Malvenido seor Bush

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Junto a la Cuarta Cumbre de las Amricas, convocada por la OEA, en Mar del Plata, Argentina, se est realizando la Tercera Cumbre de los Pueblos, convocada por la Campaa Continental de Lucha Contra el ALCA y la Alianza Social Continental.

Desde el 1 de noviembre, se llevan a cabo 160 talleres para analizar la situacin de nuestro continente respecto a la Deuda E(x)terna, la Militarizacin y la Pobreza.

Este jueves tres se aprobar un documento con propuestas concretas. Al da siguiente, est prevista la jornada de protesta contra Bush. En el estadio mundialista, cantarn Len Gieco y Silvio Rodrguez.

Hablar el presidente venezolano Hugo Chvez. Luego, miles y miles marcharn, con Diego Armando Maradona a la cabeza, hacia las vallas que rodean la Cumbre de las Amricas para gritar su repudio a Bush lo ms cerca posible de sus odos. Para mandar el ALCA ALCA-rajo y apoyar la propuesta bolivariana del ALBA.

En ms de mil ciudades argentinas habr marchas de protesta contra Bush. Se realizar el “banderazo”, un paro decretado por la Central de Trabajadores Argentinos. Y la Asociacin Trabajadores del Estado ya anunci una huelga nacional.

La dignidad latinoamericana se construye, una vez ms, desde la indignacin. Una dignidad que expresa la diputada argentina Alicia Castro y que compartimos con ustedes.

CARTA A BUSH DE LA DIPUTADA ALICIA CASTRO

De mi mayor consideracin Al Seor Presidente de los Estados Unidos de Amrica Dn. George W. Bush Washington D. C.

Seor Presidente:

Le escribe una diputada de la Nacin Argentina. Soy una de las/los 257 representantes del pueblo argentino en el Parlamento; la segunda vez que acced a la Cmara de Diputados fui votada por medio milln de ciudadanos, pero puedo garantizar que lo que le expresar en esta carta, representa a la mayora del pueblo argentino.

Presidente Bush:

No queremos que venga a nuestro pas. Quizs por razones diplomticas, nuestra Cancillera no le habr hecho saber cunto lo repudia nuestro pueblo. No es simplemente que no coincidimos con sus polticas, sino que Ud. representa un peligro para las democracias de Amrica del Sur. Hace poco tiempo, en una Cumbre de la OEA donde Ud. defendi el intervencionismo, en su mensaje se atrevi a mencionar el nombre de Jos de San Martn. Debe saber que nuestro prcer luch contra el imperialismo y a favor de la unidad de Amrica del Sur.

El pueblo de San Martn no lo quiere, Mr. Bush, porque usted representa al neoimperialismo, que, como en el siglo XIX es el intento de dominar regiones utilizando medidas financieras o acciones armadas. Los argentinos conocemos muy bien las consecuencias de las polticas que promueve: nuestro pas, inmensamente rico, fue llevado a la miseria por los dirigentes irresponsables que siguieron todas y cada una de las recetas del Fondo Monetario Internacional. Sabemos que los organismos internacionales de crdito no son neutrales y responden a las polticas de Estados Unidos.

Se cumple la profeca de Bolvar: “los Estados Unidos de Amrica parecen destinados por la providencia para sembrar de miserias a Amrica Latina”.

Los argentinos no tenemos nada en contra del pueblo norteamericano, pero mucho contra el gobierno que ha colocado el mximo poder poltico y militar del planeta al servicio de la ambicin sangrienta, que no duda en aniquilar vidas para apropiarse del petrleo ajeno, para ganar dinero con el comercio de armas, y an ms, para expandir su industria ms siniestra: la que sirve para reconstruir lo que ustedes destruyen.

Usted representa la decadencia de los valores de Occidente. Su pueblo, que no toleraba la utilizacin de la mentira en la prctica poltica, tiene que soportar que haya mentido descaradamente al mundo entero acerca de la existencia de armas nucleares en Irak, para justificar la invasin.

El premio Nbel de la Paz recientemente otorgado a Mohamed ElBaradei, quien revelara la existencia de esos engaos, es muestra elocuente de la importancia que la comunidad internacional le asigna a la Verdad en la construccin de la Paz.

