“No nos interesa manipular, ni tan siquiera persuadir, sino que nuestra comunicación tiene como fin construir visiones compartidas… José Ramón Vidal comenta sobre la experiencia del CMLK.

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José Ramón Vidal

Quisiera comenzar explicando desde dónde realizo mi análisis. Formo parte del Centro Memorial Dr. Martin Luther King Jr.; allí realizamos desde hace muchos años una labor de promoción de valores emancipadores en Cuba y en el resto del mundo, con énfasis en América Latina. Como parte de ello desarrollamos un programa de formación para la participación consciente, organizada y crítica de las personas en la determinación de sus vidas, a partir de la concepción político-pedagógica de la Educación Popular. Desde esta plataforma conceptual y práctica abordamos la comunicación y nos la planteamos desde la noción de comunicación popular.

Desplegamos así no solo una labor editorial —la publicación de revistas y boletines en soporte de papel o en versiones electrónicas, la realización de producciones audiovisuales, la existencia de un servicio de información y documentación o la presencia en la Web con el sitio institucional www.cmlk.org o el sitio de información *www.ecaminos.org*— sino que también formamos parte activa de diversas iniciativas para fortalecer las capacidades comunicativas de los movimientos sociales de nuestra región y de diversos proyectos comunitarios o institucionales en nuestro país.

Realizamos así el Taller Latinoamericano de Comunicación Popular, que este año tendrá su segunda edición, donde confluyen comunicadores de diversos movimientos y organizaciones populares de América Latina y cubanos y cubanas que en diversas experiencias aplican estas concepciones y prácticas.

Formamos parte también de una importante iniciática denominada Minga Informativa de Movimientos Sociales, que es un espacio de integración y articulación de diversas redes, movimientos y organizaciones para potenciar las posibilidades de comunicación de los sectores populares. Se realizan desde esta iniciativa, coberturas conjuntas de los grandes eventos altermundistas y acciones de protesta, se intercambian permanentemente informaciones para ser utilizadas en los diversos medios de comunicación de las organizaciones y movimientos, se cuenta con un portal informativo que agrupa los sitios Web de movimientos, redes y campañas continentales contrahegemónicos (www.movimientos.org) y se realizan diversas acciones de formación de comunicadores populares.

Intentamos juntos construir no ya un espacio contrainformativo o medios alternativos, sino una verdadera alternativa de comunicación contrahegemónica, que tiene como base un modelo comunicativo que rompe radicalmente con los modelos transmisivos propios de la dominación y que tiene como horizonte el diálogo, la participación, la construcción de visiones compartidas, la generación de procesos políticos–pedagógicos que subviertan las formas tradicionales del ejercicio del poder y de la comunicación hegemónicos.

No se trata, según nuestra perspectiva, de competir con los medios establecidos como parte de un sistema de dominación hegemónico, reproduciendo sus nociones sobre qué es comunicar, ni sus lenguajes y técnicas, sino aportar otra visión de la comunicación que tenga en cuenta realmente a los sectores populares y no solo las ideas y propósitos de los medios y los intereses que están detrás de estos. Damos cuenta críticamente de cómo —inclusive desde los proyectos y movimientos emancipadores— se tiende en la generalidad de los casos a reproducir el modelo comunicativo hegemónico y con ello nuevas formas de enajenación y dominación.

Trabajamos por que se entienda la necesidad de comunicarnos a partir de un paradigma dialógico que nos hace mucho más coherentes y nos conduce poco a poco a vivir en la lucha, por el mundo que queremos construir. Nos permite además reconocer en la práctica y aprovechar la gran sabiduría popular, enriquecer nuestras agendas de lucha y las vías y formas exitosas de esta. Nos permite unirnos mejor al aprender como decía Freire a “convivir con el diferente para juntos luchar contra el antagónico”. Una comunicación dialógica es la que posibilita una verdadera participación popular y con ella un real sentido de pertenencia y compromiso con las luchas.

