La ilegalidad rodea la operación contra Bin Laden

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El gobierno del presidente Barack Obama, que ha cambiado algunos aspectos de su versión inicial de los hechos, es inequívoco al concluir que “se hizo justicia” al matar, el 1 de este mes, al saudita que lideraba la red extremista Al Qaeda.

Pero esa conclusión es puesta en duda por algunos expertos en temas constitucionales y activistas por los derechos humanos que describen la matanza como una ejecución arbitraria o una violación del derecho internacional.

La manera como se mató a Bin Laden plantea serias cuestiones legales, sostuvo Michael Ratner, presidente del Centro para los Derechos Constitucionales, con sede en Nueva York.

La más inmediata es si el pequeño grupo de elite de la marina de guerra estadounidense que lo confrontó en el dormitorio de su complejo de la localidad pakistaní de Abbottabad lo debería haber matado. En un drástico cambio del relato, el gobierno de Estados Unidos admitió después que Bin Laden estaba desarmado y que no usó a una mujer como escudo humano, como declaró originalmente.

En esas circunstancias, los efectivos estadounidenses “lo deberían haber capturado. Matarlo en ese punto puede considerarse un crimen de guerra”, dijo Ratner a IPS.

Estados Unidos intentó justificar la matanza argumentando que Bin Laden se resistió, pero cuando se le preguntó cómo, el portavoz no pudo responder, señaló Ratner.

Al día siguiente, Estados Unidos alegó que Bin Laden tenía un arma cerca suyo y que por lo tanto hubo que dispararle antes de que pudiera tomarla, dijo.

“Probablemente nunca sabremos cuál es la verdad”, sostuvo Ratner, aunque cada vez parece más probable que los militares estadounidenses hayan recibido órdenes “de matarlo y no traerlo vivo”.

Esto sería coherente con “el punto de vista de que el gobierno tomó la determinación de que un Bin Laden muerto era mejor que uno vivo”, agregó Ratner, quien también es profesor en la Escuela de Leyes de la Universidad de Columbia y autor de varios libros, entre ellos “Guantanamo: What the World Should Know” (Guantánamo: Lo que el mundo debería saber).

Pese a haberlos retenido durante años, el gobierno de Estados Unidos no ha logrado llevar a la justicia a los conspiradores del 11 de septiembre de 2001, fecha de los ataques que dejaron 3.000 muertos en Nueva York y Washington —y que se atribuyen a Al Qaeda—, así que mucho menos le entusiasmaría hacerlo con Bin Laden, agregó.

Un juicio público con el debido proceso habría sentado un precedente importante. Si se hubiera condenado a Bin Laden, eso habría ayudado a persuadir a los escépticos de que él fue el autor intelectual de los atentados del 11 de septiembre y de otros, observó Ratner.

Stephen Zunes, profesor de política y director de Estudios de Medio Oriente en la Universidad de San Francisco, sostuvo que dado que en el mismo complejo tuvo lugar una balacera, solamente alzar sus manos en el aire podría haberse considerado una potencial amenaza y, por lo tanto, legítima defensa.

“Al mismo tiempo, dada el reciente historial de asesinatos ilegales por parte de las fuerzas estadounidenses, es probable que continúen las preguntas”, dijo Zunes a IPS.

El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, se mostró políticamente cauto en sus declaraciones.

Su portavoz Farhan Haq dijo que la ONU respeta el derecho de todos los países a realizar operaciones antiterroristas. Pero esas operaciones “tienen que estar en conformidad con el derecho internacional”, destacó.

Mientras, Christof Heyns y Martin Scheinin, expertos de la ONU en matanzas extrajudiciales y antiterrorismo, dijeron que será particularmente importante saber si la planificación de la misión permitió un esfuerzo por capturar a Bin Laden vivo.

En un comunicado difundido la semana pasada también destacaron que en ciertos casos excepcionales puede permitirse el uso de la fuerza letal como último recurso, de acuerdo con estándares internacionales, para proteger la vida, incluso en operaciones contra terroristas.

“Sin embargo, la norma debería ser que los terroristas sean tratados como criminales, mediante los procesos legales del arresto, el juicio y la sanción judicial que se decida”, plantearon.

Fuera de las zonas de guerra, la orden de matar solamente puede emitirse contra una persona que constituye una amenaza inminente, y esa amenaza debe ser concreta y específica. Sin esas condiciones, debe usarse primero la fuerza no letal, y sólo si es absolutamente necesario puede usarse la letal, dijo Ratner.

También señaló que, excepto en una guerra, cruzar la frontera de un estado para matar a alguien o enviar aviones teledirigidos a otro país está prohibido por el artículo 2(4) de la Carta de la ONU.

Claro que el estado al que se envían esos aviones no tripulados siempre puede dar su consentimiento. Además, si el país que manda esas naves o equipos para matar argumenta que se trata de autodefensa porque el otro estado se negó a frenar los ataques desde su territorio o no pudo hacerlo, no se estaría violando la Carta.

por: Thalif Deen

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