La mayor fortaleza del chavismo está en su organización popular

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Entrevista a Kevin Rangel, Coordinador Nacional de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

Por: Liliana Sierra Sánchez

EE.UU. y sus aliados no cesan en sus aspiraciones imperialistas de derrocar a la Revolución bolivariana e imponer un gobierno títere que les asegure el control sobre ese hermano país. En los últimos días, las agresiones y amenazas se han intensificado incluso en medio de la batalla global contra la COVID-19; mientras la mayoría de los países se preocupan por detener la propagación de la pandemia dentro de sus territorios y colaboran con otras naciones en este sentido, el gobierno estadounidense en complicidad con otros actores dentro del continente, prepara y financia ataques terroristas y mercenarios contra Venezuela, como la recientemente fracasada “Operación Gedeón”, resultado de una serie de eventos y planes contra la paz, incluyendo atentados contra los máximos dirigentes del chavismo.

A pesar del convulso escenario, el pueblo venezolano y las organizaciones populares se mantienen vigilantes y articulados en torno a la defensa y el combate contra la COVID. Así asegura Kevin Rangel, Coordinador Nacional de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora (CRBZ), en entrevista concedida a esta periodista vía whatsapp.

Saludos revolucionarios Kevin, desde tu visión militante, ¿cuáles son los principales elementos que caracterizan la situación actual en Venezuela?

Kevin: Abrazos compa, el saludo para el hermano pueblo cubano.

Actualmente nos mantenemos en una situación muy compleja, previo a esta batalla global contra la pandemia, ya estábamos en un escenario de conflicto contra las élites neoconservadoras norteamericanas y sus aliados en el continente y en el mundo. Seguimos en este contexto de guerra multidimensional que viene aplicando los EE.UU. contra la Revolución bolivariana con el objetivo de derrocar al gobierno de Nicolás Maduro e imponer una ficha proimperialista que defienda los intereses norteamericanos. Venezuela es un país que dentro de la geopolítica juega un papel importante y siempre ha estado en la mira de los imperialistas, no solo por sus recursos naturales, que es un componente importante y estratégico en tal sentido, sino también por lo que representan la Revolución bolivariana, la  Revolución cubana y Nicaragua en el continente, seguimos siendo los que no nos alineamos a la política norteamericana y por tanto “los malos de la cuadra”, porque ellos han ido generando un plan de ubicar las fichas afines a sus intereses en todo el continente: Brasil, Chile, Ecuador… y estamos ahí en el objetivo. Sin embargo, las fortalezas de este proceso sembradas por el Comandante Chávez, han impedido un avance importante de las intenciones de EE.UU. de derrocamiento contra la Revolución bolivariana. Este es un conflicto multidimensional que comprende acciones en lo económico, lo social, lo político, e incluso en lo militar, como vimos en los últimos días que hubo una operación de mercenarios, porque el imperialismo no abandona ninguna arista, son distintos frentes de trabajo.

En el último período se han agudizado las agresiones económicas buscando generar una implosión desde lo social, la situación económica ha ido empeorando a partir de las sanciones, el bloqueo, las restricciones que le aplican a Venezuela impidiéndole comprar los bienes esenciales para el pueblo, alimentos, medicinas, gestionar el combustible. El componente de la pandemia ha venido a sumarse a la batalla, ahora nos toca enfrentar a la COVID-19 y a los gringos, pero no hemos bajado la guardia. La Revolución bolivariana se mantiene atenta, el chavismo se mantiene muy unificado en la defensa de la soberanía, entendiendo la importancia del momento histórico. El imperialismo con todo su laboratorio de guerra mediática ha intentado por todas las vías de debilitar esta unidad, tratar de sembrar intriga, pero no ha podido, el chavismo se mantiene firme, como un factor político que ha sabido resistir, pero también conducir, dotarse de una dirección que ha permitido encarar las complejidades del contexto. Decimos que no estamos en una coyuntura que va a pasar de inmediato, que conseguimos la vacuna y se pasa a la normalidad, para nosotros se complica, con el incremento de las sanciones tenemos grandes desafíos: la reactivación productiva, la reactivación de la industria petrolera; se han tomado algunas medidas, complejas, pero creemos que son tomadas con total realismo revolucionario con la finalidad de captar los recursos necesarios para invertir en los elementos esenciales de la vida de los venezolanos y venezolanas.

¿Qué posibles soluciones consideras que pudiera haber en este escenario?

Kevin: Las perspectivas que tenemos para estabilizar la situación son muy limitadas, por ahora el Estado solo puede ejercer el control, como está haciendo al tratar de contener la pandemia, mantener la cuarentena, regular la vida social, pero más allá de eso está muy limitado para la inversión económica, como por ejemplo para reactivar la industria petrolera, hoy no están los recursos. El imperialismo en los últimos dos años se ha dedicado a fracturar los activos internacionales de Venezuela y hemos perdido algunas industrias que nos permitían ingresos importantes de divisas, como refinerías, mercados, principalmente en EE.UU. y en Colombia.

