No se puede tapar el sol con un dedo

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Ante las declaraciones emitidas por algunos obispos reunidos en Brasil con ocasión de la V Conferencia general del episcopado latinoamericano y del Caribe expresamos nuestra más profunda indignación por lo irrespetuosas de ellas. Acusan a nuestras declaraciones de “estar ideologizadas”. Nos preguntamos si las declaraciones del Papa en lo que respecta a nuestros hermanos presidentes latinoamericanos de corte humanista, ¿acaso no son declaraciones políticas claramente ideologizadas?. Por su puesto que si. ¿Los indígenas no tenemos derecho a tener filosofías, ideologías, espiritualidades y culturas propias? Ya es hora de que el Papa y los obispos acepten que en el mundo existe diversidad y que la tolerancia intercultural es indispensable para la convivencia justa y fraterna entre los pueblos.

Por supuesto señores obispos que los dirigentes indígenas tenemos una posición política, de la misma manera como entre ustedes también hay diversidad de criterios políticos. Unos obispos hacen su opción política a favor de los excluidos por el sistema capitalista neoliberal y otros se ponen del lado de los opresores, de los privilegiados de este sistema inhumano e injusto.

No debemos olvidarnos que la predicación de Jesús afectó los intereses políticos, económicos y religiosos de los que ostentaban el poder en ese tiempo, por eso acusándolo de hereje y subversivo, tuvo una condena política y religiosa que desencadenó en su asesinato. Igual suerte sufrieron nuestros dirigentes políticos y religiosos durante el holocausto en Abya Yala (América), fueron acusados por los representantes de los reyes católicos y por la mayoría de los sacerdotes católicos de herejes y subversivos, y llevados a la hoguera.

Entendemos que los señores obispos tienen la obligación de defender al Papa Benedicto XVI, pero esto no puede hacerles olvidar las consecuencias genocidas de la invasión y conquista de la corona española, y la participación que tuvieron miembros de la Iglesia Católica en ella. No se puede tapar el sol con un dedo. Hay documentos históricos y de carácter científico que demuestran lo antes dicho.

Recordemos solamente que el Papa de ese tiempo, Alejandro VI, en mayo de 1493, creyéndose dueño y señor del mundo, emitió unos documentos que se denominan “Bulas de Donación” a los Reyes de Castilla, en las cuales entregó en donación nuestras tierras y a nuestros antepasados a los Reyes católicos de España. Si leemos con una elemental sensibilidad humana las narraciones que dejó copiladas Fray Bartolomé de las Casas, sobre la codicia por el oro y los crímenes horrorosos que cometieron los delincuentes que llegaron a estos territorios, bajo la complicidad de miembros de la Iglesia.

No nos olvidemos señores obispos que hasta hace pocas decenas de años nuestras mejores tierras estaban en manos de la Iglesia, y que nuestros padres y abuelos tuvieron que realizar trabajos no remunerados en las que en otro tiempo eran nuestras tierras, y luego pagar a los sacerdotes los “los diezmos y primicias”, es decir fueron sirvientes en donde en otra hora fueron dueños y señores.

Ante esto, lo menos que podemos hacer es repudiar estos crímenes de lesa humanidad, y denunciarlos con toda la fuerza para que nunca más vuelvan a suceder en la humanidad. De lo contrario se repetirán en nombre de “dioses” que entrañan voraces intereses políticos y económicos, como es el caso del reciente genocidio que se está efectuando en Irak, llevado a cabo por un ser que se cree dueño y señor de este mundo y que afirmó que “dios le dijo invade Irak”. Esto no es posible que suceda en una especie que se supone que ha evolucionado a nivel cerebral, pero que en la práctica vemos estados de conciencia que rayan en la locura y que no nos permite vernos y convivir como hermanos. No debemos permitir que los que se precian de ser dirigentes mundiales cometan errores que afectan a toda la humanidad.

Afirman algunos obispos reunidos en el CELAM que “la Iglesia Católica ha sido la propulsora de nuestra liberación”. Debemos recordar a los señores obispos que hablando con propiedad debería decirse: que ciertos miembros de la Iglesia han apoyado nuestra insurgencia que ha venido gestándose desde hace siglos ante las situaciones de injusticia que hemos vivido. Y no solo miembros de las iglesias han plegado a nuestras causas, sino también ateos humanistas, miembros de otras religiones, en fin muchas personas y pueblos, que estamos juntos en el mismo camino, en la búsqueda definitiva de la liberación y la vida digna de los pueblos. También debemos recordar a los obispos que los miembros de la Iglesia Católica que nos han apoyado y apoyan, generalmente han sido llamados la atención, perseguidos y hasta sancionados por miembros de la Jerararquía eclesiástica.

