Nuestra lucecita por Lucius

Comparte
Tamara Roselló Reina

Me atrevo a imaginar las palabras dichas a viva voz, porque el Rev. Lucius inspira esperanza, solidaridad, resistencia, fe, amor, compromiso…En esas expresiones de lucha y constancia, nos encontramos con el pastor negro que predicó un evangelio de paz, a favor de los pueblos, de los oprimidos, que se puso, no del lado en que se vive mejor, sino del que se es más útil, al decir de José Martí.

Los Pastores por la Paz y sus Caravanas se ganaron el respeto y el cariño de las cubanas y los cubanos. Su empeño año tras año no solo por romper ellos mismos el injusto bloqueo de EEUU a la isla, sino por dar a conocer la causa de nuestro pueblo entre los estadounidenses, les hacen merecedores de la admiración del pueblo que ha sido directamente el beneficiado por sus acciones solidarias.

Veintiuna Caravanas han enlazado a EEUU y a Cuba desde 1992, coincidiendo con el momento de mayor agudeza de la crisis económica provocada por la caída del campo socialista de Europa del Este y el doble bloqueo estadounidense . En cada una de ellas, vimos el liderazgo de Lucius Walker, su presencia activa y su firmeza. Por eso en esta hora de dolor por su partida, preferimos en el Centro, no despedirle, sino perpetuarle como miembro de esta familia que somos.

Como en otras ocasiones nos reunimos en la que también fue su casa cada vez que vino a La Habana . Fluyeron una tras otra las historias de su paso por estos espacios, y sobre todo, las huellas que dejó en hombres y mujeres que agradecen el privilegio de haberle conocido.

Daisy Rojas trabajó con las primeras delegaciones que vinieron a Cuba con Lucius. En una ocasión,- nos cuenta ella- fueron a la heladería Coppelia. Habían coordinado previamente para reservar un salón, pero cuando llegaron había una cola que esperaba su turno de entrada.

“Lucius quiso que hiciéramos la cola detrás de la última persona, porque si estamos luchando por los derechos del pueblo no podemos pasar antes que quienes llegaron primero que nosotros.”

Joel Suárez, coordinador general del CMLK, nos recordó que “la historia personal de muchos de nosotros y del Centro hubiera sido otra sino se hubiera producida el encuentro con IFCO/Pastores por la Paz. Eso permitió la presencia de Fidel en el barrio, en la iglesia Ebenezer. En la segunda Caravana les decomisaron una de las guagüitas amarillas y se plantaron en una huelga de hambre. Los últimos ocho días de esa huelga, se hizo el ayuno por la vida, frente a la Oficina de Intereses de EEUU en La Habana. Alrededor de 70 personas de iglesia, del barrio, amigos y del pueblo cubano, en general, se sumaron. Fidel también intercambió con los huelguistas allí reunidos.”

Esther Pérez, hoy editora de la revista Caminos, habló telefónicamente con la hija de Lucius, Gail Walker. “Ella todo el tiempo lloraba, le costaba hablar. Le dije que le estamos abrazando desde aquí, con ese sentimiento que él mismo nos enseñó, de lo importante que somos los unos para los otros.

“Lo recuerdo hablando en la Plaza de la Revolución, el 1ro de mayo de 2003, cuando muchos de los amigos de Cuba habían dicho hasta aquí por los fusilamientos ocurridos unos meses antes. Su gesto fue de valentía, porque estuvo junto a nosotros, pero nos dijo que el proyecto cubano no merecía la pena de muerte.”

El Rev. Raúl Suárez acompañó a Lucius desde su primera visita a Cuba. Se conocieron en la Nicaragua sandinista y la solidaridad, la fe, les unió en lo adelante. Suárez recuerda que “los contactos con Fidel radicalizaron el pensamiento de Lucius. El primer encuentro entre ellos fue en esta iglesia y en lo adelante Lucius sería un amigo incómodo de la Revolución y de las iglesias. No era de los que decía yes, yes, ni amén amén. Fue un revolucionario completo, solidario con Cuba, pero aspiraba a que nuestro proyecto social se perfeccionara. Un amigo incómodo que no significa ser reaccionario ni contrarrevolucionario, sino tener la angustia por lo que no está bien”.

En Pogolotti
En el barrio Pogolotti, en Mariano, la gente corrió la voz del dolor. Poco a poco se fueron enterando y hubo quiénes no querían creerlo. No podían creer que el hombre octogenario, con apariencia saludable, que habían recibido hace un mes, se hubiera marchado, que su corazón se hubiese detenido.

Noemí Reyes, dirige el Taller de Transformación Integral de esa barriada, por eso varios vecinos y vecinas le llamaron por teléfono para confirmar la noticia. Entonces llamó al centro e Ileanita, nuestra bibliotecaria, la dejó sin palabras: era cierto.

“Yo lo conocí cuando la segunda Caravana, en el 93 y casi siempre repitió la visita al barrio. En aquella ocasión Suárez nos presentó como las monjitas comunistas y eso le causó mucha gracia a Lucius, -rememora.
“En esta última ocasión le regalamos un cuadro, pintado por un artista de la comunidad, con una alusión a su 80 cumpleaños. Para nosotros fue muy importante hacerle el presente. “

Cuando pierden a una persona querida en este barrio habanero se suele dejar las luces de sus viviendas encendidas todo el día. El Reverendo Walker aquí es tan querido como un familiar, por eso el 17 de septiembre, fecha del funeral de Lucius en Nueva York, la luz en cada casa será la señal del amor y de la conexión con la inmensa obra de fe y esperanza por los más humildes, a la que el líder de los Pastores por las Paz, dedicó sus mayores empeños.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Puedes usar estas etiquetas y atributos HTML:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>