Hacia una identidad de Red (II)

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Énfasis de la Red Ecuménica Fe por Cuba:

1- Una teología contextual, bíblica, ecuménica, liberadora, comprometida con la justicia, la paz y la integridad de la creación. Se construye a partir de la reflexión comunitaria que surge en múltiples procesos de diálogo entre los diversos sujetos que conforman nuestras comunidades de fe. Tiene sus raíces en la realidad del pueblo cubano y se compromete con la transformación de ella. Comparte la reflexión popular y las luchas de América Latina. Propone el respeto a las diferencias, la re-creación y celebración de la vida, así como la constante re-significación de nuestras imágenes del ser humano, de Dios y de la iglesia, que aporte sentido y significado a nuestras luchas y esperanzas.

Es una teología que tiene su base en las Teologías de la Liberación Latinoamericanas, en las cuáles el núcleo esencial del Evangelio es la proclamación el Reino de Dios a personas concretas que viven en situaciones de pobreza y que alcanza a una inmensa mayoría del continente. La pobreza es además una permanente y gravísima violación del primer derecho humano, el derecho a la vida. Incluye la muerte física debido al hambre y a la enfermedad y, también, la muerte cultural de las personas que son despreciadas por motivos raciales, de género o culturales. A todo esto, se hace referencia cuando se habla de pobreza y dado que significa la destrucción de las personas y de los pueblos, no se trata simplemente de un problema social, sino de algo que es contrario al reino de la vida proclamado por Jesús.

La teología de la liberación insiste en que, para hablar de Dios, primero hay que contemplar el amor de Dios y, luego, poner en práctica el mandamiento del amor al prójimo. Defiende la primacía absoluta de la vida frente a la ley, el poder y las estructuras, así como la vida para todas y todos e integridad de la creación. Vida con un sentido concreto, es decir, satisfacción de necesidades humanas básicas: tierra, trabajo, alimento, casa, salud, educación, participación, libertad y fiesta.

2- Una pedagogía donde todas las personas son sujeto de un aprendizaje en el que a partir de las experiencias/vivencias/conocimientos previos de cada cual, se construye comunitariamente el conocimiento. Fomenta el análisis crítico, el poder de transformación personal y social, y las relaciones horizontales. Apunta a la apertura, inclusión, solidaridad, flexibilidad, participación, horizontalidad y relaciones de género equitativas.

3- Una ética cristiana que distingue la concepción individualista del sujeto que afirma su identidad en un yo solitario, de la concepción comunitaria del sujeto que afirma su identidad en un nosotros, en una comunidad. El sujeto-individuo se define en el “pienso luego existo” y por el contrario, el sujeto-comunidad se define en el “yo soy si también eres tú”. El sujeto-individuo se afirma en competencia con el otro, en la derrota y eliminación de otro. El sujeto-comunidad, por el contrario, busca al otro como condición de su propia existencia como sujeto. Toda la actividad del yo está definida por la búsqueda del otro, del diferente, del que me habla y me interpela. El sujeto-comunidad lucha por una sociedad donde quepan todas y todos, en armonía con la naturaleza.

4- Una metodología participativa, que se basa en el trabajo grupal para el desarrollo de los procesos, dando la posibilidad a las personas de expresarse abiertamente, cuestionar los contenidos y tener parte en la toma de decisiones del grupo. Se comparten y rotan los roles, preparando nuevas personas para desarrollar las distintas funciones del trabajo. Para facilitar este proceso, se utilizan técnicas de participación, ejercicios y juegos, en los distintos momentos del trabajo grupal.

5- Un nuevo modelo de iglesia Pueblo de Dios, Pueblo organizado, donde todos y todas tengan pleno derecho a la participación, donde se busque superar la distinción entre laico y clérigo, entre jerarquía y pueblo y se construya comunidad, un nuevo modelo de iglesia que se erige desde abajo; una iglesia ecuménica y abierta al diálogo interreligioso; una iglesia que destierre las tres tentaciones que rechazó Jesús: la tentación del poder económico, del poder político y sobre todo del poder religioso.

No podemos quedar enredados en los conflictos de abuso de poder generados por la crisis de un modelo de iglesia patriarcal, autoritario y conservador, sino recuperar la capacidad profética, ética y espiritual liberadora.