Su Santidad Benedicto XVI y los obispos del CELAM reunidos en Brasil, reiteramos nuestra posición: La evangelización realizada por miembros de la Iglesia Católica durante la conquista e invasión española, NO SOLO IRRESPETÓ A NUESTRAS CULTURAS, SINO QUE EXTERMINÓ A PUEBLOS Y NACIONES ENTERAS. No se puede defender lo indefendible en nombre de nada, sobre todo debe prevalecer la verdad y la justicia.

La verdad es que millones de seres humanos fueron exterminados en cobardes ejecuciones; en sistemas de explotación anticristianos en las minas, mitas y obrajes; los sacerdotes encomenderos se adueñaron de nuestras tierras y a cambio impusieron sus concepciones teológicas que no tenían nada que ver con el mensaje de Jesús el Cristo; destruyeron el Templo Vivo de Dios que somos los seres humanos según la concepción de Jesús, y edificaron “templos” para lavar sus conciencias ante los crímenes y robos cometidos; la sangre derramada por nuestros antepasados con la complicidad de la mayoría de sacerdotes católicos, se unió a la sangre derramada por Cristo en la Cruz bajo la complicidad de los sacerdotes de ese tiempo.

Ahora bien, estas reflexiones deben llevarnos a ser conscientes que en la actualidad se está llevando a cabo un genocidio y ecocidio monstruoso que si continua puede llevar a la destrucción de nuestro planeta y a la consecuente extinción de la humanidad.

Basta que revisemos las estadísticas de mortalidad infantil, el calentamiento global y sus repercusiones, los millones de pobres que se debaten entre la vida y la muerte. Si los gobiernos de los países ricos dedicaran un mínimo de sensibilidad y recursos para la salud, para la educación en vez de invertir en armamentos, otra fuera la suerte de millones de hermanas y hermanos nuestros. Si cesara la voracidad de las empresas transnacionales del capitalismo neoliberal, y si el presidente de Estados Unidos firmaría y cumpliría el Protocolo de Kioto para el control de la emisión de gases invernadero, la humanidad y la naturaleza no estarían amenazadas de muerte.

Estas son las causas del genocidio y ecocidio que hoy sucede ante nuestros ojos en el planeta, y es lo que debería preocupar al Papa, y a los obispos, mas no el trabajo abnegado de los presidentes latinoamericanos de corte humanista que se esfuerzan para dar respuesta a las necesidades que ameritan sus pueblos.

Señores obispos, la humanidad requiere filosofías, ideologías políticas y economías, teologías que preserven la vida de los seres humanos y de la Allpa Mama (Madre naturaleza). Las religiones deben servir para propiciar la relación armónica entre los seres humanos y con la Allpa Mama. Si las religiones, sistemas políticos y económicos no sirven para que vivamos con dignidad todos y todas, y no favorecen para la preservación de la Allpa Mama, entonces: ¿para qué sirven?

Tenemos grandes retos. Los dogmas políticos, económicos y religiosos que han prevalecido en el mundo han fracasado, porque la humanidad está en riesgo de extinción. Debemos realizar cambios urgentes en nuestras mentes, en nuestras concepciones, en nuestras acciones, de lo contrario será demasiado tarde. La Madre Tierra ya nos anuncia que está enferma, las repercusiones del calentamiento global son inminentes. Si no abrimos los corazones más allá de nuestras concepciones, políticas, religiosas, económicas, culturales y sociales, nosotros y nuestros hijos pagaremos el precio de no habernos sujetado a las leyes de la Naturaleza y a la convivencia fraterna.

En nombre de la defensa de la vida planetaria, esforcémonos por ser coherentes con lo que creemos, y renunciando a los privilegios que nos ofrece el poder capitalista, asumamos con sencillez y pobreza el servicio a los desposeídos.

Reiteramos nuestra exigencia a que el Papa pida disculpas a los `pueblos y nacionalidades indígenas del continente y a los gobiernos latinoamericanos que se han sentido ofendidos con sus declaraciones políticas y religiosas. Exhortamos a los obispos latinoamericanos a que las decisiones que se tomen en el CELAM consideren el respeto que exigimos los pueblos originarios a nuestras culturas milenarias, y la exigencia de millones de seres humanos que claman por justicia ante la desigualdad social, económica y política.

Humberto Cholango
Presidente de la Confederación de Pueblos de la Nacionalidad Kichwa– (ECUARUNAR), (CONAIE)
Quito, 23 de mayo del 2007

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