Los cubanos y la emigración, desde la producción audiovisual de un joven realizador. Aram Vidal cuenta de su último documental Ex Generación

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Su nueva apuesta tan polémica e inquietante como la anterior interpela a emigrantes cubanos residentes en México, menores de 35 años. En sus historias de vida está el conflicto migratorio, la (no) ruptura con la Isla, los anhelos y proyectos que se enrumbaron en otra geografía. Con Ex Generación Aram Vidal, concursa en el VII Festival Internacional de Cine Pobre de Gibara, que se celebra hasta el 19 de abril.

Al tratar el tema migratorio cubano se corre el riesgo de caer en un lugar común, de ser juzgado por decir más de lo mismo. Sin embargo, el conflicto tiene múltiples matices, voces, heridas… ¿qué riesgos asumiste con Ex Generación?

Es cierto que es un tema que nos ha marcado mucho, que forma parte de nuestra realidad, de nuestras familias y es muy recurrente en el cine y el documental de Cuba, y también en las canciones, en nuestra pintura, en la literatura. Pero aún así, siento que todavía sigue siendo un tabú sobre el que se poseen muchos estigmas.

En los últimos 50 años de nuestra historia, emigrar ha sido visto como un acto de abandono y de algún modo esa concepción predomina aún. Al emigrante cubano se le han atribuido muchos valores, se le han puesto nombres denigrantes que siempre han dejado entender el acto de emigrar como propio de una persona negativa, que decide alejarse de su patria por razones erróneas o malintencionadas. De ese modo se pierden las verdaderas intenciones de quienes se van a vivir fuera de Cuba

Personalmente no comparto esa opinión. Tampoco en otros países latinoamericanos donde se experimenta con intensidad la migración, existe este tipo de interpretaciones, más bien se suele entender al emigrante como quien que va a otro país en busca de una mejoría de vida.

Cuando tuve la oportunidad de dialogar con cubanos residentes en otras partes del mundo, me di cuenta que yo también estaba mediado por esos estereotipos que nos enseñan o mal aprendemos, y entonces me sorprendía encontrar en ellos un profundo amor a la isla, y en la mayoría de los casos, aún sigo encontrando más personas que hablan de su país con nostalgia y aprecio, que quienes lo hacen con odio o resentimiento.

En ese sentido, creo más en las personas, en sus emociones, en lo que cada uno tiene que contar y en el respeto a cada individuo, sin importar su religión o su ideología o los objetivos que tengan en su vida. Negar la diversidad que nos forma es ir en contra de la realidad. Todavía hay muchos extremismos al respecto, y no me atrevo a asegurar si es por equivocación o por una intención consciente de mantener las diferencias entre ambas orillas. Ex Generación es un modesto documental que intenta lo contrario, mostrar a un grupo de cubanos (menores de 35 años) que nos cuentan parte de su historia, de los motivos por los cuales decidieron vivir en otro país, pero sobre todo nos revelan su condición de cubanos, su fuerte conexión cultural y emocional con la isla. Algunos ya llevan 10 años fuera y siguen sintiendo la herida abierta de la lejanía y también el dolor de que aún sean vistos como enemigos o al menos, como personas que perdieron el derecho a seguir siendo cubanos.

El título tal parece reforzar el criterio que excluye de “la generación” a los que ya no están en Cuba ¿fue tu intención cuestionar eso?

En realidad es un juego de palabras que mantuve para conectarlo con el documental anterior “De generación”. Ex puede entenderse como la generación que no está o que ahora vive en el extranjero. Es una parte de nuestra generación que está fuera de Cuba y producto de varias leyes no tienen la posibilidad de volver a formar parte de ella, así que el título trata de reforzar esa distancia geográfica, pero sobre todo subjetiva.

En una entrevista a La Jornada antes de realizar el documental decías que irías a “reflejar la realidad de la forma más abierta y flexible, a encontrar los matices de este tema”. ¿Qué distancia hay entre esas expectativas iniciales y lo que finalmente resultó?

