Mar del Plata: hasta los lobos son sospechosos

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La valla es tan pesada que se necesitaron tres policas para moverla y abrir una rendija al cruce peatonal. Pero lo que impresiona es lo que se ve detrs del cerco, en este orden: una fila de uniformados de la polica bonaerense que piden documentos, el cuerpo antimotn con escudos y palos, un patrullero con dos tipos de lentes espejados, los caballos de la polica montada y un camin para el traslado de detenidos, atrs varios carros de la Gendarmera y, a tres cuadras al fondo, el segundo cercado de seguridad. Todava ms lejos de este lado de la valla no se lo alcanza a distinguir, hay un tercer anillo de la Federal. Mar del Plata amaneci as, con su centro aislado y largas colas para pasar de uno a otro lado de la frontera.

La ciudad qued trastrocada por el megaoperativo. El cerco asla 250 manzanas donde estn los hoteles en los que los 34 presidentes del hemisferio todos menos Fidel Castro van a realizar las deliberaciones de la IV Cumbre de las Amricas.

En la otra punta, donde est el polideportivo, las organizaciones sociales que convocan a la anticumbre terminan de preparar las instalaciones donde se realizarn los foros. Los militantes prometen que habr actos de protesta contra George W. Bush desde Canad hasta Tierra del Fuego.

Espero que Bin Laden no elija mi edificio, dice con un guio Araceli Abella, una pensionada que vive en la zona lindera al vallado. Es una de las marplatenses que no se sumaron al xodo. En general, mucha gente se fue y los que se quedaron se polarizaron entre el miedo por la visita de Bush (donde l va, lleva el peligro, dicen) y los incidentes que podran producirse por las protestas del viernes y el sbado, cuando el mandatario norteamericano est en Mar del Plata.

En las oficinas de la polica federal donde se entregan las acreditaciones para que los que viven o trabajan en la zona de exclusin puedan cruzar las vallas, ayer hubo una cola larga cola. Uno de los problemas del operativo de seguridad es que muchos no recibieron su credencial. Vivo con mi hija y mis nietos, pero en casa slo me lleg la acreditacin a m, cont en la cola Blanca Surez.

A muchos vecinos les estn dando un papel provisorio para poder circular, pero los proveedores no tuvieron la misma suerte. Estoy con la mitad del reparto en la camioneta, sin poder entregar la mercadera, se quej Hugo Mastronicola, distribuidor de lcteos y dulces. El hombre asegur que era la tercera vez que iba a hacer el reclamo, sin resultados.

Aquellos que tenan su acreditacin, en cambio, pudieron atravesar los cercos policiales con paciencia, armados de credencial y documentos de identidad. Los automovilistas se llevaron la peor parte, ya que en los horarios pico sufrieron embotellamientos: slo hubo habilitados tres pasos vehiculares.

Cruzadas las vallas, en la zona de exclusin slo se escuchaba el viento. Prcticamente sin trnsito, con muchos vecinos fuera de la ciudad, las 250 manzanas cercadas parecan una ciudad aparte, con persianas bajas y jardines vacos: los que se tomaron vacaciones se llevaron hasta al perro. Algunos chicos aprovechaban la inactividad para andar en skate sobre el asfalto.

Los hoteles custodiados son el Sheraton, donde se alojar la delegacin norteamericana, el Costa Galana y el Hermitage, sitios de las reuniones de la Cumbre. Sobre ellos se cierra el tercer anillo de seguridad, a cargo de la Polica Federal.

En las entradas de servicio del Costa Galana, donde deliberaba el grupo GRIC (ver aparte), ayer todo el personal de los hoteles entr y sali con credenciales especiales. En los ingresos se colocaron lectores pticos de estas tarjetas con los que se grab la entrada y salida de cada empleado a las instalaciones. Mientras Pgina/12 estaba en el lugar, uno de los maestranzas quiso llevar unas bolsas de basura y se encontr con que la puerta del depsito haba quedado un metro fuera de la lnea de ingreso al hotel. Lo hicieron grabar su salida y reingreso con cada una de las cargas que sac.

El mecanismo resultaba para el que estuviera vindolo, pero la realidad intervino y el sistema de computacin se cay, como suele suceder con estas cosas y por un buen rato nadie supo qu hacer. Desde la entrada principal del hotel, donde un recepcionista de sacn hasta los tobillos reciba a los funcionarios que llegaban para la discusin del documento final, se ve la Costanera con sus nuevas farolas.

En la calle flamean banderas de los 34 pases, hay flores en los canteros y la arena est recin cepillada. Es la postal de un mundo impecable. Los tres anillos de seguridad buscarn que se mantenga as, bellsimo y asptico, sin ruidos molestos, ni protestas.

Los vallados hacen en este punto un colchn de setecientos metros con el afuera. En el lugar de menor extensin, la distancia ser de cuatro cuadras.

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