaneció en sus primeros 100 días de gobierno.

La infame operación de tráfico humano, que junto a los preparativos de la invasión mercenaria de Girón había iniciado la CIA en 1960 por mandato de la Administración Eisenhower, fue innecesariamente avalada y continuada por Kennedy.

Apenas cuatro meses en la Casa Blanca, el Mandatario demócrata tuvo que asumir la flagrante violación a la soberanía cubana y la humillante derrota de las fuerzas mercenarias entrenadas por la CIA en sólo 72 horas, por soldados del ejército rebelde y milicias de estudiantes y obreros. Sin embargo, la operación encubierta Peter Pan siguió su curso hasta octubre de 1962, cuando fue inesperadamente interrumpida por la crisis de los misiles.

Una parte de los niños y adolescentes que llegaron solos a EU nunca se reunificaron con sus padres y fueron ubicados en diferentes campamentos, orfanatos o adoptados por diversas familias en todo el país.

Entre los ex Peter Pan más notorios se encuentran el senador republicano Mel Martínez, el músico Willy Chirinos y el comisionado de Miami, Tomás Regalado.

Aún cuando resulta conocida toda la madeja que en su momento fue secreta, lejos de repudiar por instinto nacional la inescrupulosa operación, algunos ex Peter Pan exhiben con insólito orgullo en Miami su procedencia a través del Grupo Operación Pedro Pan, con el público propósito de “ayudar” a niños “necesitados” y preservar la “historia” de la Operación Peter Pan, que más allá de ideologías, constituye un vergonzoso precedente de tráfico humano organizado por un Estado.

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