La idea de hacer este documental me surgió en Suecia, donde conocí a cubanos con criterios muy interesantes. Desde el inicio pensé que debía hacerse en varios países, México, España, Estados Unidos hubieran sido contextos bien interesantes y probablemente con matices más notables. Al final el proyecto se concretó en México a través de una beca de creación, y aunque el resultado final es distinto a lo que había imaginado inicialmente, no cierro las puertas para una continuidad, aunque no lo tengo proyectado por ahora. Considero que este material puede funcionar para provocar el diálogo sobre este tema, sobre todo el diálogo hacia la reconciliación y hacia la aceptación.

No creo en la objetividad, menos en la objetividad de un documental, y mucho menos cuando donde hablo de una temática en la cual me es imposible no implicarme. Para mí se trata de una búsqueda y un aprendizaje, por eso no hay respuestas en Ex Generación y no quería darlas porque no siento que sea un tema de una sola voz, y además porque no creo que un documental por sí solo sea capaz de modificar nada, aunque sí puede sumarse a un testimonio colectivo y a un debate más general.

Con la frase de “reflejar la realidad de modo abierto y flexible”, me refería a que no venía con un guión armado ni nada así, tenía muy poco tiempo y sabía que iba a depender mucho de las personas que lograra encontrar, y que decidieran darme la entrevista, y así fue. Los encuentros se dieron de modo muy fortuito, no conocía a nadie desde antes, y tampoco tracé una guía de preguntas muy rígida, sino que dejé que me fueran sorprendiendo sus historias y sus criterios.

Por varios medios avisé de que buscaba a jóvenes cubanos residentes en México y fueron apareciendo. También contacté a muchos que no aceptaron, por varias razones: por desconfianza, porque esperaban una remuneración económica o porque no tenían tiempo. Me fui quedando con aquellos que confiaron en mí, que entendieron que era un realizador independiente, que no respondía a los intereses de ninguna institución y que mi interés principal era hablar de sus experiencias.

El documental comienza con un cubano que llama a otro por teléfono para preguntarle si quiere recibirme, porque estoy haciendo un documental, la respuesta que allí no sale fue no, creo que dijo que yo era de la CIA o del G2, para él no existía otra posibilidad y así me ocurrió en otros momentos, incluso en una reunión de varios amigos alguien huyó de la cámara y se molestó mucho sólo por el hecho de que pudiera filmarle. Entonces, ¿cuántas personas están dispuestas a hablar de su vida en cámara, a reflexionar sobre temáticas tan delicadas como esta y asumir ese riesgo desinteresado? No muchas.

Uno de tus entrevistados dice que conoce a cubanos en México que están “escachados”. Sin embargo, los entrevistados en Ex Generación al parecer han tenido éxito en su inserción en la sociedad mexicana, ¿no pudiste o no quisiste incluir alguno de esos otros jóvenes?

Sí intenté acceder a cubanos que viven en peores condiciones de vida, logré contactar con varios, la mayoría no quiso mostrar su historia ya que es difícil aceptar que no han logrado el objetivo que venían buscando, otros me dijeron que me daban la entrevista si nunca se ponía en Cuba, yo no sabía si podría ponerlo en algún sitio pero sabía que lo iba a intentar y no quise decirles algo distinto. Eso sí lo siento como una ausencia, aunque en México no abundan los cubanos que no han tenido éxito, cuando eso ocurre se van a los Estados Unidos, en general quienes se quedan es porque consiguen un buen trabajo. Pero sí veo con preocupación que se entienda que todo es éxito para el emigrante, en verdad es más duro de lo que uno se imagina vivir fuera de tu país, aún cuando tienes éxito económico.

Hay otro documental Balseros, que muestra la otra cara, a la mayoría de los cubanos que aparecen les va muy mal, terminan en drogas, abandonan la familia, se vuelven fanáticos religiosos. Así que pienso que es bueno mostrar que hay otras historias, otro tipo de emigrantes, pero sí me hubiera gustado incluir al menos una o dos historias más de las que no pude lograr.

¿Crees que se pueda hablar hoy de una misma generación de cubanos, contando a los que se fueron y a los que se quedaron? ¿Qué diferencias apreciaste en cuanto a consideraciones, frustraciones, expectativas…, entre los jóvenes entrevistados en Cuba para De Generación (2006) y los que contactaste en México para Ex Generación (2008)?

