La Religión de la Libertad. “Y conocerán la Verdad y la Verdad los hará Libres”

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Un dios muerto, es un jefe ideal para ser vendido en post de la espiritualidad humana, porque no come, no se viste, no necesita bienes materiales. Un dios muerto, posibilita lanzar a sus correligionarios a la muerte, en las voces de sus porta-voces. Convencer y mantener a sus seguidores en sumisión, expuestos al dolor, al silencio. Imposibilita a la multitud hallar nuevos paradigmas. Un dios muerto, apaña a los que lo pregonan y les posibilita escamotearse, parapetarse detrás de él, para hacer creer que son ellos los escogidos, para traducir sus palabras.

Es una astucia tremenda la invención de un dios muerto. Y ha sido esa, la más increíble farsa que se haya creado en el mundo: “el cristianismo”. Porque fue la invención del cristianismo quien dio origen al apostolado. Luego de la muerte de Jesús y de su supuesta resurrección, ya estaba preparado el caldo de cultivo para que algunos sagaces coterráneos del Maestro, se autotitularan Apóstoles y comenzaran a realizar las mismas “hazañas” que su líder.

Fue toda una estrategia, una maniobra genial de los genios de la manipulación religiosa. Fue fácil utilizar de bandera, a quien tenía el carisma. Y sujetos a esa asta, subirse al poder. Esa fue la maniobra apostólica, esa que hemos heredado hasta hoy y que seguirá produciendo sabandijas. Esa ha sido, la más diabólica de todas las producciones humanas, la proliferación del apostolado. El apóstol es el sustituto de dios y el inventor de la doctrina. Es la representación de la ideología, que luego es reproducida en la historia.

Comprender hasta qué punto, un dios muerto da paso al apóstol y este a su vez conforma la ideología de un sistema, puede darnos la posibilidad de no caer en manos de la manipulación doctrinal, de la farsa religiosa y de la prisión eclesial. Y por ende, entender a grandes rasgos, que ha sido esta la conformación del cristianismo. Algunos seguidores de Jesús, aprovecharon su tremendo carisma, su sabiduría, para usarle después de muerto y conformar una doctrina que les haría ricos y poderosos.

Los “discípulos” del Maestro de Nazaret, lo seguían, porque soñaban alcanzar el poder político, esto es evidente en los evangelios. Luego de la crucifixión de Jesús, todos los sueños de poder se derrumbaron para ellos, pero no la posibilidad de encontrar vías para lograr sus objetivos. Quizás fue en una barca y durante la noche, donde cotejaron las ideas que luego llevaron a cabo. Luego vino la invención de haber visto al Maestro, en aquella escena a la orilla de la playa.

Es fácil contagiar a la gente con la idea de ver a un aparecido y a la vez hacer comunidad de los primeros escogidos. Evidentemente no fue fácil para ellos, pero ya estaban montados encima del burro y decidieron darle los palos, pues de lo contrario tendrían que regresar a la frustración de sus antiguas faenas. Quizás estos primeros apóstoles de Jerusalén, no contaron con la competencia de otros, sobre todo del audaz Saulo, que logró tomar las riendas del asunto, pues comprendió que aquel iba a ser el mejor de los negocias del mundo.

Si analizamos los acontecimientos que siguieron a la muerte de Jesús, descrito este proceso en el Libro de Hechos de los Apóstoles, podemos asegurar, que los “discípulos” contaban con un plan, para llegar a conformar una institución que les diera la posibilidad de alcanzar el poder, que más tarde logró “la Iglesia”. Toda la persecución a la que se sometieron, todo el sacrificio que hicieron, fue con el fin de llegar a colocarse en la cima del poder. No podemos perder de vista, que quienes quieren la hegemonía, llegan hasta exponer sus vidas para alcanzar ese objetivo.

Es bueno que comprendamos, que ese nunca fue el objetivo de Jesús. Como no lo ha sido durante la historia de la humanidad, el mensaje de muchos sabios y visionarios. El profeta alerta, señala, emite mensajes, pero no aspira al poder hegemónico, porque su misión no es esa. Porque no busca alcanzar un objetivo, sino dar el mensaje preciso que Dios envía a cada cual. Porque además, está en desacuerdo con la opresión. Porque aspira a que quienes le escuchen logren la verdadera liberación. Esa fue la tarea de Jesús y no otra, el resto fue pura invención del apostolado.

