Los pueblos debaten cómo salvar la Madre Tierra

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La Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra (CMPCC), que se inauguró oficialmente el 20 de abril e inició un día antes con los Grupos de Trabajo, ha logrado convocar en Tiquipaya, Cochabamba, a cerca de 30 mil delegados de 136 países de los cinco continentes para debatir desde la visión de los pueblos los problemas socio-ambientales del planeta.

El presidente boliviano Evo Morales, quien luego del fracaso de Copenhague convocó a las organizaciones y movimientos sociales del mundo a participar de esta Conferencia, dijo claramente en su discurso de apertura que “la causa principal de la destrucción del planeta Tierra es el capitalismo”.

En el Estadio de Tiquipaya, ante alrededor de 15 mil delegados acreditados presentes en la inauguración, Evo leyó datos estadísticos de pobreza, de falta de agua, calentamiento global y emisiones de gases pero también mostró tazas y platos de barro, de loza y de plástico para ejemplificar las diferencias entre las culturas originarias y la occidental, y hasta hizo una demostración de la impermeabilidad de un poncho ecológico frente a un piloto de polietileno.

Más tarde, en el panel “Causas estructurales del Cambio Climático”, el vicepresidente Álvaro García Linera expuso más cifras de lo que llamó el “desastre climático” y reforzó la idea de que el capitalismo es el principal responsable porque “tiene a la naturaleza como una simple herramienta para acumular ganancias a costa de la vida del planeta”.

La Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra se parece bastante a un Foro Social Mundial en sus años gloriosos y coloridos. Gente de todas las latitudes, representantes y líderes sociales, intercambios, discusiones y propuestas. Aunque la masiva participación de bolivianos y bolivianas de diferentes organizaciones y pueblos originarios así como el eje articulador del debate que se centra en la necesidad de salvar a la Madre Tierra, han dado a este encuentro una identidad particular.

En concordancia con la acusación del modelo de desarrollo occidental, capitalista, neoliberal, como principal causante del deterioro ambiental pero también de la pobreza y las desigualdades sociales, los 17 Grupos de Trabajo propuestos desde la Conferencia se centraron en diversos temas y perspectivas partiendo desde la misma problemática. La propuesta es buscar nuevos modelos en la Cosmovisión Indígena y también en formas creativas de producción que permitan vivir en armonía con la naturaleza causando menores impactos.

Un debate más radical surgió con la creación de la Mesa 18, un Grupo de Trabajo que se organizó por fuera de la Conferencia para denunciar la explotación de los recursos naturales por parte de las grandes transnacionales así como desde los Estados nacionales, discutiendo incluso las políticas mineras, petroleras y de infraestructura que llevan adelante los gobiernos más progresistas y revolucionarios como el de Venezuela, Ecuador y Bolivia.

Después de tres días de intercambio, los Grupos de Trabajo expondrán sus conclusiones que “deberían ser tomadas en cuenta y respetadas en la conferencia que se realizará en México” en diciembre de este año, según lo expresó Evo Morales.

Además de proponer la creación de un Tribunal de Justicia Climática, la disminución al 50% de los gases de efecto invernadero y un referendo mundial para establecer los mecanismos que tienen que adoptar los países y el mundo para salvar al planeta, el Presidente boliviano planteó en conferencia de prensa la necesidad de conformar una organización intercontinental para que defienda, ante los gobiernos y la ONU, las conclusiones de la Conferencia de Cochabamba. “Estoy convencido de que de este evento internacional tiene que nacer una nueva organización de los movimientos sociales “, dijo Morales y propuso que el organismo sea una Coordinadora Internacional o Intercontinental por la Madre Tierra (la sigla CIMA-Tierra) o un Movimiento Mundial por la Madre Tierra.

Evidentemente este es un debate en el que los pueblos del mundo no pueden estar afuera y las decisiones sobre el futuro del planeta no deben quedar en manos de los gobiernos más poderosos y los países más desarrollados. Como dijo Evo, es un momento de la historia en el que hay dos caminos: “Pachamama o muerte”.

por: Florencia Copley

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