6- Concebimos la espiritualidad como actitud abarcadora, que asume y expresa sentimientos, valora la corporalidad, promoviendo la cercanía de las personas y el afianzamiento de sus relaciones afectivas. La entendemos además como una disposición, que abarca más que el ámbito cultual, que se compromete con la realidad, que celebra y defiende la vida plena.

La espiritualidad es una apuesta por la vida y por el poder de resistir. Aporta la fortaleza necesaria para seguir adelante, pues es la seguridad de que también Dios está en la lucha. Colma la exigencia de conocerse a sí mismo, de afirmarse, de alcanzar la integración, de modo que toda la comunidad pueda vivir en plenitud.

7- La lectura bíblica que promovemos busca profundizar en el texto sagrado escrito, que es memoria de fe de pueblos y comunidades, pero también en los textos sagrados expresados cotidianamente en nuestras propias vidas en la forma de realidades, esperanzas, gozos, gritos, luchas, pasiones, dolores. Ambos son terreno fecundo hacia una liberación integral de la persona humana.

En palabras de Pablo Richard: “Nuestro objetivo ha sido poner la Biblia en las manos, el corazón y la mente del Pueblo de Dios. Este Pueblo, como auténtico propietario de la Biblia y sujeto intérprete de ella, recupera su derecho divino de leer e interpretar las Sagradas Escrituras”.

8-  Defendemos el ecumenismo como principio esencial que promueve la unidad cristiana, la búsqueda de plenitud y que tiene como anhelo la universalidad de una comunidad que defiende la justicia y la paz. Buscamos vincular el compromiso con la justicia, con la fe y con la iglesia, a partir del diálogo respetuoso y la apertura. Es un ecumenismo que se comprende como unidad de la humanidad, no como suma de seres humanos sino como “unidad calificativa de todas las personas que se comprometen de modo consciente y coherente con la realización de la justicia y la dignidad de todos los seres humanos”. Este concepto de humanidad, a su vez, está asociado al Reino de Dios, que se presenta como horizonte del ecumenismo.

9- Somos un movimiento organizado que se estructura en relaciones horizontales y de fraternidad, constituyendo una forma novedosa y única dentro de la sociedad civil cubana. Dicha organización da testimonio de los valores del Reino de Dios y se inspira en la vida y el movimiento de Jesús de Nazaret.

La Red tiene una presencia viva en todo el territorio nacional y se organiza en regiones (occidente, centro y oriente) y estas, a su vez, en territorios de red. Para el quehacer cotidiano cada territorio de red cuenta con Equipos de Trabajo cuyo funcionamiento responde a dinámicas de participación y construcción colectivas, donde cada quien aporta desde sus saberes. Los ámbitos en los que estos equipos se organizan son la formación, el acompañamiento y la comunicación; de igual forma, existe un Equipo de Coordinación Territorial, encargado de la facilitación, seguimiento y evaluación estratégica de todos los procesos que en el territorio tienen lugar.

Esta estructura organizativa permite el desarrollo de acciones necesarias para el cumplimiento de la misión. Estas acciones son:

  • Consolidar la estructura y el funcionamiento de la propia Red.
  • Formación bíblica, teológica y pastoral.
  • Formación en comunicación y otros temas identificados por la Red.
  • Acompañar y fortalecer las experiencias formativas, diaconales y celebrativas de las comunidades de fe.
  • Reflexión y debate al interior de la Red a partir de temas identificados como necesarios a discutir.
  • Actualización y diagnóstico constante de la realidad eclesial y ecuménica, a nivel territorial, regional, nacional e internacional.
  • Acciones de articulación con otros territorios de red, con la Red de Educadoras y Educadores Populares, así como con otras instituciones y organizaciones.
  • Acciones de incidencia que permiten visibilizar y legitimar la Red.
  • Acciones de solidaridad.
  • Posicionamientos públicos de la Red ante acontecimientos y eventos que sucedan.

Desde la Red se pretende vivir la propuesta comunitaria que Jesús enseñó, en la que cada quien siente responsabilidad por el otro y la otra de la misma manera que siente por su vida; en la cual todas y todos se acompañan en la construcción de una vida mejor. Teniendo como fundamento la ética de Jesús, la Red invita a transitar de lo individual a lo comunitario y a tejer puentes de amor, justicia, paz, reconciliación, solidaridad y liberación.

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