Honrar, honra

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Caminos

Honrar a un hombre como a este, honrar su obra, no puede ser solamente un alto en la marcha cotidiana, para girar la mirada a recuerdos congelados en la historia, “Honrar, honra.” diría el maestro, pero nos atrevemos a agregar que solo es así, cuando nos mantenemos en la constante intención de reconocernos en coherencia con la ética y las luchas de quienes nos decimos seguidores.

Por ello en el marco del primer Encuentro Nacional de la Red Ecuménica Fe por Cuba, la gran familia que es Centro Memorial Martin Luther King. Jr., se da a la misión de animar un espacio como este en el que compartamos desde la humildad, cómo el legado de este joven pastor afronorteamericano es fuente de inspiración y guía en el camino para nuestra contribución al proyecto de Cuba, en el que creemos.

Martin Luther King Jr., alcanzó con el ejercicio de su humanidad vivir en otra dimensión del tiempo y del espacio, pues ahora es una alerta constante, es un impulso, un anhelo, una luz bordando esperanzas en medio de tantos imposibles prediseñados, y habita allí donde los oprimidos se miran a los los ojos, se sostienen en la marcha, sueñan otras posibles realidades.

Hoy la invitación es a reencontrarnos en su espíritu, emerger para Cuba en la fuerza ética de su experiencia, humanizando su historia, para reconocer viable la participación activa de nuestro pueblo en la nuestra.

1 de Diciembre del año 1955, en la ciudad de Alabama del estado de Montgomery, Estados Unidos. Un autobus, un tiempo de leyes de segregación en detrimento de las personas afronorteamericanas. Una mujer negra se sienta donde, sí no está lleno el ómnibus, se pueden sentar los negros.

También sube un joven blanco. El conductor le exige a Rosa Parks que seda el asiento, aún cuando el joven no había demandado nada.

-Qué haces aquí mujer negra?, Tú tienes tu lugar. ¡Levántate¡
-Sentí miedo, vergüenza, humillación, pero fue más fuerte la ira, el coraje, la indignación.
-Levantate de ahí mujer negra, este es el lugar de un hombre blanco. ¡Obedece¡
-Tome una decisión, aún imaginando lo que podría suceder, y no le respondí, y no me levante.
-Cómo te atreves a enfrentarme?, voy a hacer que te arresten.
-Puede hacerlo.

Finalmente fue apresada, el cuerpo violentado dolió menos que la dignidad pisoteada. Ser una mujer libre no significo nada, para todas aquellas miradas vacías, las miradas blancas, las miradas negras. No significó nada, para los silencios blancos, para los silencios negros.

Cuando la policía le preguntó por qué no se levantaba, respondío: porque todos ustedes están empujando por todos lados. Aquel día estaba fatigada y cansada. Harta de ceder.

Indignado y hastiado, un joven y desconocido hasta entonces pastor bautista, organizo una oleada de protestas contra la segregación en los autobuses públicos de Montgomery que duró 382 días. Los treinta mil afronorteamericanos que participaron, hicieron marcha de hasta nueve km, y cuando les preguntaron cómo se sentían algunos respondían: “mis pies cansados, mi alma liberada.”

-Palabras pronunciadas por Yunier Trujillo y Olga Hernández en la inauguración de la exposición “Martin Luther King: del sueño a la realidad”, que permanecerá un mes en el lobby del teatro Eddy Suñol de la ciudad de Holguín.

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