Obama y la Revolución. Diálogo con José Martí (I parte)

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Ariel Dacal

En su visita a Cuba, Obama reiteró ideas tales como: “el fin de una historia de desconfianza”, “extender la mano de amistad al pueblo cubano”, “confianza en el pueblo cubano”, “apoyar al pueblo cubano, en vez de herirlo”, “no es necesario temer una amenaza de Estados Unidos”…¿Cuáles son sus consideraciones sobre esta invitación?

Cuando un pueblo es invitado a unión por otro, podrá hacerlo con prisa de estadista ignorante y deslumbrado, podrá celebrarlo sin juicio la juventud prendada de las bellas ideas, podrá recibirlo como una merced el político venal o demente, y glorificarlo con palabras serviles; pero el que siente en su corazón la angustia de la patria, el que vigila y prevé, ha de inquirir y ha de decir qué elementos componen el carácter de pueblo que convida y el del convidado, y si están predispuestas a la obra común por antecedentes y hábitos comunes, y si es probable o no que los hábitos del pueblo invitante se desarrollen en la unión que pretenden, con peligro del invitado, han de inquirir cuáles son las fuerzas políticas del país que le convida y los intereses de su partido, y los intereses de sus hombres en el momento de la invitación.

A lo que se ha de estar no es a las formas de las cosas, sino a su espíritu. En política lo real es lo que no se ve. A todo convite entre pueblos hay que buscarle las razones ocultas. Los peligros no se han de ver cuando se les tiene encima, sino cuando se les puede evitar. Lo primero en política es aclarar y prever.

Usted invita a conocer los “antecedentes” y “hábitos comunes”, ¿cuáles destacaría en la relación de los Estados Unidos con la libertad de otros pueblos?

Nosotros no teníamos más que un vecino que “extendió los límites de su poder y obró contra la voluntad del pueblo” para favorecer a los enemigos de aquellos que pelearon por la misma carta de libertad en que él fundó su independencia: nosotros caímos víctimas…por una confianza infantil en la ayuda cierta de los Estados Unidos: No (habrían) de vernos morir por la libertad en su propia puerta sin alzar una mano y decir una palabra para dar un nuevo pueblo libre al mundo. Extendieron los límites de su poder en defensa de España. No alzaron la mano. No dijeron una palabra.

La política secular y confesa de predominio de un vecino pujante y ambicioso (se ha dirigido a los pueblos de América) para impedir su extensión…o apoderarse de su territorio…o para cortar con la intimidación sus tratos con el resto del universo…o para obligarlo a comprar lo que no puede vender y confederarse para su dominio.

Al mirar más en profundidad la propuesta de Obama, vemos un convite a la “economía global” y a abrir “espacios para el comercio y el intercambio” ¿Qué previsiones debe tener Cuba frente a esta intención?

Hay que equilibrar el comercio, para asegurar la libertad. El pueblo que quiere morir vende a un solo pueblo y el que quiere salvarse, vende a más de uno. El pueblo que quiera ser libre que sea libre en los negocios. Distribuya sus negocios entre países igualmente fuertes. Si ha de preferir a alguno, prefiera al que lo necesite menos, al que lo desdeñe menos.

Se ha de poblar la tierra para que impere, en el comercio como en la política, la paz igual y culta… (Para no poner) colorines de república a una idea imperial… capricho de una política ajena, desesperada y sin escrúpulos.

(Que) el afán de progreso en las repúblicas (no lleve) a confiar más en la virtud del progreso en los pueblos donde no nacieron, que en el pueblo en que han nacido, (ni) el ansia de ver crecer al país nativo los lleva a la ceguedad de apetecer modos y cosas que son… producto de factores extraños u hostiles al país…Que la fe excesiva en la virtud ajena no nos debilite, en nuestra época de fundación, con la desconfianza inmotivada y funesta de lo propio.

Los (políticos) que no tienen ante el país autoridad o mérito recurren, para su preponderancia y brillo, a complicidades ocultas, con los pudientes, y a novedades osadas y halagadoras. A esos cortejos del vulgo hay que vigilar, porque por lo que les ve hacer se adivina lo que desea el vulgo.

Obama reiteró que “gracias a las virtudes de un sistema democrático y respetuoso de la libertad de los individuos, EE.UU. es el país de las oportunidades”. Esta comprensión contrasta con lo que usted llama “los dogmas de la libertad de los vecinos que la atacan” ¿A qué deberíamos prestarle atención sobre estos asuntos?

(Los cubanos) admiran esta nación, la más grande de cuanta erigió jamás la libertad; pero desconfían de los elementos funestos que, como gusanos de la sangre, han comenzado en esta República portentosa su obra de destrucción…el individualismo excesivo, la adoración de la riqueza y el júbilo prolongado de una victoria terrible.

No (era) de esperar…que la nación que tuvo la libertad por cuna…emplee el poder amasado de este modo para privar de su libertad a un vecino menos afortunado…La simpatía por los pueblos libres dura hasta que hacen traición a la libertad; o ponen en riesgo la de nuestra patria.

El norte ha sido injusto y codicioso; ha pensado más en asegurar a unos pocos la fortuna que en crear un pueblo para el bien de todos…En el Norte no hay amparo ni raíz. En el Norte se agravan los problemas, y no existe la caridad ni el patriotismo que los pudieran resolver. Los hombres no aprenden aquí a amarse, ni aman el suelo donde nacen por casualidad, y donde bregan sin respiro en la lucha animal y atribulada por la existencia. Aquí se ha montado una máquina más hambrienta que la que puede satisfacer el universo ahíto de productos. Aquí se ha repartido mal la tierra; y la producción desigual y monstruosa, y la inercia del suelo acaparado…Aquí se amontonan los ricos de una parte y los desamparados de otra.

(Prepondera en Estados Unidos) ese factor que consumió la raza nativa, fomentó y vivió de la esclavitud de otra raza y redujo o robó a los países vecinos, se ha acendrado en vez de suavizarse…Creen en la necesidad, en el derecho bárbaro, como único derecho: “Esto será nuestro porque lo necesitamos”. Creen en la superioridad incontrastable de la “raza anglosajona contra la raza latina”. Creen en la bajeza de la raza negra, que esclavizaron ayer y vejan hoy, de la india, que exterminan. Nada en América sorprende tanto como la desconfianza radical en la capacidad del pueblo.

Precisamente por el amor excesivo a la novedad extraña de los Estados Unidos, no se han desenvuelto como en algunas otras repúblicas nuestras, la riqueza y la política. Dos verdades útiles a nuestra América: el carácter crudo, desigual y decadente de los Estados Unidos, y la existencia, en ellos continua, de todas las violencias, discordias, inmoralidades y desórdenes de que se culpa a los pueblos hispanoamericanos.

Es de supina ignorancia…hablar de los Estados Unidos y de las conquistas reales o aparentes de una comarca suya o grupo de ellas, como de una nación total e igual, de libertad unánime y de conquistas definitivas; semejantes Estados Unidos son una ilusión o una superchería.

En los Estados Unidos, en vez de apretarse las causas de unión, se aflojan; en vez de resolverse los problemas de la humanidad, se reproducen; en vez de amalgamarse en la política nacional las localidades, la dividen y la enconan; en vez de robustecerse la democracia y salvarse del odio y miseria…se corrompe y aminora la democracia, y renacen, amenazantes, el odio y la miseria.

Saludo a la república hoy como la maldeciré mañana cuando una república ahogue a otra república, cuando un pueblo libre al fin, oprima la libertad de otro.

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