Asumir esta perspectiva no significa abandonar los recursos de información, movilización, explicación que resultan imprescindibles para organizar las luchas, sino todo lo contrario, enriquecerlas con aportes diversos que permitan construir verdaderas visiones compartidas que fortalecen la cohesión.

Por supuesto, el diálogo en una conversación, en una reunión y asamblea es mucho más factible que cuando hablamos de la comunicación mediada tecnológicamente. No es tan evidente dialogar desde una emisora de radio y de televisión o a través de un boletín o un periódico, pero puede intencionarse una voluntad de diálogo cuando construimos la agenda de temas no encerrados en una redacción, sino en el contacto vivo con los interlocutores o destinatarios del medio, cuando no solo se expresan en el medio los periodistas, sino cuando se da acceso directamente a las voces de la gente; cuando hablamos no solo de lo que creen y piensan los dirigentes de las organizaciones o los comunicadores, sino que también incorporamos los temas y las visiones de aquellos a los que nos estamos dirigiendo. Esta es la esencia de lo que llamamos comunicación popular.

Esto presupone además cambios en las técnicas comunicativas, en los lenguajes, en las formas de elaboración y presentación pública de los mensajes. No podemos ceder a la tentación de reproducir sin discernimiento crítico las “técnicas exitosas” de la comunicación que estamos acostumbrados a ver, a escuchar o a leer en los medios tradicionales.

Tampoco se trata de negarnos a conocer y a utilizar creadoramente muchos elementos que pueden resultar de utilidad, pero hay que hacerlo desde la perspectiva de que no nos interesa manipular, ni tan siquiera persuadir, sino que nuestra comunicación tiene como fin construir visiones compartidas, aprender unos de otros, sin que nadie se autoerija en vanguardia esclarecida, sino a lo sumo alguien que quiere compartir sus visiones y propuestas en una comunidad de intereses que en este caso son los intereses comunes y a la vez diversos, pero no incompatibles, de los sectores populares.

Por supuesto, esas maneras de ver el mundo, esos sueños compartidos, esas propuestas de cambios, esos llamados de lucha que emerjan de los intercambios colectivos, queremos compartirlos con otros y otras, pero siempre con la humildad que da la comprensión de que nunca lo sabemos todo y de que todos y todas tienen algo que aportar. Cada llamado debe ser también una invitación a formar parte y a tomar parte, no solo a sumarse a la propuesta ya hecha.

Pensamos que las redes digitales y los sitios Web constituyen instrumentos muy útiles para esta alternativa popular, ellos ayudan a globalizar las luchas, a intercambiar experiencias, a coordinar esfuerzos, a visibilizar causas y temas de las agendas de los diferentes sectores, sus posibilidades para la interactividad facilitan el diálogo; pero debemos estar muy claros que el acceso a estos medios es minoritario y que corremos el riesgo de quedar atrapados en un “ghetto digital”.

Por eso insistimos permanentemente en crear articulaciones entre los nuevos medios y los medios diversos de que disponen los sectores populares, radios comunitarias, boletines, asambleas, fiestas populares, teatro popular, entre otros muchos para expandir la información compartida en las redes y para alimentarlas con las voces de los sectores populares.

Es importante que el propio accionar de las organizaciones y movimientos en su interior asuma también la participación democrática y el diálogo como asuntos de principio, como las vías reales de construir otro mundo que para que sea realmente otro tiene que acabar con el autoritarismo, la imposición, la enajenación, y dar paso a la emergencia, como sujetos, de las personas y los diferentes agrupamientos humanos.

Entonces la comunicación es contrahegemónica no solo por sus contenidos, sino por el modelo que asume, por el sentido que le da al proceso de comunicar, por los procesos de concientización, de cambio cultural que genera, de lo contrario, de alguna forma, inconscientemente no llegamos a ser realmente una alternativa a la dominación, sino una nueva forma de esta.

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Versión de la intervención de José R. Vidal en el Taller “Desafíos de la contrainformación en los medios digitales”, organizado por los medios digitales La Jiribilla y La Ventana el pasado domingo 15 de febrero

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