Hipótesis del levantamiento ¿Qué hay detrás del golpe de estado?

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El novelista italiano, Curzio Malaparte, autor de “La Técnica del Golpe de Estado” decía que el golpe de Estado no era otra cosa que un “recurso de poder cuando se corre el peligro de perder el poder”. Esta frase sirve para recordar que el golpe de estado ha sido el recurso utilizado por las clases dominantes, cuando se les agotan los recursos de dominio constitucional y democrático.

La República de Honduras es un país centroamericano con un gobierno republicano presidencialista. Se divide en 18 departamentos y las ciudades de Tegucigalpa y Comayagüela, conjuntamente, constituyen la capital de la república. Ubicado en el centro-norte de América Central, limita al norte con Guatemala y el Océano Atlántico (Mar Caribe) y al sur con El Salvador, Nicaragua y el Océano Pacífico.

Históricamente desde principios del siglo XX, Honduras, como la mayoría de los países de la región, fue objeto de deseo por parte de Estados Unidos. Las presidencias de los mandatarios estadounidenses Teodoro Roosevelt (1901-1909) con la “política del garrote” y William Howard (1909-1913), con la “diplomacia del dólar”, fueron las políticas representantes del creciente proceso de intervencionismo y dominación imperialista en la zona del Caribe.

Varias compañías fruteras estadounidenses, como la United Fruit Company, la Standard Fruit Company y Cuyamel Fruit Company, hicieron rápidamente de la banana la principal exportación del país a cambio de grandes concesiones. Fue así como Honduras hizo su entrada en el mapa mundial del comercio. Y conjuntamente con Guatemala y Costa Rica adquirieron el seudónimo peyorativo de banana republics (repúblicas bananeras).

Con respecto a lo expuesto, en diálogo con APM, el Licenciado en Ciencia Política, Analista Político especialista en Geopolítica y Geoestrategia y Miembro del Centro de Estudios Estratégicos Suramericanos, Carlos Alberto Pereyra Mele, comenta que “la importancia de Honduras es claramente geopolítica dentro del despliegue del Comando Sur en la Zona Centro América Caribe”.

Y agrega que “allí (en alusión a Estados Unidos) tiene la base militar Soto Cano, que es la principal en la región, con 600 efectivos permanentes y por donde pasan las llamadas fuerzas armadas hondureñas en su capacitación. Más la base de la Agencia Central de Inteligencia del gobierno de los Estados Unidos (CIA) en la región, desde donde se manejó la invasión a Cuba en los años 60”.

El Ejército de Honduras tiene una larga relación de formación y dependencia con la política estratégica del Pentágono. Dos ejemplos claros lo constituyen: el destituido jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Honduras, el general Romero Vásquez, quien encabezó el golpe hondureño y además asistió en dos oportunidades a la escuela de las Américas en 1976 y 1984. Y el general de la Fuerza Aérea, Luís Javier Prince Suazo, quien también participó en el golpe y recibió entrenamiento en la Escuela de las Américas en 1996.

Según, Pereyra Mele: ”A medida que pasan los días están saliendo a luz no sólo los apoyos internos del golpe (los empresarios, la Jerarquía católica y las fuerzas armadas) sino los externos. La fugaz visita a Costa Rica de Roberto Micheletti contó con asesoramiento de norteamericanos y si estaría tan en contra el gobierno estadounidense ello no habría ocurrido”.

“Como también –sentenció Pereyra Mele- hubiera retirado su embajador de Tegucigalpa como hicieron los países europeos, por ejemplo, y le hubiera cortado las ayudas económicas que es de lo que vive Honduras”.

Primera Hipótesis del Golpe: La advertencia del imperio

Desde 1983 existen menos golpes militares en América latina, pero si registramos los últimos 16 años, se conocieron 10 cuartelazos. Algunos de ellos fueron: En Panamá el 5 de diciembre de 1990. En Perú ocurrió otro en mayo de ese mismo año y en Venezuela el afamado golpe pro estadounidense del 11 de abril de 2002.

Los ejemplos mencionados devienen suficientes para entrever dos cuestiones significativas. Ya no son tantos los que se atreven a realizar un golpe de estado, sobre todo, porque casi ninguno triunfa y si triunfa no se sostiene. Pero a la vez, no fueron tan pocos quienes lo intentaron. Uno cada casi cuatro años.

Por consiguiente, es llamativo el golpe de tipo clásico que se desarrolló en Honduras, que no se veía desde el retorno de la “Democracia formal” y que forma parte de antiguos libretos. Pero entonces ¿que pasó en Honduras?, donde la influencia del Norte es fuerte y seguramente los militares hondureños no se hubieran atrevido a dar un golpe sin una “autorización” de algún poder de Estados Unidos.

