HAITI: por qué retirar las tropas extranjeras

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Y quisiera empezar recordando estas palabras de Adolfo Pérez Esquivel a su regreso de la misión Internacional de Solidaridad y Observación en Haití.

“El 29 de febrero del 2004, el presidente Jean .Bertrand. Aristide, fue derrocado por tropas de los EE.UU., lo que representa una intervención armada contra un gobierno constitucional y la violación de la soberanía del pueblo haitiano. Ante los errores de un gobierno que se ha deslegitimado a sí mismo por su gestión catastrófica y que ha traicionado los objetivos y propuestas de su primer mandato presidencial, el pueblo se levantó para pedir la destitución de Aristide. Pero EE.UU., Francia y Canadá no quisieron dejar esa acción en manos del pueblo e intervienen militarmente frustrando el proceso histórico de un pueblo reclamando sus derechos”. (A.P.ESQUIVEL 2005) [En 2005 todavía no se habían hecho las elecciones en Haití que tuvieron lugar en 2006 resultando electo René Preval quien asumió gracias a la movilización del pueblo haitiano contra las maniobras que se realizaron para impedirlo]

“La situación sin control alguno y la quiebra de las instituciones del Estado generan un caos generalizado y EE.UU. pide el envío de fuerzas de la ONU. Así se constituye la MINUSTAH, comandada por Brasil e integrada por países latinoamericanos, Argentina, Chile, Uruguay, Ecuador, entre una veintena más de países que intervienen con tropas.” (APESQUIVEL 2005)

Con solo mirar el mapa resalta la importancia estratégica del Mar Caribe. Haití está en el centro de esa área de tensiones políticas y militares, rodeada de bases militares de EEUU, y escenario de maniobras militares conjuntas dirigidas por el Pentágono.

Allí están Cuba y Venezuela, blanco permanente de las amenazas y agresiones de Estados Unidos. Y también se encuentra Colombia una de las piezas principales de la estrategia militar del imperialismo en la región.

“Las fuerzas que dirige el general Heleno están entrampadas en Haití bajo los intereses políticos, económicos impuestos por los EE.UU. Y los gobiernos latinoamericanos que se han involucrado con tropas en Haití, tienen que definir el rumbo a seguir, ya que son consideradas tropas de ocupación por la población. De continuar la situación actual, van a verse en un callejón sin salida, con 7.400 soldados en el país y sin ningún plan concreto de desarrollo que permita superar la grave crisis; hasta el momento sólo hay promesas que nunca se concretan quedando sujeta la ayuda a las decisiones políticas de EE.UU.” (APE 2005)

“Estados Unidos no permite la ayuda humanitaria de los países donantes, que bajaría en gran medida la violencia social y ayudaría a salir de la violencia estructural; señala que primero hay que desarmar a los grupos armados; y sugiere que la MINUSTAH es débil en sus acciones y dialoguista con los grupos opositores; exigen mano dura. El Washington Post, en un editorial señala que EE.UU. debe enviar a los Marines a fin de hacer lo que la MINUSTAH no quiere hacer.” (APE 2005)

La Misión Internacional de Investigación y Solidaridad con Haití que se realizara desde el 3 al 9 de abril pasado (2005), se entrevistó con autoridades de gobierno y también con organizaciones populares. La Plataforma Haitiana de Promoción de un Desarrollo Alternativo (PHAPDA), conjuntamente con otras organizaciones haitianas fueron los responsables de organizar la permanencia y los contactos de la Misión Internacional en Haití . Ellos reclaman que se retiren las tropas extranjeras y que se efectivicen otras formas de cooperación para favorecer el desarrollo económico social. Con la excepción de Cuba que ha enviado maestros y médicos, y ahora de Venezuela que está concretando otras formas de ayuda, el resto de los países no ha cumplido sus promesas de cooperación (el canciller argentino Jorge Taiana así lo ha hecho público a principios de 2007).