Este es un año complejo porque la agricultura va a mermar, se han ido restringiendo las posibilidades de desarrollo productivo del campo. Intentamos construir salidas, ver cómo gestionar las sanciones, el bloqueo, y construir respuestas a lo interno y cosas que podamos ir trayendo de afuera.

En los últimos días ha habido acciones desesperadas que corresponden al plan de máxima presión a la dirección venezolana para generar una fractura, un derrocamiento,  en eso no han dejado de trabajar. Actualmente se mantiene la operación de detección y control de acciones como la que pretendieron hacer algunos mercenarios, que fue fallida y significó una victoria para la Revolución bolivariana. Los intentos imperialistas desde el año pasado para acá les han salido muy mal. Las acciones violentas de calle, los planes conspirativos, las acciones mercenarias, todo eso ha sido derrotado. Internamente hay un control político de la Revolución bolivariana, la derecha venezolana se encuentra sin capacidades de poder levantar un movimiento de protesta que permita generar condiciones internas para esos planes, por eso dichas acciones sin apoyo en tierra no tenían sentido. Fueron delatados rápidamente por la fortaleza del chavismo, su organización social, popular, que va más allá de la comuna como un ente, es el poder popular que articula un tejido social en el territorio donde está la comuna, el consejo comunal, el CLAP, la milicia bolivariana, lo cual está sembrado en toda Venezuela, sobre todo en los sectores populares con mayor fuerza.

¿Cómo ha sido la participación popular? ¿Ha habido un protagonismo de la gente en el enfrentamiento a la COVID-19 y a los planes imperialistas?

Kevin: Tanto en la batalla en contra de la COVID- 19 como en el enfrentamiento a las agresiones imperialistas, ha sido importante todo el sistema de organización popular que comprende la comuna, el consejo comunal, el consejo campesino…, todo ese tejido evidencia la territorialización y el enraizamiento de la Revolución bolivariana en el pueblo, con un papel protagónico en la defensa, en la producción y distribución de alimentos, entre otras tareas. Este es un componente que permite hablar de fortaleza, de unidad cívico militar. Nosotros como movimiento popular en este escenario hemos venido avanzando en el trabajo territorial de base, en el fortalecimiento de la organización de la gente para la producción, para acompañar a las familias más vulnerables que están afectadas por el bloqueo económico financiero contra Venezuela desde la Red Popular de Ayuda Solidaria, que es un instrumento que nos permite acompañar y multiplicar la solidaridad en el territorio , una solidaridad revolucionaria, humanista, con esa familias más desprotegidas ante las agresiones. Hemos avanzado mucho en la organización para la producción agrícola con la Alianza Nacional Productiva, nos encontramos en pleno proceso de ciclo de siembra y ahí estamos con la gente, incluso en medio de las restricciones de movilidad, de las dificultades con el suministro de combustible, no es fácil organizar a la gente en esos campos tan lejanos para la siembra, pero lo estamos haciendo como podemos. También estamos participando con la alcaldía de Páez, en Apure, en los puntos de asistencia integral social, que es donde se recibe a los venezolanos y venezolanas que vienen llegando de otros países, porque estamos en plena frontera y con esta situación de la pandemia, hay una gran xenofobia producto a la campaña mediática, entonces se generó un gran éxodo de compatriotas que han sido expulsados de sus residencias y trabajos y han regresado. Solo en Guasdualito hemos recibido a casi 10 mil familias que han vuelto al país, por esa frontera que es la más pequeña, mientras en Táchira han sido muchas más. Ahí hemos estado activos. Seguimos funcionando como organización, explorando los mecanismos para seguir batallando, y tener a la gente preparada para la defensa; se encuentran activas las brigadas de defensa popular, sobre todo en tareas sociales, ayudando a cumplir las medidas contra la pandemia y vigilando a los imperialistas, algo que hemos aprendido de la Revolución Cubana.

¿En este complejo escenario, qué importancia tiene la solidaridad, tanto de otros países hacia Venezuela como desde Venezuela hacia otras naciones?

Kevin:  Este ha sido un componente clave para contener y desnudar el plan de agresión contra Venezuela y darle fortaleza a la Revolución bolivariana, que sabemos no está sola. Hay miles de brazos solidarios en el mundo con este proceso que comprenden y hacen denuncia también; se han realizado acciones importantes incluso de defensa de la soberanía venezolana en otros países, como en el mismo EEUU, de protección de la embajada de nuestro país en Washington, para lo cual se movilizaron hermanos y hermanas estadounidenses.