Al respecto Pereyra Mele sostiene la hipótesis de que “el golpe es una advertencia. Coincido con el analista político brasileño Luís Moniz Bandeira que Obama (que es un hombre del sistema, un Harvard Boy), puede cambiar muy poco la tradición imperial que ha estado manejando a la Republica Norteamericana desde los fines de la segunda guerra mundial”.

Además, Pereyra Mele señala “sólo (en alusión al presidente de los Estado Unidos) podrá hacer cambios cosméticos pero los ejes que se planteó el aparato industrial militar seguirá su marcha como hasta ahora. Y Estados Unidos está reposicionándose en su patio trasero más cercano (estratégicamente su retaguardia), no permitiendo ninguna competencia de jugadores tanto cercanos como extracontinentales”.

“Recordemos –agrega Pereyra Mele- que el mundo está dividido en seis comandos militares y nuestro continente desde Alaska, pero muy especialmente desde México hasta la Antártida, depende del Comando Sur, cuyo rol es el de ser una especie de Procónsul para defender y asegurar los intereses de Estados Unidos en su patio trasero. Es importante releer el plan 2016 que tiene este comando sobre su accionar, lo cual está más allá de la administración que asuma en Washington”.

Segunda Hipótesis del Golpe: Destruir el ALBA

El 25 de agosto del año pasado Manuel Zelaya junto al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, el de Bolivia, Evo Morales, el de Nicaragua, Daniel Ortega, el vicepresidente de Cuba, Carlos Lage y el canciller de Ecuador, Miguel Mejías, oficializó la integración de Honduras a la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA).

El ALBA fue presentada por Hugo Chávez por primera vez en diciembre de 2001 como contrapartida al Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA) impulsada por Estados Unidos. Pero su creación se concretó en Cuba tres años después con la firma de una declaración conjunta por parte del gobernante venezolano y Fidel Castro.

Basado en los principios de justicia, solidaridad, equidad, cooperación, complementariedad y respeto a la soberanía, el ALBA defiende la idea de que “el comercio y la inversión no deben ser fines en sí mismos sino instrumentos para alcanzar un desarrollo justo y sustentable”.

Por ello impulsa, entre otros, la efectiva participación del estado como regulador y coordinador de la actividad económica y una integración energética que asegure el suministro estable a las naciones latinoamericanas y caribeñas.

Con respecto a la integración de Honduras al ALBA, Pereyra Mele precisa: “El limite que pasó Honduras fue intentar jugar con un proyecto como el bolivariano que no es del agrado norteamericano, ya que tiene que lidiar con dos países que son débiles económica y políticamente como Cuba y Nicaragua, en la zona cercana. Y con Venezuela un poco más distante pero que puede interferir con los planes que tiene el Pentágono y sus comandos militares planetarios”.

“El conflicto militar resalta Pereyra Mele creo que fue la otra jugada que estuvo detrás del golpe de Honduras. Como en un juego de ajedrez se busca voltear un peón (Honduras) y que la pieza más importante el rey (ALBA) hiciera una movida errónea y darle jaque al bolivarismo que encabeza Chávez”.

En un primer momento Venezuela a través de su presidente Chávez expresó la idea de involucrarse militarmente en el conflicto. En ese contexto, Pereyra Mele puntualiza “no olvidemos que la involucramiento en un conflicto de países del ALBA haría un gran favor a los sectores de los halcones de Estados Unidos”.

“Y además –agrega- a las clases dirigentes de América Latina (económica y política) que ideológicamente y económicamente son dependientes de esos grupos. Y ven, no sólo, el avance de supuestos modelos antisistémicos (socialismo del siglo XXI), sino de potencias emergentes que están desembarcando en nuestro continente”.

El siglo XX en América Latina estuvo marcado por los golpes de estado, dato importante para tener en cuenta en la nueva realidad política latinoamericana. En primer lugar, debido a la existencia de procesos políticos revolucionarios como los de Venezuela y Bolivia. Y en segundo, por la presencia de gobiernos como los de Brasil y Argentina, signados por las emergentes tendencias reestatizantes.

Este panorama político no le gusta nada a Estados Unidos. Sin embargo, los conflictos de clases continúan. Si estas contradicciones perduran y no hay una salida desde los movimientos sociales, el cupo de los viejos golpistas de ayer será llenado por nuevos protagonistas de la contrarrevolución.

Facultad de Periodismo y Comunicación Social. Universidad Nacional de La Plata.

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