Iglesia inclusiva abre sus puertas en La Habana

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IPS

Dirigida desde su surgimiento en 2015 en esa urbe del occidente cubano por la pastora Elaine Saralegui, la primera liturgia capitalina se realizó el pasado 10 de diciembre en el no gubernamental Centro Oscar Arnulfo Romero (OAR), en el municipio habanero de Diez de Octubre.

Podrán integrar la congregación, activistas, intelectuales, personas cercanas a la comunidad de lesbianas, gays, bi, trans e intersexuales (LGBTI) y que poseen una espiritualidad religiosa que por diversas razones no pudieron desarrollar dentro de otras iglesias.

Saralegui conversó con la Redacción IPS Cuba sobre la nueva iniciativa y los proyectos previstos para seguir incluyendo a las personas no heterosexuales en el enfrentamiento a todo tipo de discriminación y violencia.

REDACCIÓN IPS CUBA (IPS CUBA): ¿Cómo la ICM planea insertarse en el trabajo por la no violencia de género?
Elaine Saralegui (ES): En el caso de la ICM de Matanzas, hemos estado ideando proyectos y actividades a favor de la no violencia de género en apenas un año de existencia. En primer lugar, partimos de un enfoque positivo y sin discriminación por orientación sexual e identidad de género.

Nos articulamos con todo lo que se mueva en el sentido de la justicia social y la equidad. De ahí que formemos parte de las agendas de otros grupos, centros e instituciones que trabajan por la no violencia en la isla.

La ICM es una denominación cristiana que se centra en la diversidad. Tenemos personas de diferentes tradiciones religiosas y cristianas, que confluyen con gran pluralismo. Es imprescindible estudiarlas a todas para poder llevar este proyecto de activismo e inclusión.

Aspiramos a que esta nueva comunidad en La Habana sea también un espacio que apoye y valore a las familias homoparentales, bendiga las uniones amorosas sin distinción por orientación sexual o identidad de género y permita que las personas LGBTI accedan al ministerio pastoral.

IPS CUBA: ¿Quiénes llegan a tu iglesia?
ES: A nuestra comunidad llegan personas devastadas, laceradas por la discriminación y la violencia.
En Cuba es frecuente que, cuando hablamos de género, se piense en el hombre y la mujer y se olviden otras expresiones de géneros que no entran en la heteronormatividad. Por eso, nuestra iglesia acoge a aquellas personas vulnerables, que han sufrido discriminación por su orientación sexual.

Nos abrimos a un modelo nuevo de espiritualidad, basado en el respeto y la aceptación.

IPS CUBA: ¿Cómo caracterizarías el activismo por la no violencia en Cuba? ¿Qué obstáculos enfrenta y cuáles son sus principales retos?
ES: Este activismo está centrado en unas cuantas instituciones que están haciendo un trabajo loable, como OAR. La campaña de este 2016 ha sido impresionante pues la descentralizaron de la ciudad de La Habana.

Aunque la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) también tiene dentro de sus ejes de trabajo la prevención de la violencia, ha tratado el tema de una manera muy simplista. Por ejemplo, casi nunca vemos los rostros y sufrimientos de las mujeres lesbianas y trans.

Esta es una realidad invisibillizada y un gran reto que OAR asumió para esta campaña. Es muy triste que las mujeres trans no pertenezcan a la FMC y, además, no se sientan amparadas por esta organización de masas que aglutina a las mujeres cubanas ¿Acaso no son ellas mujeres también? Me pregunto por qué no se ha tomado en cuenta la cuestión de la inseminación artificial para mujeres lesbianas, por citar otro ejemplo.

Los obstáculos tienen que ser retos a enfrentar, no solo por OAR, la FMC o el estatal Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) sino por todas las personas que intentan desafiar comportamientos sociales y políticas públicas que excluyen a seres humanos concretos.

Otro obstáculo radica en la poca atención que recibe el tema de la violencia en los medios de comunicación. Muchas veces la censura existente desvirtúa ciertas realidades, y esto se extiende también al discurso público de personalidades mediáticas que remarcan la violencia de género de una sociedad machista, patriarcal y heterosexista.

IPS CUBA: ¿Puedes mencionar algún proyecto específico de la iglesia que lideras en Matanzas donde se evidencie el enfrentamiento a la violencia de género?
ES: Nuestra primera acción de enfrentamiento radica en incluir a todas las personas segregadas de otros espacios religiosos y de ahí desplegamos más acciones.

Nuestros servicios religiosos, por ejemplo, son realizados desde el lenguaje inclusivo y lo incorporamos de manera muy consciente en nuestras vidas. Las homilías, el simbolismo y las interpretaciones bíblicas denuncian estas cuestiones con la premisa de desarraigarnos de imposiciones culturales para adoptar nuevas formas de relacionamiento no heterosexistas, no patriarcales y donde entendamos las identidades de género, las orientaciones sexuales y las espiritualidades fluidas y no estancadas en imposiciones binarias.

ambién tenemos el proyecto Abriendo Brechas de Colores (ABC), que realizamos en colaboración con la Fundación Sueca para los Derechos Humanos que incluye la realización de jornadas socioteológicas para sensibilizar a líderes religiosos, cristianos y cristianas, y activistas. Organizamosuna jornada teatral llamada Teatro Rosa, que este año tuvo su primera edición y nos permitió articular diversas manifestaciones artísticas como el teatro, la danza, la música y las artes visuales para sensibilizar a los públicos.

Otra actividad de ABC es el taller de redes, que tuvo lugar a mediados de noviembre en el Seminario Evangélico de Teología de Matanzas, en el cual participaron 20 experiencias concretas cristianas y seculares.

Esta idea surgió al visualizar la fragmentación que existe entre personas y grupos que trabajan los temas de violencia con independencia de sus espiritualidades.
También este año bautizamos por vez primera en Cuba a una mujer transgénero. No tenemos noticia que otra iglesia haya hecho esto en el país. Y celebramos la primera bendición de amor a una muchacha trans en el marco de la celebración de los quince años de la red TransCuba del Cenesex.

IPS CUBA: Ser activista por la no violencia y a favor de los derechos LGBTI en Cuba y dentro de una comunidad religiosa, es una experiencia desafiante…
ES: Como pastora ha sido una experiencia retadora y compleja, pues se trata de insertarse de forma activa y coherente en la meta de incluir a todas y todos en la mesa de comunión como símbolo fundamental.

Esto me ha hecho blanco de alabanzas pero también de grandes críticas.
Vincularme al activismo social desde mi arista como cristiana y pastora ha hecho que lleve esta vocación a lugares fuera del templo físico. En muchas de las actividades donde he sido invitada encuentro diferentes personas que me hablan de sus conflictos personales y con la iglesia. Muchas veces me han pedido que en medio de algún evento haga un servicio litúrgico y eso ha sido increíble.

Siempre digo que la ICM en Cuba y ABC están más allá del lugar del culto. Nuestro mayor desafío es salir a la sociedad y vivir nuestra vida con coherencia con nuestro discurso. Me regocija mucho que ABC e ICM llegan al corazón y la vida de disímiles personas que han sido excluidas de la mesa de comunión. (2016)

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