Hacia las elecciones en Paraguay*

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En las elecciones del 20 de abril, Ananías Maidana encabeza la nómina de diputados de la APS, que a la vez apoya la candidatura presidencial del obispo Lugo. En el calor de la campaña electoral, los comunistas de Paraguay resaltan “la necesidad y la urgencia de avanzar en unidad hacia la creación de un amplio frente de todas las fuerzas democráticas, progresistas y revolucionarias” del país hermano.

¿Qué valoración hace de la APS?

Ananías Maidana: Es histórico haber llegado a la APS sobre la base de un debate, recogiendo la experiencia anterior y teniendo en cuenta que, por su composición, es una alianza de la clase obrera, los campesinos y fuerzas populares. La APS es un motor con vistas a la formación de un frente popular y a crear las correlaciones de fuerzas favorables para la revolución democrática, agraria y antimperialista hacia el socialismo.

¿Por qué la APS va con lista legislativa propia, pero apoya la candidatura presidencial de Lugo?

-La APS no lleva candidato a la presidencia, pero desde un comienzo, por la esperanza que se cifra en monseñor Lugo, vimos la posibilidad de apoyarlo y presentar candidatos propios, gente ligada al proceso revolucionario en nuestro país, fundamentalmente a las luchas campesinas obreras y populares. Hemos llegado a un acuerdo de carácter programático con la candidatura a presidente de la Alianza Patriótica para el Cambio. Tuvimos un encuentro oficial con Lugo con quien acordamos dos puntos fundamentales que hacen a la trama principal para el desarrollo progresista del Paraguay: la reforma agraria radical y la independencia absoluta de Paraguay. Estos dos puntos se van a reafirmar en un acto público que se llevará a cabo el 27 de este mes en San Pedro, en el que esperamos que haya alrededor de cuatro mil campesinos y representantes de fuerzas populares y políticas.

¿En ese encuentro Lugo va a reafirmar públicamente su voluntad de que, en caso de llegar a la presidencia, se avanzará en la reforma agraria y la independencia absoluta de Paraguay?

Lo va a confirmar públicamente. En un encuentro que tuvimos le planteamos estos puntos que se acordaron y otros temas vinculados a la necesidad de la recuperación de las riquezas fundamentales del país como es el caso de Itaipú y Yaciretá. También que es preciso defender a las empresas estatales, pero con la participación activa de los trabajadores, los usuarios y de un gobierno que responda a los intereses nacionales.

¿Si es elegido presidente, qué espera que haga Lugo para avanzar hacia la independencia absoluta de Paraguay?

El Partido Comunista Paraguayo nació en la lucha antimperialista, por eso al hablar de independencia, hablamos de lo imperioso que es liberarnos de la intervención creciente y activa en los problemas internos de Paraguay por parte del imperialismo norteamericano, y en particular del embajador James Cason, que en estos días está participando muy activamente en la campaña electoral. Hemos sacado una declaración (ver Contra la intervención yanqui) sobre la situación real del Paraguay, porque los EE.UU. tienen su candidato, incluso apoyan abiertamente al ingeniero Luis Castiglioni. Esto excede el marco político de la interna del Partido Colorado, se trata de una intervención vista a crear una desestabilización del sistema político e ir hacia un régimen dictatorial, incluso fascista, nuevamente en el Paraguay.

¿La situación que atraviesa el Partido Colorado habla de que en su país hay una crisis de representación de la estructura política tradicional?

Es una crisis total, hay inseguridad en los dirigentes de los partidos políticos tradicionales, e incluso en algunos de los nuevos partidos que han tomado el vicio de la lucha por los cargos en lugar de hacerlo en base a proyectos programáticos tendientes a cambiar la vieja estructura económico social, que es la causa fundamental del hambre y la miseria que padecemos en nuestro país. Además tenemos el problema de la oligarquía latifundista burguesa y el imperio estadounidense, fuerzas que trabajan para atajar el proceso de unidad y lucha por un cambio radical en Paraguay.

¿Está garantizado que los comicios del 20 de abril sean libres y limpios?

Siempre he denunciado públicamente que acá no hay elecciones, sino votaciones que se llevan a cabo sobre la base del dinero que se aporta a algunos sectores. Estamos en la lucha para que se realicen elecciones libres y limpias, y seguiremos desenmascarando esta forma de encarar los comicios. Hay un proyecto para evitar las elecciones, prolongar y posponer su fecha en forma indefinida para desilusionar a la gente. Por eso planteamos que hay que defender la libertad y se deben dar garantías para la realización de los comicios del 20 de abril. Todas las fuerzas democráticas, patrióticas y socialistas tendremos que ejercer un control para que haya elecciones libres y limpias.

