La América que ilumina y acompaña

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De esta manera comenzaba el taller de preparación que serviría de antesala a intercambio de 11 miembros de la red de educadores/as populares con el sur, donde contamos con mucha información, apoyo y claridad sobre los objetivos del viaje:

-Visualizar experiencias autogestionarias – cooperativas, que promovieran la asociatividad y la participación, afines al contexto cubano actual.
-Fortalecer los vínculos con los movimientos y organizaciones de izquierda en América Latina.
-En nuestro país, Ecuador, estaríamos además, contribuyendo en la sistematización de la CLOC (Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo) y con la sistematización del proceso de recuperación de las quebradas El Carmen y Ortega de Quitumbe por la Cooperativa Alianza Solidaria.

Nos acogió un país en cambio, con deslumbrantes y monumentales paisajes, con disímiles culturas indígenas y de afrodescendientes. Aún queda un largo camino por recorrer para solucionar los problemas que afectan a esa nación, pero el prolongado período de lucha de las organizaciones y movimientos en contra del neoliberalismo, ha mostrado aciertos con la presidencia de Rafael Correa y la nueva Constitución del Ecuador.

Recién llegados, visitamos los confortables conjuntos de casas entregados para los cientos de familias necesitadas que son testimonio de la labor que realiza la Cooperativa de construcción de viviendas Alianza Solidaria. Sin embargo, el asombro en nuestros rostros se produjo al ver la quebrada, un hermosísimo sitio natural, recuperado con la participación de los vecinos y vecinas para su disfrute, esparcimiento y la práctica de ejercicios, entre otras aficiones. Corroboramos, que toda obra humana que se proponga el bien común es posible, si se acompaña del empeño de muchas personas.

Esta cooperativa de construcción de viviendas, con más de dos décadas de creada, trabaja desde la economía solidaria, como filosofía y concepción de la organización, siendo a su vez una postura ética y política de vida, defensora de los derechos inalienables del ser humano en armonía con la naturaleza. Es una Cooperativa que desde la experiencia ha constatado que la solución de las antiquísimas problemáticas del ser humano: el abrigo, el pan y el techo, deben ir acompañados de la formación de valores, el respeto mutuo, la solidaridad y el trabajo digno.

Ha ganado desde estas prácticas, credibilidad y poder para incidir en políticas públicas del gobierno local, convertir espacios privados en públicos y satisfacer sus demandas creando nuevas cooperativas.
Es importante para el trabajo que han desempeñado tener un equipo técnico capacitado que trabaja los diferentes ámbitos de la cooperativa, contar con patrimonio propio, la obtención de créditos por el estado y las habilidades y posibilidades de autogestión desde una estructura que promueve asociatividad y participación.

Con todas la membrecía de la cooperativa aprendimos que los caminos de la solidaridad son muy diversos, pero no se trata de regalar, de solo ofrecer caridad, sino de construir, sembrar, crecer como país, desde la solidaridad que aporta saberes, valores, maneras de convivir en comunidad. Por ello me atrevería a declarar que un importante aprendizaje en este recorrido fue que los caminos en la economía cubana pueden ser varios y una vía posible es la asociatividad, la autogestión cooperativa que promuevan no solo bienes y servicios, sino que contribuyan a la formación de valores, un salto necesario en el mejoramiento humano.

Con el paso de los días intercambiamos con miembros de la FENOCIN, la CONAIE, la CEDOCUP, el movimiento Alianza País, la Escuela de formación de fe y política, que aglutinan al movimiento indígena, campesino y obrero; donde constatamos profundos sentimientos de solidaridad y respeto por el pueblo cubano, acompañados de muchas interrogantes y preocupaciones sobre el futuro del socialismo en Cuba. Estos encuentros nos devolvían constantemente una interrogante ¿cuánta responsabilidad portamos las cubanas y cubanos en este siglo XXI? Sin lugar a dudas, mucha…

Estas organizaciones abogan por la soberanía alimentaria, la reforma agraria, los derechos laborales, la interculturalidad, la formación (de líderes y mujeres), la consolidación organizativa y la comunicación como vía para legitimar y poner en vigor las demandas que quedaron plasmadas en la Constitución. Qué bueno fue también constatar la posibilidad y el deseo de estrechar lazos de trabajo.

Resultó gratificante conocer el sinnúmero de organizaciones enfrascadas en la construcción de un mejor país: FEDAEPS, ALAI, el MESSE, CECAFED y enriquecedor visualizar la integración latinoamericana desde la CLOC y su historia. Esta organización ha tenido que afrontar barreras externas como la criminalización de la protesta y los efecto de gobiernos neoliberales e internas – entre ellas la comunicación y el entendimiento a partir del respeto a la diversidad de culturas-, para el fortalecimiento de las luchas campesinas, que tantos elementos comunes tienen a largo del continente.

Fue hermoso ver cuánto se ha avanzado y cuánto queda por andar en este camino donde desempeñan distintos roles, diferentes organizaciones y países. El Movimiento Sin Tierra (MST) de Brasil es uno de esos pilares. También ha sido relevante el acompañamiento brindado por ALAI y, desde luego, Cuba y su organización campesina, la ANAP.

por: Saimy Alba Rodríguez, integrante de la red de educación popular del CMLK

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