Impactos del hacer. La Educación Popular en Cuba

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Como parte de su Colección Educación Popular, Serie de Cuba, la Editorial Caminos del Centro Memorial Dr Martin Luther King Jr (CMMLK), presenta un nuevo cuaderno, con el rótulo de ser el número 26 que se publica bajo los auspicios de esta serie. Con la firma de María Isabel Romero Sarduy, este volumen es una compilación de diversos trabajos, de múltiples autorías, agrupados bajo el título: La Educación Popular en Cuba: Impactos y desafíos.

Diversas en contenido, en ubicación geográfica a lo largo de la Isla, y por supuesto, en fines e identidades, son las vivencias descritas. Cada uno de esos trabajos se reúne ahora en este texto bajo un fin único: La muestra y divulgación de las ya plurales experiencias que ha desarrollado la red de participantes en la educación popular cubana. Una práctica que, desde mediados de la década de los 90 del siglo XX, es apoyada por el CMMLK a través del Programa de Educación Popular y Acompañamiento a Experiencias Locales (EPAEL).

En la Revista Caminos, también una publicación del propio Centro, la autora de esta compilación se ha referido en otras ocasiones al tema de la Educación Popular. Para quienes, a través de esta reseña, se inician en este tópico, cabe la inclusión de una muy breve brújula para enrumbar sus pasos. Decía María Isabel Romero, en trabajo publicado en el no.40, del años 2006, que la educación popular, como opción pedagógica, “como movimiento cultural, ético y político, impulsa la constitución de nuevos sujetos sociales que, desde otras maneras de entender y asumir las relaciones de poder, propongan y construyan nuevas relaciones sociales, nuevas relaciones con la naturaleza y nuevas identidades”, a partir, lógicamente, de las identidades ya existentes.

Convertir en acciones palabras como participación, equidad, solidaridad y justicia social, son algunos de los preceptos de la educación popular. Convertir el diálogo en “praxis y reflexión sobre el mundo para transformarlo, impulsor del pensamiento crítico, pilar de un nuevo tipo de relaciones sociales no autoritarias, en las que los polos que dialogan tengan la oportunidad de proponer y crear.” Se trata, dicho grosso modo, de la antítesis de los modelos educativos, y por tanto, de construcción del saber y la comunicación, que hasta mediados del siglo XX, han hegemonizado sin muchas oposiciones el hacer pedagógico y comunicativo mundial.

Para algunos estudiosos y críticos, roza un tanto las utopías la adopción de estas propuestas, salvo en localizaciones pequeñas y proyectos muy puntuales. Aún así, es innegablemente válido el intento de superar las dicotomías y contradicciones entre “el educador y el educando, entre la enseñanza y el aprendizaje, entre la teoría y la práctica, entre la razón y los sentimientos, entre la trasmisión y la construcción de conocimientos, entre la sociedad y la naturaleza”, según afirma la propia María Isabel Romero.

Pero incluso, como demuestra este libro, La Educación Popular en Cuba: Impactos y desafíos, en esas pequeñas localidades, luchadoras por la utopía, el trabajo deja sus frutos. No exentos de problemas, incomprensiones y un redoblar constante de los esfuerzos ante cada nuevo obstáculo, los educadores y educadoras populares de la Isla aportan su cuota en el logro del desarrollo comunitario. La participación de las poblaciones, la atención a cada contexto y particularidad (lo que se hace tangible en lo diverso de las intenciones y objetivos que asume cada proyecto reflejado en este cuaderno); el cambio de mentalidades (aún en los reducidos niveles, estructuras y comportamientos de cada lugar), son granos de arena indispensables que pueden contribuir al engrandecimiento de esa enorme playa que sería la realización plena de nuestro proyecto social.

Nueve trabajos, sobre otras tantas experiencias, integran este volumen. Con una sola ojeada es posible constatar lo variado y abarcador de las líneas de labor que en nuestro país tiene la educación popular. Desde los avatares y logros de un importante proyecto de rehabilitación, ya presente por más de una década, en un área de nada despreciable valor patrimonial, como lo es Cayo Granma, justo en plena bahía de Santiago de Cuba. Pasando por las experiencias, de fuerte basamento en la educación medioambiental y de acompañamiento local, del Centro de Educación y Promoción para el Desarrollo Sostenible (CEPRODESO), en Pinar del Río, y el trabajo en la comunidad de Jobero, en el intrincado macizo del Escambray cienfueguero. Así, hasta llegar a un repaso de los logros y pretensiones futuras de los disímiles proyectos de la provincia de Guantánamo. Estos son, en muy apretada síntesis, sin incluir por supuesto todos los temas del cuaderno y por sólo mencionar a guisa de ejemplo, algunos de sus textos.

Ciertamente, de primera intención, esta obra puede parecer que se trata de una publicación para especialistas y personas con intereses profesionales, del conocimiento, o inmersas por sus desempeños en labores relacionadas con estos tópicos específicos. Sin embargo, tal como expresan las palabras de introducción de este texto, su lectura “nos muestra las inmensas posibilidades de la educación popular para el trabajo social, comunitario, organizacional e institucional, pero sobre todo, para promover que niñas, niños, adolescentes, jóvenes, mujeres y hombres de nuestro país, se involucren con compromiso y sentido de pertenencia en el mejoramiento de nuestra sociedad.”

De tal modo, se trata de una lectura que, a partir de esos preceptos, esa búsqueda de la mejora de nuestras vidas, resulta interesante, instructiva y útil para prácticamente todos. Así, podrá también cada uno de nosotros añadir otro grano de arena y colaborar en que se trasmute cada desafío, en un nuevo impacto del buen hacer.

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