¿Qué es lo que puede cambiar con una gestión presidencial de Lugo?

Creo que con Lugo empezaremos una transición hacia la real democracia en nuestro país, tanto en el poder como en la estructura económico-social que es donde está uno de los principales problemas. Aquí hay una crisis estructural, la crisis política no es otra cosa que un reflejo de la crisis que hay en el plano económico. Por eso, si Lugo se apoya en el pueblo, en los campesinos, los obreros, los estudiantes, los intelectuales, se podrá producir el comienzo de un cambio democrático real en el Paraguay, que deberá contar con la participación creciente, activa y entusiasta de las masas y el control que puedan ejercer las fuerzas democráticas y antimperialistas de mi país. Esta es la condición, porque también el propio Lugo está rodeado de algunas gentes que representan los intereses de los latifundistas y proyanquis. Por eso estamos ante una situación compleja, a lo que se suma la intervención abierta, descarada y con mucho aporte de dinero por parte de ONGs y otras organizaciones que responden directamente al plan de EE.UU.

¿Puede decirse que hay una intervención concreta de EE.UU. que intenta que siga recreándose en Paraguay el sistema político hegemonizado por la derecha, mientras que el PCP y otras fuerzas populares están avanzando en una construcción de carácter amplio y profundo que en algún lugar contacta con el proyecto que encabeza Lugo, aun con las contradicciones que pueden presentarse hacia adentro de este proyecto?

Esto es realmente así. Nosotros peleamos ideológica y políticamente en todos los frentes con vistas a consolidar un frente amplio, para aportar en la creación de las condiciones para que se triunfe en las elecciones de abril, porque creemos que a partir de eso se puede abrir un proceso diferente que tenga la orientación que se está dando en gran parte de América Latina. Nuestro pueblo lo sabe y ya está cansado de este sistema que impera en Paraguay. Por eso es que hay una creciente concientización, organización y participación de las fuerzas populares, especialmente entre las organizaciones campesinas. Pero también es interesante el proceso que se está dando en el plano político. Es importante el esfuerzo que está haciendo la APS con vistas a crear conciencia sobre la necesidad y la urgencia de avanzar en unidad hacia la creación de un amplio frente de todas las fuerzas democráticas, progresistas y revolucionarias de nuestro país.

¿Este frente popular al que usted alude debería sumar a los sectores agredidos del campo y la ciudad?

Naturalmente, ellos son el sujeto de la revolución. Creo que hay condiciones, incluso tenemos conversaciones con Tekejojá que es una de las organizaciones que apoya muy fuertemente a Lugo, pero también conversamos con todos aquellos que están dispuestos al cambio que pide el pueblo de Paraguay. Por eso hacemos el esfuerzo para mostrar el camino hacia un cambio real. Pero esto no se podrá hacer sin la participación activa, consciente y organizada en primer término de las fuerzas populares centrada en los campesinos, la clase obrera, la juventud, las mujeres, en los indígenas. Tenemos una gran tarea, pero también un proyecto programático coincidente en el carácter de la revolución democrática, agraria, antimperialista hacia el socialismo.

Una tarea que debe realizarse en un país impregnado aún por la herencia que dejó la dictadura de Alfredo Stroessner…

Planteamos un cambio que lleve a que el poder real descanse en las fuerzas democráticas, en las fuerzas campesinas, en la clase obrera, lo que va a ser una garantía para que se democratice el sistema. Hay que terminar con la influencia del régimen dictatorial fascista que tenemos en nuestro país. En Paraguay no ha habido cambios, se sigue en la política de Terrorismo de Estado stronista. Por eso decimos que el gobierno de Nicanor Duarte Frutos es el continuismo del stronismo, ya que no hubo cambios apreciables en la estructura. Hay ciertos parches, pero no apuntan a avanzar hacia un desarrollo socioeconómico independiente del país. Acá sigue primando el FMI, su proyecto y su programa. Por eso hablamos de avanzar en acuerdo sobre la necesidad de la reforma agraria, comenzando por la recuperación de las tierras mal habidas, porque en Paraguay hay alrededor de diez millones de hectáreas que se distribuyeron gratuitamente entre los altos mandos militares y los dirigentes partidarios.

Pero también habrá que hacer lo propio con la industrialización del país para crear fuentes de trabajo, y en eso también incluimos avanzar en medidas que garanticen que haya atención a la salud y la educación.

