La alegría del Papagayo no puede morir

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Por ese volar tan alto y gallardo, el Águila imperial pretende destruir los vivaces destellos amarillo, rojo y azul del loro común, nacido en las entrañas del valle de Copán en tierras mayas.

Durante un año han intentado destruir la paz de Honduras, entristecerse el panorama de ese país centroamericano con un arbitrario golpe de Estado perpetrado para detener la luz del ALBA, fruto de la revolución bolivariana.

El pueblo de Honduras no ha dejado un minuto de resistir y luchar para que la alegría y la fraternidad entre sus hombres y mujeres no mueran. Ante tanto crimen y violencia, saben que las últimas elecciones fueron una estratagema para intentar engañar a la opinión pública mundial y legitimar los crímenes cometidos.

La resistencia hondureña no se ha hecho esperar y como los papagayos, también defienden sus zonas de vuelo, hacen hasta huecos en lo alto de los árboles como nidos para preservar la gloria y refundar la nación. Si los Guacamayos siempre andan en parejas unidas, ahora, se impone multiplicar esa fuerza mancomunadas con el Cóndor de los Andes.

Las murallas del egoísmo tratan de erigirse en el país centroamericano, al establecer una violencia social sin precedentes, que ha dejado personas desaparecidas y crímenes impunes. Cientos de familias viven en el desconcierto, la incertidumbre y otras en el luto por la pérdida de los seres queridos. ¿Es esa la democracia como modelo que necesita América Latina donde los ricos sean más ricos y los pobres más pobres?

Ida Garberi responsable de la página en italiano del sitio web de Prensa Latina el pasado 8 de marzo refería que el 70 por ciento de la fuerza de la Resistencia en Honduras son mujeres, no podía ser de otra manera, la historia se ha encargado de mostrar a las féminas no solo como madres sino como gestoras de libertades, ellas son las primeras que sufren y las primeras que luchan.

La periodista habla de Karla una de las muchas feministas en resistencia (FER), en Honduras de un grupo de activistas que, desde el primer día del golpe de Estado, condenó la violación de los derechos humanos y batallan porque su ave nacional mantenga la alegría. Esta joven escribió una adaptación al Himno Nacional de Honduras.

“Hay un astro de nítida luz. Tú también, ¡oh mi patria!, te alzaste
De tu sueño servil y profundo; Tú también enseñaste al mundo
Destrozado el infame eslabón. Y en tu suelo bendito, tras la alta
Cabellera de monte salvaje, como un ave de negro plumaje,
el golpista fugaz se perdió”.

por Carlos Rafael Diéguez

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