Para que Cuba siga siendo nuestra casa común

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Por Liliana Sierra

Un verdadero ecumenismo en la Cuba de hoy implica buscar el acercamiento y la unidad entre las diversas iglesias y denominaciones dejando a un lado las diferencias, con la finalidad de habitar esta casa común cubana practicando valores de solidaridad, fraternidad, paz.

Para ello, se necesita intercambiar experiencias, aprender unos de otros, dialogar sobre la realidad, trabajar codo a codo en medio de la diversidad.

Con estos objetivos, se vivió durante la segunda semana de marzo, en la sede del Centro Memorial Dr. Martin Luther King, el seminario de profundización sobre Estrategias de movilización ecuménica frente a los fundamentalismos que, según palabras de sus participantes “implicó jornadas de intensos debates, reflexiones, construcción colectiva, articulación, reconocimiento de desafíos, celebración por los acumulados y aprendizajes que deja el camino recorrido”.

Hubo momentos de mística, de acercamiento a la historia del ecumenismo cubano y universal, de revisitar nuestra misión y horizonte de trabajo conjunto CMMLK- Redes. Nuestra familia en movimiento se mira permanentemente como un sujeto organizado y activo de la sociedad civil cubana, que tiene como principal objetivo contribuir a crear y recrear relaciones y prácticas sociales emancipadoras desde valores como la solidaridad, la justicia, la equidad, la defensa de la vida y el respeto a los derechos de la naturaleza. Todo ello con el socialismo como horizonte.

Haciendo nuestra casa común más habitable

En el seminario hubo espacio para escuchar testimonios de transformación eclesial, como el de Kirenia Criado Pérez, pastora de la Junta Mensual de la Habana-Iglesia de los Amigos Cuáqueros, quien afirmó que tener como referentes a la Iglesia Bautista Ebenezer de Marianao y al Centro Martin Luther King ha sido muy importante, y se refirió a las fortalezas que constituyen el trabajo en equipo y el liderazgo colectivo.

La pastora explicó además cómo las capacidades internas de la pequeña comunidad (constituida mayormente por personas cuáqueras que han emigrado de otras provincias hacia La Habana, donde no existía Iglesia de los Amigos) han sido centrales en las experiencias diaconales que desarrollan, como es el proyecto “Coloreando la esperanza”.

La necesidad de una estructura y organización pastoral con capacidad de renovación, atendiendo a las emergencias del contexto, es uno de los principales aprendizajes para esta joven comunidad que enriquece y recrea permanentemente su identidad cuáquera.

Otra de las voces que habló acerca de sus prácticas eclesiales fue la de la Rev. Izett Samá Hernández, presbítero pastora de la Iglesia Presbiteriana-Reformada Los Palos. En su exposición, explicó los tres ejes principales de la labor diaconal de esta Iglesia: el ámbito sociocultural, el apoyo a grupos vulnerables y el desarrollo comunitario, sin descuidar su vida espiritual. Esto se ha logrado con la mirada crítica a los problemas; el impulso de procesos de formación para la comunidad, líderes y laicos; la proyección colectiva de qué iglesia quieren ser y cómo poner a dialogar ese deseo con el compromiso social y el contexto en el cual se encuentra.

Por su parte, el Rev. Idael Montero, miembro del equipo pastoral de la Iglesia Bautista Ebenezer de Marianao, comentó cómo la transformación del liderazgo a partir de la reflexión en los espacios ecuménicos, así como la influencia del contexto, fueron algunos de los elementos decisivos en los cambios producidos dentro de esa Iglesia a lo largo de los últimos treinta años. También lo ha sido la participación de la comunidad (congregación) en este proceso a través de la participación ecuménica, la formación y el debate desde la perspectiva bíblica y pastoral.

Ha sido importante no perder la perspectiva de la misión de la iglesia, como es la evangelización de diferentes maneras, por ejemplo, la diaconía. “Es un proceso complejo, largo, a veces doloroso, pero necesario”, concluyó.

Este panel sobre experiencias de transformación eclesial fue necesario para socializar los “cómo” de otras experiencias, sus retrocesos, avances y maneras de realizar el trabajo en las comunidades.

Construyendo consensos

El seminario sobre estrategias de movilización ecuménica desafió a cada participante a seguir trabajando por continuar creando alianzas, fortalecer el movimiento ecuménico, así como potenciar un discurso dialógico y diverso.

Igualmente, se avanzó en la comprensión y particularidades del proceso de acompañamiento educativo a experiencias de la Red Ecuménica, se compartieron visiones de los procesos de transformación social, eclesial, diacónico y de movilización ecuménica desde la Red Fe por Cuba y ganaron certezas sobre la necesidad del ecumenismo para lograr una Cuba donde reinen valores de unidad, aceptación a la diversidad y justicia social.

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