Manifiesto por una Educación Emancipadora

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En épocas de dominación y opresión exacerbadas hemos sabido rebelarnos contra la injusticia, convertir el conocimiento en arma, cargar el fusil junto con los libros, enfrentar el miedo a la persecución, la cárcel y la tortura, derramar la sangre y entregar la vida por una causa justa.

En el contexto actual, las sociedades de América Latina y el mundo continúan convocándonos a luchar. La injusticia continúa entronizada en demasiadas partes como para dormir tranquilas y tranquilos en las noches y permanecer indiferentes.

En países como Puerto Rico, Chile, Colombia, España, Italia, Grecia y Reino Unido, miles de jóvenes se han arrojado a las calles para luchar por el acceso gratuito de todos a una Educación digna, y en contra de los sistemas políticos que subyugan a mujeres y hombres privándoles del derecho a la enseñanza. Condenan la mercantilización de los conocimientos creados y acumulados por la humanidad y exigen que el saber sea patrimonio universal.

Solidarizados e identificados con el movimiento estudiantil global, los jóvenes cubanos, latinoamericanos y europeos reunidos hoy en la Jornada por una Educación Emancipadora, manifestamos que hacemos nuestras las causas que defienden los estudiantes y por las cuales arriesgan sus vidas, porque consideramos que la privatización de la Educación significa coartar la libertad y dignidad humanas y sustentar la dominación mediante la ignorancia.

José Martí, refiriéndose a esta cuestión, sentenció que “ser culto es el único modo de ser libre”, refiriéndose a una cultura universal y original al mismo tiempo. Proclamaba que no había batalla entre civilización y barbarie sino entre la falsa erudición y la naturaleza, entre los letrados artificiales y los hombres naturales.

En el caso de América Latina, nuestro desafío histórico es descolonizar el pensamiento y las culturas para construir saberes emancipatorios. En este sentido, las universidades y otros centros de enseñanza desempeñan un rol decisivo, pues deben contribuir a la formación de los sujetos transformadores y participar de manera articulada en las luchas y movimientos sociales.

A pesar de que múltiples han sido los criterios y posiciones expresadas en este encuentro, exponemos a continuación las ideas centrales del debate logrado:

-Es necesario estudiar la historia de América Latina tanto desde la mirada de los colonizadores como de los colonizados, para entender el desafío de descolonizar nuestros pensamientos, sentimientos, sentidos, actitudes y prácticas.

-La descolonización de la vida es esencial para formar el hombre nuevo del siglo XXI, que no solo afronte la realidad más críticamente sino que también construya el porvenir.

-La Educación tiene una función trascendental en la liberación de las personas. Podemos ser dominados a través de ella o emanciparnos si aprendemos a pensar por nosotros mismos.

-La Educación no es una mercancía sino un derecho, por tanto, no puede venderse ni comprarse. Cuando a un pueblo se le usurpan sus derechos, se les usurpa la libertad. Y la libertad no se pide, se arrebata.

-Para que la Educación sea liberadora es fundamental cambiar el sistema capitalista basado en la dominación por un sistema justo, inclusivo y diverso, que respete la dignidad humana y libere.

-La Educación Latinoamericana debe ser auténtica y representativa de las culturas heterogéneas que nos conforman.

-La Educación no comienza ni termina en las aulas, no se limita a los centros de enseñanza. Ocurre en todos los espacios de las relaciones sociales. Los estudiantes no concluimos nuestra lucha cuando culminamos los estudios, comenzamos otra nueva.

-El estudio no debe ser mecanismo de ascenso socioeconómico, ni credencial para entrar al mercado laboral, sino que debe estar en función de la transformación de la sociedad y sus necesidades.

-No podemos reproducir las lógicas capitalistas en la enseñanza ni en ningún otro espacio.

-No se trata de un simple cambio curricular. Las bases de construcción de los saberes y cosmovisiones es importante cuestionarlas todo el tiempo. Se trata de romper las bases epistemológicas para crear nuevos contenidos y maneras de interpretar, explicar, vivir y cambiar el mundo.

-La teoría no puede estar desvinculada de la realidad y los centros de estudios no pueden estar lejos de la comunidad.

-La Educación Popular significa una apuesta a una sociedad participativa, inclusiva y emancipada, que se construya con todos y para todos desde las prácticas cotidianas.

-Las experiencias de las luchas estudiantiles de la región latinoamericana y el mundo muestran que la lucha es de todos y no de unos pocos. Estudiantes, profesores, trabajadores, padres, artistas, pueblos originarios, intelectuales y otros, necesitamos articularnos.

-Los movimientos estudiantiles debemos conocernos, integrarnos y sensibilizarnos con las luchas de todos los estudiantes del mundo.

-Los desafíos, horizontes, roles, historias y contextos son distintos en cada país, pero todos somos, más que jóvenes y estudiantes, seres humanos levantados contra la injusticia y motivados por un sueño que se exige realidad.

Luchar para aprender, aprender para luchar.

Manifiesto redactado, leído y aprobado el 18 de noviembre de 2011, en la Casa del ALBA, Plaza de la Revolución, La Habana, Cuba.

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