Pero fue exitosa, porque he ahí la iglesia “cristiana”, armada hasta los dientes de fórmulas para controlar, para mantener un ejército, que es mezcla de ignorantes y oportunistas. Un ejército, cuyo líder se encuentra muerto, lo que posibilita a los sátrapas no exponer el cuerpo y cobijarse tras un manto de mentiras, echadas sobre el cuerpo muerto de otro. A través del modos operandis de cualquier sistema político, se montó también el sistema eclesial, que reproduce el esquema, pero con menos riesgo que el resto de las otras políticas.

Hay que derrumbar piedra sobre piedra del apostolado, de la astucia con que se creó el poder del mundo eclesial religioso. Hay que derrumbar literalmente hablando, las funciones de las catedrales y las instituciones religiosas. Convertir todos estos espacios en centros educativos, artísticos, de aprendizaje, de cultura. Lugares de visitas, albergues para personas sin viviendas. Hay que desalojar estos sitios de los especuladores y convertirlos en museos, en casas de Cultura, donde puedan ser admiradas las obras artísticas que en ellas existen, donde se recree la historia, de cómo se acabó con la mentira de la iglesia en el mundo.

Basta de religiones, de iglesias y de dioses, que necesitan templos, capillas, catedrales, ritos y cultos. Basta de tanta farsa, para oprimir conciencias y pensamientos. Basta de tanto fingimiento y tanta doble moral. Basta de ocultar corazones inmundos y pensamientos odiosos, tras velos, sotanas, velas, rezos y oraciones. Basta de engaños, de presentarnos un dios que necesita sacrificios, abluciones y ofrendas, para que otros vivan de las miserias de quienes las entregan. Basta ya de mentiras y consideremos aquella frase dicha por el Maestro que vivió en Palestina: Conozcan la Verdad y la Verdad los hará Libres.

La religión es generadora del sistema y el sistema se nutre de la religión y del apostolado, ese que indica que hay unos que deben estar por encima de otros: estos están para la palabra mientras que los otros deben servir las mesas (libro de los Hechos). Lo que significa que, unos están para trabajar y otros para vivir del trabajo de los primeros. Unos deben ir a la guerra, para consolidarles el poder a los que se quedan en casa a buen resguardo. Por eso quiero concluir con esta canción del cantautor Silvio Rodríguez:

Que fácil es agitar un pañuelo a la tropa solar
Del manifiesto marxista y la historia del hambre
Que fácil es suspirar ante el gesto del hombre
Que cumple un deber
Y regalarle ropitas a la pobrecita hija del chofer
Que fácil de enmascara, sale la oportunidad
Que fácil es de engañar, al que no sabe leer
Cuantos colores, cuantas facetas, tiene el pequeño burgués
Que fácil es trascender, con fama de original
Pero se sabe que entre los ciegos el tuerto suele mandar

Que fácil de apuntalar sale la vieja moral
Que se disfraza de barricada, de los que nunca tuvieron nada
Que bien prepara su mascarada el pequeño burgués
Que fácil de enmascarar sale la oportunidad
Desde una mesa repleta, cualquiera decide aplaudir
La caravana en harapos de todos los pobres.
Desde un mantel importado y de un vino añejado
Se lucha muy bien

Si fácil es abusar, mas fácil es condenar
Y hacer papeles para la historia para que te haga un lugar
Que fácil es protestar, por la bomba que cayó
A mil kilómetros del ropero y del refrigerador
Que fácil es escribir algo que invite a la acción
Contra tiranos, contra asesinos, contra la cruz o el poder divino
Siempre al alcance de la vidriera y el comedor.

Viva el harapo señor y la mesa sin mantel
Viva el que huela, a callejuela, a palabrota y taller.

por: Beatriz Casa, pastora de la Fraternidad de Iglesias Bautistas de Cuba

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