Continúa A.P.Esquivel: “Uno de los pasos necesario a dar, con urgencia, es reclamar la cancelación de la Deuda Externa de Haití; que esos recursos sean invertidos para la vida y desarrollo del pueblo. Los organismos internacionales deben actuar con responsabilidad y sentido ético y tomar decisiones políticas en bien del pueblo haitiano.

Debe concretarse el envío de los recursos de la ayuda humanitaria para generar la infraestructura que el país requiere, para la construcción de carreteras y fuentes de trabajo genuino, educación, salud y capacitación técnica”. (A.P.E. 2005)

Una noticia publicada en la RED ECO el 14 de febrero de 2007 informa que
Mientras representantes latinoamericanas definen la continuidad de la MINUSTAH, en Haití se suceden las movilizaciones populares contra la ocupación militar y la denuncia de las masacres de las fuerzas de “paz” de la ONU.
Indica además que el viernes 9 comenzó un impresionante operativo de la MINUSTAH en respuesta a otra de las movilizaciones sucedidas en esos días, en el cual cerca de 700 agentes apoyados por vehículos blindados, helicópteros y aviones de reconocimiento cercaron el barrio de Boston, como preámbulo del operativo que duró todo el fin de semana y tras el cual tres civiles murieron y cinco resultaron heridos.
Inmediatamente, el portavoz adjunto de la MINUSTAH, Jean-Jacques Simon, declaraba que “los bandidos armados que operan en la capital haitiana continúan recibiendo financiación, armas y municiones”. Según Simon, las presuntas pandillas criminales están aglutinándose en Cite Soleil, casualmente también el centro de la resistencia a la ocupación de la ONU. Asimismo, el director del Instituto para la Justicia y la Democracia en Haití, Brian Concannon, afirmó que las últimas incursiones de la ONU en Cité Soleil, en la capital haitiana, podrían ser descritas como una forma de “castigo colectivo”. Según Concannon “es difícil no advertir una relación entre las grandes manifestaciones ocurridas en Cite Soleil y los barrios que la ONU ha seleccionado para realizar extensas operaciones militares”.
El Haití Information Project logró filmar la incursión del 22 de diciembre último en Cité Soleil. Los militares entraron a los barrios pobres de Puerto Príncipe, causando al menos 70 muertos y cientos de heridos. Los ataques se repitieron varias noches en Cité Soleil y en Martissat, y el 24 de enero dejaron otro tendal de víctimas, sobre todo niños.

(Fuente: Haiti Information Project)

De la voluntad del pueblo haitiano también da cuenta este cable de Prensa Latina. Prensa latina fechado el 12 de febrero de 2007:

“Demandan haitianos fin de MINUSTAH y retorno de Aristide

Puerto Príncipe, 12 feb (PL) Más de 100 mil personas ocuparon las calles de las principales ciudades de Haití en demanda del fin de la Misión de Naciones Unidas para Estabilizar Haití (MINUSTAH) y el retorno del ex presidente Jean Bertrand Aristide. Las manifestaciones sucedieron de manera simultánea en esta capital, Cap-Haitien, Port-de-Paix, Hinche, Les cayes, St. Marc, Miragoane, Jacmel, Leogane y Gonaives. Al ritmo de consignas, los haitianos pidieron el regreso a la nación de Aristide.”

En este punto me parece importante traer aquí el testimonio del periodista uruguayo Raúl Zibechi, publicado por Argenpress el 08 / 04 / 2007:

“En marzo de 2004 el secretario general de la ONU, Kofi Annan, recomienda la creación de una fuerza multinacional de estabilización. El 30 de abril el Consejo de Seguridad adoptó la resolución 1542 que creó la MINUSTAH. En esa fecha comenzó el despliegue del contingente brasileño en Puerto Príncipe (1.200 efectivos, el más numeroso), mientras las fuerzas de Canadá, Francia y Estados Unidos en la isla se integraron a la Misión comandada en adelante por Brasil. Poco después Argentina decidió desplegar más de 500 efectivos, Chile hizo lo mismo y Uruguay fue aumentando su presencia hasta contar con 750 militares en la isla. Los países del Mercosur aportan más del 40% del total de efectivos de la MINUSTAH.”