Por otro lado, de manera permanente nosotros hacemos parte del Comité de Solidaridad Cuba- Venezuela, y la articulación con los compatriotas cubanos que están aquí en misiones, tareas diplomáticas, de salud, ha sido clave; la articulación incluso en el territorio con los médicos cubanos. Realmente las bondades de este proceso han sido construidos gracias a la solidaridad, destacando la cubana, se ha mostrado otra cara en medio de esta pandemia, de cómo enfrentarla poniendo por encima al ser humano, el amor a la humanidad. Hemos aprendido mucho de la Revolución Cubana, ha sido fundamental el elemento de solidaridad de los pueblos y de los países para denunciar y frenar la locura del imperialismo y contener sus acciones, a la vez para desmentir la campaña mediática criminalizadora del proceso.

¿Cuáles son los principales desafíos para la militancia en el contexto actual? ¿Puede hablarse de un nuevo tipo de militancia?

Kevin: Desde la CRBZ hemos venido trabajando el tema de la adaptabilidad, que es la agilidad, la habilidad, la iniciativa, la creatividad en medio de este escenario en función de sostener en movimiento la organización; no ha sido nada fácil. Hemos estado varias semanas pensando, analizando, trabajando en función de construir una nueva forma de funcionamiento de la organización, adaptándola a este escenario y a los que vengan y poder mantener el funcionamiento, y sí está implicando una nueva forma de militancia. Nosotros veníamos con un plan de adaptar al movimiento al contexto de conflicto a partir del análisis que hemos hecho, tenemos un plan de concentración territorial desde 2017 donde hemos ubicado los municipios y estados prioritarios en los cuales debemos poner los esfuerzos y donde tenemos mayores fortalezas. Aunque mantenemos la articulación con otros estados, la columna vertebral del trabajo político territorial está en Apure, Barinas, Táchira y Mérida. A pesar de las restricciones que impiden hacer asambleas, grandes concentraciones, marchas, que siempre mantienen activa a la militancia, hemos venido sosteniendo el funcionamiento orgánico de los municipios, de la dirección. Estamos utilizando mucho las herramientas tecnológicas con este tema de las videoconferencias, que representan todo un desafío porque los servicios de electricidad, de telecomunicaciones cada vez son peores, y en medio de eso nos han salido reuniones de la dirección por videoconferencias para trabajar algunos temas. Ha sido todo un reto, en vez de reuniones de todo un día, ahora son de una hora, hora y media, pero ahí vamos. Igualmente, con el proceso de formación, hemos desarrollado dos temas de la Escuela de Liderazgo por videoconferencias, con los núcleos en los estados, que se concentran en los puntos o salas de conferencia. Hemos construido espacios donde está concentrada la militancia, con conexión a internet, computadoras, herramientas tecnológicas que garanticen conectarse por videollamadas para distintos procesos como reuniones, la formación, el componente orgánico.

Por otra parte, estamos iniciando un proceso de consulta a la militancia sobre cómo adaptarnos de mejor manera, qué líneas de trabajo podemos reactivar de nuevo aparte de la Alianza Nacional Productiva y la Red Popular de Ayuda Solidaria.La consulta es por telegram, con los núcleos principales de la militancia. Nosotros tomamos muy en cuenta el tema de la democracia interna del movimiento, las consultas para la toma de decisiones de la organización, en este caso con una encuesta sobre las líneas principales de trabajo que debemos desarrollar, cómo vemos el papel de la organización en medio de la pandemia. El componente tecnológico ha sido bastante útil en estos tiempos, nos ha permitido adaptarnos de buena manera, mantener el contacto, la articulación como movimiento. El trabajo de base se mantiene, hacemos reuniones pequeñas en los municipios tomando las medidas de bioseguridad y después está el desafío de desplegar la información en el territorio, para ello tenemos que fortalecer aún más el trabajo organizativo del movimiento para garantizar los eslabones que permitan que las orientaciones, los planes, fluyan.

El trabajo nuestro ha estado activo, principalmente en el acompañamiento a las acciones del gobierno en la batalla contra la pandemia, reactivando el proceso de las brigadas de defensa popular, manteniendo las visitas casa a casa. Se han construido muchas incitativas de parte de la gente en el trabajo de base, por ejemplo hay un proceso interesante en Apure de voluntariado docente, buscando mecanismos en los barrios que permitan que a los niños que no están asistiendo a clases y no tengan condiciones tecnológicas se les haga llegar los contenidos por diferentes vías, como la donación de cuadernos, de materiales de estudio; también estamos acompañando a las familias vulnerables, y en Apure estamos incorporados a la tarea de recepción de los nacionales expulsados por la xenofobia de Colombia, Perú, Ecuador…, que han llegado incluso contagiados de COVID- 19, pero tenemos la norma de proteger al máximo a toda la militancia, y que nadie esté expuesto.

Bueno compa espero haber respondido todas las preguntas, si necesita saber algo más aquí estamos. Abrazos revolucionarios a las cubanas y cubanos.

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