La teora de la guerra preventiva, una de las escabrosas novedades de su discurso poltico, coloca a su gobierno al margen de toda ley conocida y amenaza ahora mismo en forma concreta a Irn, Corea del Norte, Cuba, Venezuela, en suma, al mundo entero. Nos amenaza, pero no nos confunde. No nos engaa con su proclamada: lucha contra el terrorismo, mientras practica el terrorismo de Estado.

Dan cuenta de ello, las torturas en las prisiones de Abu Ghraib y Guantnamo, la desolacin de las madres de soldados norteamericanos que participan en Irak de la carnicera de mujeres y nios, y los avances para militarizar y controlar nuestra regin. Usted es un terrorista que protege a otros terroristas reconocidos como Luis Posada Carriles, fugado de una prisin de Caracas que, entre otros delitos, confes su autora en la explosin, en 1976, de un avin cubano que caus 73 muertes.

Ahrrenos su indeseable presencia. No compartimos nada que pueda ser debatido en la Cumbre de las Amricas, a realizarse el 4 y 5 de noviembre prximo en la ciudad de Mar del Plata. Ningn gobierno que apoye sus polticas podra garantizar su propia estabilidad. Los pueblos de Amrica del Sur ya hemos elegido.

Elegimos soberana energtica: queremos Petrosur; necesitamos recuperar la soberana alimentaria, y para ello, las empresas norteamericanas deben dejar de infectar nuestras semillas con sus pesticidas y sus marcas; rechazamos sus patentes que dejan sin remedio a nuestros enfermos; no queremos sus peligrosos Cielos Abiertos.

No venga hasta ac para promover el ALCA, no queremos su comercio libre de Alaska hasta Tierra del Fuego, optamos por nuestro comercio justo y solidario para complementar y beneficiar a los pueblos de Sudamrica. Ya hemos constituido la Confederacin Sudamericana de Naciones: una Nacin de doce naciones, ms grande y rica que los Estados Unidos, a la que habremos de unificar siguiendo los ideales de San Martn, Bolivar, de OHiggins, de Artigas, de Mart.

Sus valores, Mr. Bush, no estn dentro de nuestra escala de valores ni sus fines son compatibles con nuestros principios. Nosotros tenemos nuestra propia Agenda del Sur: propiciamos un Fondo Monetario Latinoamericano, un Banco del Sur, una gran Universidad del Sur; queremos informarnos desde el sur y para el sur.

Desentierre ya, las antenas de la CNN y su maquinaria de mentira internacional, ahrrenos sus burdas conspiraciones. Su gobierno, que rechaz el Protocolo de Kyoto, y su lamentable gestin que ahog a su propio pueblo en Nueva Orlens, representa una amenaza concreta para el medio ambiente y para el planeta Tierra. Los sudamericanos estamos por la felicidad, la libertad y la vida de los pueblos, estamos tambin por la paz. Ud. est del lado de la guerra, de la depredacin y de la muerte.

En cuanto a los asuntos prcticos, con esponsabilidad y como diputada nacional, considero evidente que nadie podra garantizarle seguridad en Argentina. Ni a Ud. ni a nuestros ciudadanos. Muestra de ello es que la Argentina ha sufrido terribles atentados terroristas que an permanecen impunes y sin resolver.

Hoy el terrorismo viaja en transporte pblico y la amenaza revanchista que Ud. profesa como un dogma, ya ha hecho perder la vida a trabajadores y usuarios del transporte pblico en Madrid y Londres, y ha tornado insegura la vida en lugares tan dismiles como Roma, Bali, Miami y Nueva York. Le solicito en nombre del pueblo argentino, que nos evite estos grandes riesgos; podra Ud. hacerse presente en la Cumbre de las Amricas por medio de una teleconferencia brindada desde Washington, que, a la vez, lo pondra a salvo de las expresiones fsicas del repudio que le profesamos.

A la espera de su respuesta, lo saludo con distinguida consideracin.

Alicia Castro Diputada de la Nacin Argentina

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