“Desde el momento en que llegaron las fuerzas armadas de los países con gobiernos progresistas y de izquierda, se registraron por lo menos tres masacres en Cité Soleil. La primera fue el 6 de julio de 2005, cuando tropas brasileñas y policías haitianos dispararon sobre la población causando 23 muertos, aunque otros reportes elevan la cifra a 26. Semanas después, dos activistas estadounidenses vinculados al Haiti Action Comitee (David Welsh de Berkeley y Ben Terrell de San Francisco) comprobaron en Cité Soleil la forma como operan los soldados de la MINUSTAH. ‘Disparaban hacia la calle y hacia el interior de la casas’, asegura Welsh. ‘Dicen que la población de los vecindarios dispara primero. Eso no es lo que vimos y no es lo que aquí se nos dijo. Las llamadas ‘fuerzas de paz’ de la ONU están desempeñando un papel muy destructivo’, apunta Terrell.”

“La segunda masacre, como se dijo arriba, se produjo el 22 de enero de 2005. La tercera fue el 25 de diciembre de 2006, cuando tropas brasileñas apoyadas por efectivos bolivianos, uruguayos y chilenos realizaron una operación en Cité Soleil con un saldo de cinco muertos. En los tres casos no hubo heridos de la MINUSTAH, pero se registraron muertos haitianos que las fuerzas de ocupación consideran siempre ‘bandidos’. Se trata de un patrón de acción contra la población pobre de un barrio donde el partido Lavalas, que sostiene a Aristide, tiene gran apoyo entre la población. A comienzos de 2006 el diario Folha de Sao Paulo entrevistó a soldados brasileños que estuvieron en Haití entre diciembre de 2004 y junio de 2005. Los testimonios hablan solos. ‘El nombre Misión de Paz es para tranquilizar a la gente. En verdad no hay un día en el que las tropas no maten a un haitiano en un tiroteo. Yo mismo maté al menos dos’, reconoce un soldado que muestra fotografías de cadáveres arrojados a las calles de Cité Soleil devorados por los perros.

Este extenso y documentado artículo de R.Z. plantea también tres importantes preguntas:

“Preguntas sencillas, respuestas difíciles

Hasta aquí un brevísimo relato de hechos graves que confirman que los cascos azules de la ONU violan los derechos humanos y matan personas inocentes en Haití. A partir de estas constataciones se imponen algunas preguntas. ¿Por qué gobiernos latinoamericanos progresistas y de izquierda envían soldados a Haití? ¿Por qué la población de esos países no reacciona contra la represión que ‘sus’ soldados están perpetrando?”.

[Aclaración necesaria: entre esos gobiernos no están ni Cuba, ni Venezuela y en estos momentos Bolivia está discutiendo si retira o no sus efectivos de Haití.]

Y quisiera añadir por fin mi convicción de que en Haití el Pentágono está poniendo en práctica su doctrina de “la cooperación para la seguridad hemisférica” que en este caso significa ejercer la ocupación militar de Haití mediante un mínimo de sus propias tropas y con una fuerte participación de las fuerzas armadas y de seguridad de otros países de la región. Por otra parte la experiencia realizada hasta el momento –que incluye algunos de los hechos antes mencionados- indica que la presencia de las tropas de la MINUSTAH no ha resuelto los problemas con los que se pretendía justificar su creación.

Rina Bertaccini

Presidenta del MoPaSSol

Integrante del Grupo de Reflexión y Acción Solidaria con el Pueblo de Haití

Buenos Aires, 25 de mayo de 2007

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