Pugnamos por que haya una central unida de trabajadores que luche por las conquistas sociales. En Paraguay prácticamente no hay jornada de ocho horas, se trabaja doce o catorce, se explota a los trabajadores, la pequeña industria nacional está sumamente golpeada, hay una creciente desocupación que presiona y reduce el salario. Por eso es necesario que los sindicatos vuelvan a recobrar su independencia y unidad para recuperar las conquistas sociales logradas con la lucha popular y continuar avanzando en esa dirección. En plena época de terror stronista la clase obrera conquistó la jornada laboral de ocho horas y seis en los lugares insalubres, eso hoy no se aplica. Todo esto se está discutiendo en las bases de la sociedad paraguaya.

En esa agenda tiene un lugar destacado la problemática derivada de la violación a los derechos humanos por parte del Estado paraguayo…

Se aprobó la Ley de formación de la Comisión de Verdad y Justicia. Nosotros decimos que hay que actuar, no solo sobre los crímenes de terrorismo, asesinato y desaparición forzada de personas perpetrados durante la dictadura de Stroessner, sino también sobre las violaciones y crímenes cometidos en la denominada «transición» que vino después de la caída del dictador. Esto es algo que tomamos con mucha fuerza. Hay un movimiento nacional de víctimas que también toma como tema central la defensa de los derechos humanos, el derecho a la vida de las personas.

¿Puede pensarse un proceso de cambio en Paraguay ajeno al que se produce en Latinoamérica?

De ninguna manera. Estamos insertados en esa orientación. Esa es la aspiración de la mayoría de los campesinos, nuestro pueblo se entusiasma con los cambios que se han operado, partiendo de Cuba y siguiendo con países como Venezuela, Bolivia, Ecuador, Guatemala, Nicaragua y los procesos que se dan tanto en el Brasil como en Argentina y también en Uruguay. EE.UU. reconoció públicamente que quiere evitar que Paraguay entre en esta orientación de liberación, en este proceso de lucha por la real independencia de nuestros pueblos y países, quieren evitar que mi país pase a formar parte del gran movimiento que comienza a afirmarse en América Latina y el Caribe. Tenemos conciencia que nuestro pueblo no podrá liberarse sin el apoyo y la solidaridad de los otros pueblos de la región. El propio Lugo declaró públicamente que en caso de acceder a la presidencia, Paraguay entraría en esa corriente que se da en América Latina que lucha por una real independencia del capital extranjero y del imperialismo norteamericano en particular. Una condición para que haya un proceso de liberación es el cese de la intervención del imperialismo estadounidense en Paraguay y toda Latinoamérica. Para eso es preciso que se desaloje la ocupación militar del imperio en la región. En Paraguay tenemos un movimiento importante contra la ocupación de parte de nuestro territorio por tropas de EE.UU.

Una ocupación sobre la que la presencia de la base yanqui emplazada en Mariscal Estigarribia habla con elocuencia….

Así es, y hablamos de una base militar apta para el aterrizaje de aviones de alto porte.

Usted, como tantos otros camaradas del PCP, padeció en carne propia los rigores y salvajismo de la dictadura stronista y hoy está empeñado en la construcción de un espacio político alternativo ¿Es optimista respecto al momento que puede abrirse en su país?

Tengo un optimismo moderado, porque todavía no hay una unidad consolidada y con perspectivas de alcanzar a todas las fuerzas populares, hay una dispersión orgánica, pero también una dispersión ideológica. Pero si conseguimos la unidad y la amplitud en esta construcción, es posible que aquí se realice el cambio que el pueblo espera y exige de las fuerzas revolucionarias y democráticas del Paraguay. No pierdo la esperanza en la perspectiva de avanzar en la lucha por la conquista de la reforma agraria y para que el Paraguay sea libre e independiente de la influencia extranjera y en particular del imperio. Cada vez hay más conciencia antimperialista, no hace mucho alrededor de mil mujeres del movimiento indígena manifestaron en Asunción para declararse abiertamente contra el imperialismo estadounidense, hay marchas frente a la embajada de EE.UU. denunciando el papel e injerencia de ese país en la política de Paraguay.

Hay un creciente sentimiento antimperialista y los paraguayos van viendo que no hay otro camino que no sea el de la unidad de las fuerzas democráticas y de todas las personas honradas. En nuestro criterio, esa es la línea divisoria entre quienes estamos por un Paraguay libre, independiente y soberano, y las fuerzas que siguen apuntando a la dependencia y el apoyo del imperialismo y el dinero de los extranjeros.

*Tomado de http://idclaridad.blogspot.com/2008

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