Otra campanada por la integración latinoamericana

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El salón de plenarias del Palacio de Convenciones, muy cercano a la 5ta Avenida de esta cosmopolita y ruidosa urbe, se llena de colores, olores y palabras diversas, llegadas desde el río Bravo hasta la Patagonia. Por los amplios pasillos se les ve conversar, reír y juntarse en abrazos y saludos, Son representantes de los pueblos originarios, negros de Cuba, Haití, o cualquiera de las islas antillanas junto a blancos, mulatos, mestizos. Se les ve juntos, mezclados, alegrarse ante un triunfo y rabiar ante un fracaso.

Entonces parece como si toda la memoria de América volviera a reinventarse y la historia comenzara a reconstruirse.
La razón los vuelve a juntar en La Habana. Derrotada el ALCA, los movimientos sociales y populares deben estar más alertas que nunca en la lucha contra los TLCs y otras manifestaciones del llamado libre comercio que promueven los Estados Unidos.

Por eso este VI Encuentro Hemisférico de Lucha contra los Tratados de Libre Comercio (TLCs) y por la integración de los pueblos, servirá al decir de Osvaldo Martínez, miembro del Comité Organizador, como “taller de trabajo y propicio lugar de reflexión y articulación de acciones para aproximarnos a un mundo mejor sin ALCA, sin TLCs, sin depredación ambiental, sin imperialismo, sin exclusión de raza o género, con justicia social, respeto al medioambiente y a la dignidad plena de los humanos”.

“El año transcurrido entre el Encuentro anterior y el actual —dijo Martínez— ha sido de derrotas y desgaste para el gobierno de los Estados Unidos (EE.UU.) que se ha hundido aun más en el pantano de la guerra de Iraq, con el triste saldo de más de 3 mil 300 muertos y un enorme derroche de gasto militar”. Y aseveró “además de la derrota permanente que representan los 47 años de la Revolución Cubana, EE.UU. ha tenido que tragarse el fracaso del ALCA, la consolidación de la Revolución Bolivariana y la creciente repulsa popular ¬—con los movimientos sociales en primera línea—, al proyecto neoliberal, que ha conducido a derrotas electorales de sus candidatos con discurso antineoliberal”.

Pero quizás el empeño mayor de este Encuentro es “dar continuidad y profundizar en un esfuerzo de articulación común”, como bien ha expresado la convocatoria de la Alianza Social Continental y su Capítulo Cubano; y, al mismo tiempo, evaluar las acciones que siguen frenando nuestra absorción por el Norte.

Al referirse a los TLCs, Martínez, dijo que “en este momento ocho países de la región (Canadá, México, Chile, los países centroamericanos, con excepción de Costa Rica, cuyos movimientos sociales resisten su puesta en vigor, y República Dominicana) tienen TLCs funcionando”, y agregó “en otros dos países (Colombia y Perú) la puesta en vigor espera por la ratificación del congreso de los Estados Unidos”.

Un momento importante será, igualmente, colocar a la integración de los pueblos como premisa indispensable para lograr “una nueva y diferente forma de concebir e ir construyendo esa integración sin la cual continuaríamos siendo un grupo de países aislados.

El también economista Osvaldo Martínez aseveró “el neoliberalismo ha perdido mucho de lo que fue su atractivo, pero no basta con criticarlo. Es necesario romper con el pensamiento y la práctica económica que persiste encerrada en el equilibrio fiscal, el libre comercio y la liberalización financiera”.

Procesos como el ALBA y los Tratados de Comercio de los Pueblos, la Unión Sudamericana y otras iniciativas basadas en la solidaridad y la complementariedad de nuestras naciones se irá configurando un nuevo mapa económico más justo y racional. En este sentido, precisó Martínez, “la Alternativa Bolivariana para las Américas es ya una joven e importante realidad, junto al Tratado de Comercio de los Pueblos. Es mucho más que un tratado de comercio. Es un proceso de integración moldeado por la cooperación, no por el lucro del mercado y las ventajas comparativas.

“En el combate al analfabetismo, expresó, en la atención a la salud, en el acceso a la educación, en el milagro de devolver la visión o evitar que queden ciegas millones de personas, junto a acciones concretas para alcanzar integración energética, en la infraestructura y en la cultura, el ALBA muestra su esencial diferencia con la integración anémica y comercialista hasta ahora practicada”.

Y finalmente acotó “este Encuentro es ya la realización de un diálogo constructivo entre los que queremos no simplemente retórica hueca de integración y egoísmos de élites tratando de copar sus beneficios, sino la integración hacia el supremo objetivo de la unidad política, social y económica de los pueblos de la América nuestra. Tenemos mucho que hacer. La batalla contra el ALCA ha sido un escalón de buen aprendizaje; pero muchos otros escalones aparecen ante nosotros. No se trata sólo de derrotar al ALCA y los TLCs. Se trata de conquistar para nuestros pueblos la justicia social, el derecho al desarrollo y darle rostro identificable al mundo mejor anhelado”.

Con esos propósitos abrió sus salones el Palacio de las Convenciones de La Habana para los indígenas, negros, sindicalistas, campesinos, estudiantes, pobladores, religiosos, ambientalistas, antibelicistas, defensores de derechos humanos, creadores, comunicadores, parlamentarios, artistas e intelectuales, quienes también reflexionarán, a partir de mañana, otros temas como la lucha contra la deuda externa, la militarización, la Organización Mundial del Comercio. Ya están latiendo las campanadas.

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