La resurrección: anticipación del nuevo mundo

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Jesús, en esa misma semana de la Pascua entra a Jerusalén, donde estaba el poder religioso y el poder político. Vino defendiendo su proyecto del Reino de Dios para los pobres y excluidos socialmente. En su entrada fue aclamado por muchos, pero a la vez amenazaba las estructuras imperantes. Conocía sus límites, el riesgo que corría en Jerusalén, y la pena mayor, que sus amigos y discípulos aún no comprendían que en el nuevo reino que proclamaba los mayores son los que sirven. Allí no habría opresores y oprimidos, sino una gran familia, donde el bien del otro es nuestro propio bien, y la vida es más importante que la ley, o quizás la verdadera ley.

A pesar de la extraordinaria obra realizada durante su ministerio, a Jesús lo sorprende la soledad, la injusta condena, el rechazo multitudinario, el odio de quienes se sentían amenazados y se ve enfrentando la muerte. “La cruz es el punto más alto de la desesperación, del dolor, del desamparo, del abandono, del fracaso.” (1)

¿Pero acaso pude permanecer muerto quien le devuelve la vida a tantos que hasta entonces habían sido ignorados? ¿Puede morir quien nos inspira a vivir la justicia y la hermandad entre todos los seres humanos? ¿Puede morir quien nos dijo que la vida es más que el pan que nos alimenta? Quien vivió y luchó por el establecimiento del Reino de Dios- o una sociedad justa-, hasta las últimas consecuencias, no puede morir.

Por eso hoy la iglesia celebra la resurrección de Jesús, el Rey de los judíos que fue crucificado. Y con su resurrección anunciamos la esperanza en la transformación del mundo. “Quien cree en la Resurrección no puede excluir la realización de lo radicalmente nuevo. Si Dios es capaz de levantar de los muertos a uno que fue ejecutado en la cruz, nada es imposible para Dios.” (2) Ni la desilusión, ni la enfermedad, ni el dolor tienen la última palabra, al contrario, la resurrección nos dice que todo puede ser transformado, por eso el Cristo quiere que la esperanza se multiplique y envía a sus seguidores y seguidoras a hacer discípulos en todo el mundo.

“La resurrección significa que la misión de Jesús no se perdió. Su vida fue una vida de misión. Que la misión continúe es una continuación de su vida. Si la obra de Jesús no hubiera continuado, de seguro su vida habría terminado en la cruz.” (3) Como sus seguidores estamos llamados a enfrentar los poderes de la muerte para seguir luchando por la vida. La Resurrección nos hace creer en un Dios creador que desea vida y vida abundante para sus criaturas.

Notas:
1- Pixley, Jorge: La resurrección de Jesús, el Cristo.
2- Ibidem.
3- Ibidem.

por: Mailé Vázquez

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