Para hacer visible lo invisible

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Tamara Roselló Reina

Un intercambio entre realizadoras y realizadores audiovisuales dejó inaugurada la Muestra en el local de Prodepa 1, dentro del territorio Foro. Los participantes contaron sobre los procesos sociales en los que se han implicado y que dan cuenta de las luchas populares por el derecho a la tierra, a un territorio de paz, a la vida.

Desde el audiovisual se recuerdan los reclamos de sectores como el campesino, juvenil o feminista, y también se denuncia la militarización de América Latina, la resistencia del pueblo hondureño luego del golpe de Estado del 28 de junio de 2009 o la construcción de alternativas desde las comunidades y movimientos sociales.

La argentina Miriam Paz, realizadora junto a Guillermo Kohen, del documental CHOKOKUE Trabajo, Organización y Lucha, comentó sobre la responsabilidad social que se asume al adentrarse en temáticas sociales. Cuando terminaron este material en el 2008, una campesina paraguaya, le dijo “ahora va a ser realidad y mis vecinas van a creerme cuando les digo que mi esposo es inocente”. El ver en la tele la historia de injusticia cometida contra su esposo y otros cinco campesinos, presos políticos en la cárcel de Tacumbu, le dio esperanza a esta mujer.

Ambos documentalista presentaron este 13 de agosto el resultado de su investigación sobre la lucha campesina por la tierra, por mantener su identidad cultural y sus formas de producción frente al avance del modelo sojero agroexportador, incluso a riesgo de la persecución, la cárcel, la muerte. Reconocido en varios festivales, esta obra audiovisual es otra manera de poner sobre la agenda de debate temáticas urgentes de la gente de abajo, de las personas más olvidadas.

Memoria y rebeldía también hace un llamado a no olvidar la situación del pueblo haitiano tras los terremotos de enero pasado. Tres audiovisuales producidos en momentos diferentes ofrecen una mirada a ese país, su historia y difícil situación para su población, incluso antes del efecto devastador de los terremotos de este año. El cineasta cubano presentó su documental Puerto Príncipe Mío, que desde el 2000 alertaba sobre la fragilidad de la ciudad capital haitiana ante desastres naturales.

El también Presidente de la Muestra Itinerante de Cine del Caribe, estimuló a los participantes, en su mayoría jóvenes, a sumarse a la red de documentalistas latinoamericanos, una iniciativa que sigue la tradición de compromiso y calidad artística y estética, de la generación que inauguró el movimiento del Nuevo Cine Latinoamericano en una ápoca de dictaduras y opresión en casi todos los países de la región.

“Los grandes medios nos han hecho creer que lo que no está en ellos no es verdad. El cine no puede cambiar el mundo, pero sí influir en quiénes deciden. El documentalista tiene la responsabilidad (política, intelectual, artísica) de discursar sobre nuestros contextos. Nos toca hacer visible lo invisible,” enfatizó. Por eso Rigoberto quiso descubrir las interioridades de una “ciudad ignorada por el mundo, incluso, por los latinoamericanos, que tanto le debemos a ese país caribeño. Hoy es muy importante acompañar a Haití-añadió- para dignificar su propia imagen, con una imagen otra.”

Este espacio, convocado por el Centro Memorial Martin Luther King, ALBA TV, Vive TV, Catia TV, Nuestra América y Colectivo de Liberación de Información y Producción, ofrece la posibilidad de copiar libremente muchos de los materiales incluidos en la Muestra, para contribuir a su difusión en otras ámbitos.

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