En mi experiencia, somos una generación que se siente relegada, que siente deseos dentro y fuera del país de poder influir de modo más directo en nuestra sociedad, que quisiéramos tomar parte de decisiones y responsabilidades en el presente y futuro de Cuba. Somos una generación que para muchos de nuestros mayores no cumplimos con los valores que ellos desean, y creo que el error está en esperar que nosotros tengamos la misma concepción del mundo que ellos.

La mayoría de los entrevistados en De Generación y Ex Generación, son estudiados, universitarios, jóvenes que fueron educados y entrenados en la revolución, que aprendieron a pensar por sí mismos y ahora exigen la posibilidad de formar parte de ella, pero desde el pensamiento propio, con propuestas nuevas. El hecho de que eso sea imposible, ha provocado que muchos se sientan alienados respecto al gran proyecto social y se centren más en sus objetivos individuales.

Hay una frase de uno de los entrevistados en Ex Generación que resume un poco eso, él dice que “cuando llegó el momento que nuestra generación hiciera sus propuestas, y creara su proyecto, no nos dieron esa oportunidad, y ahora nuestra sociedad no es exactamente como queríamos, y tampoco como ellos querían.” Esa idea aparece en ambos documentales y refleja una emoción compartida dentro y fuera de la isla.

¿Los jóvenes cubanos han reconsiderado el conflicto migratorio, lo entienden como un proceso natural?

Sí creo que nosotros los jóvenes vemos el proceso de la migración y muchos otros temas de nuestra realidad social y política con otro prisma, muy distinto al de generaciones mayores. Hemos vivido otra historia y me parece que nosotros estamos más abiertos a volver a repasar muchas nociones que ahora se asumen como absolutas e incuestionables.

Tampoco quiero hacer una separación brusca entre las generaciones, en la generación de nuestros padres también hay muchas personas de pensamiento flexible y que son capaces de entender que ningún tema tiene un solo punto de vista y es por eso que hay que ser muy cuidadosos de enquistarse en una sola idea de realidad posible. Quiero creer que nosotros y los que son todavía más jóvenes, seremos capaces de aprender de los aciertos y errores de quienes nos han antecedido, y lograremos ser más incluyentes y más respetuosos en nuestras concepciones. Sea como sea, aún está por verse lo que somos capaces o no de hacer como generación, y en ese futuro van a contar también los que hoy están fuera de Cuba y tienen el sueño de regresar.

Confío en que nuestra generación está lista y suficientemente preparada para comenzar la reconciliación y para borrar todas las barreras subjetivas y legales que separan a cubanos de todo el mundo. Confío en que será una realidad de un futuro cercano y que nos hará crecer como sociedad, como cultura, como país.

¿Esta nueva realización cuánto ha cambiado o reforzado tus propias tesis sobre el conflicto migratorio cubano?

He aprendido mucho más, y con más fuerza sé que es un tema rodeado de estereotipos y extremismos. Eso es algo que cambia en las familias que tienen algún miembro afuera, porque empiezan a experimentan en carne propia la separación y comprenden muchas cosas que en números o generalidades no se detectan. Por eso creo que es importante conocer historias reales, para poder reflexionar y si es posible, revertir varias leyes que afectan a los seres humanos implicados en esta situación: un padre que no puede traer a su hija de vacaciones, una muchacha que en diez años no ha podido regresar a su país, alguien que no puede salir de Cuba a ver a su familia, son situaciones que no tienen explicación, menos dentro de una sociedad que tiene como estandarte al ser humano.

Ex Generación se suma al llamado de muchos otras personas en Cuba y fuera de ella, que comprenden la necesidad de eliminar cualquier tipo de limitación a la entrada y salida de la isla, y que confían en que en ese intercambio primará la reunificación favorable a las familias y a la sociedad, y será un paso de avance en nuestras concepciones y una muestra de respeto y apoyo a todos los cubanos, vivan donde vivan.

¿Tu proyecto termina con De Generación y Ex Generación, o sueñas una continuidad?

Sin dudas seguiré abordando otros temas que hablen de nuestra generación- los que andamos ahora entre los 20 y 30 años- es un testimonio que tenemos que construir nosotros y que espero un día también ayuden a recordar y entender el camino que estamos y vamos a seguir transitando. Espero que el último capítulo de esta serie pueda llamarlo Re Generación, pero no es algo que vaya a hacer muy pronto.

Entrevista realizada para la revista Alma Mater. Caminos publica la versión completa.

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