Paradigmas del trabajo sociocultural

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En una las emblemáticas aulas de la Universidad Central de Las Villas “Martha Abreu”, mientras compartíamos la presentación de las publicaciones de la Editorial Caminos durante la recién concluida Feria Internacional del Libro 2012, Manuel González Casanova, Manolito, como suelen decirle sus colegas y alumnos, nos sorprendió con una noticia: “La Comisión Nacional de Carreras del Ministerio de Educación Superior ha tenido una deferencia con el Centro Memorial Martin Luther King (CMLK) y con Raúl Suárez”, refiere con una amplia sonrisa este hombre de hablar apresurado y nervioso, profesor titular del Departamento de Estudios Socioculturales de ese centro docente, presidente de la Comisión Nacional de Carreras de esa especialidad y director de la revista Signos del Centro del Libro y la Literatura de la ciudad de Santa Clara.

Cuéntenos en qué consiste y que ha motivado tal distinción

“Primero déjenme decirles que la carrera de Estudios Socioculturales que se imparte en dieciséis universidades de todo el país adscriptas al Ministerio de Educación Superior, la Escuela Nacional de Cuadros del Partido “Ñico López” y en el Instituto Superior de Arte, es decir, dieciocho centros de nivel superior vinculados a la comisión de carreras, imparte una disciplina integradora, a la que hoy se le denomina Gestión sociocultural, que tiene mucho de acción transformadora pues se nutre de vivencias y contenidos de la educación popular, el trabajo comunitario, promueve el fortalecimiento de líderes, gestores, como se les conoce, que son a la larga facilitadores de los cambios. Pero sucede que cuando visitábamos las diferentes provincias fuimos descubriendo un montón de compañeras y compañeros, que vinculados a esta disciplina o siendo ellas y ellos mismos gestores, habían sido formados por el Centro Memorial Martin Luther King (CMLK).

Ahora bien, como les comentaba, en el plan de estudios está contemplada esta disciplina integradora, pero en Cuba existen varias escuelas de acción comunitaria, de desarrollo social. Unas apuntan hacia la gestión municipal o local, otras hacia lo comunitario. Por ejemplo, los centros de superación de las provincias que ofrecen módulos sobre trabajo comunitario lo hacen pero desde la promoción cultural únicamente dejando fuera el componente de la acción transformadora, de manera que esa preparación queda “coja”.

Ahora, fíjense, las universidades que trabajan lo comunitario se orientan hacia dimensiones más sociológicas, buscando el sistema de conocimientos que aporta la academia, pero dejando de lado elementos del saber práctico, vivencial tan importante para poder transformar las mentalidades, los comportamientos sociales.

La sabiduría de la carrera de Estudios Socioculturales fue descubrir que en los territorios hay gente valiosísima que ya están formados y son una fuente que debemos aprovechar para capacitar a nuestros estudiantes. En su nueva proyección la especialidad se va a impartir principalmente en cursos para trabajadores, es decir, va a estar destinada a personas que ya trabajan en las comunidades y recibirán un saber que se va a enriquecer con su práctica cotidiana porque que ya están haciendo cosas en sus localidades, en sus territorios.

Esta es la primera carrera multidisciplinaria de las Ciencias Sociales que pretende formar a promotores socioculturales de nivel universitario. Como durante algún tiempo no hubo consenso respecto a qué define el campo de acción de quienes se graduan en estudios socioculturales, la Comisión de Carreras pensó que lo más sensato era tomar como referentes a instituciones y personalidades de meritorio desempeño en nuestra sociedad. A partir de ese criterio fueron seleccionadas varias instituciones y personas en todo el país.

¿Por qué nuestro Centro?

Por su capacidad demostrada y el compromiso sostenido con diversas comunidades y los sectores populares no sólo del país sino de otros pueblos hermanos, por su labor incansable en la formación de gestores y promotores sociales en el respecto a la cultura popular como puntal de la identidad y la participación protagónica de los diversos sujetos sociales individuales y colectivos, institucionales o tradicionales lo que incluye niveles de promoción sociocultural sin precedentes en su labor y, por ello mismo, convierte a este centro en colectivo paradigmático para los licenciados en Estudios Socioculturales de todo el país.

En el caso de Raúl Suárez, refiere González Casanova, tiene que ver mucho su vida, no sólo por la labor sostenida al frente del Centro y de su iglesia. En este sentido queremos destacar que no estamos reconociendo a un teólogo sino a un hombre comprometido con su sociedad, con el mundo en que vive, maestro de varias generaciones de jóvenes y promotor él mismo de los mejores valores de nuestra cultura y amor a la nación.

Conozco la actividad del CMLK desde hace muchos años, recuerdo haber participado en las Jornadas Camilo Torres, y ahora formo parte del claustro de profesores del doctorado en Desarrollo Comunitario que se imparte en La Habana a solicitud del Centro de Estudios Culturales “Juan Marinello” y del propio CMLK. Además conozco la labor formativa y de incidencia social que durante años ha desarrollado el Centro.

Es una tremenda dicha dar a conocer públicamente este reconocimiento de las universidades cubanas al Centro Memorial en su ya cercano cumpleaños 25, sobre todo porque en lo personal siempre me llamó la atención como desde su surgimiento el Centro proyectó su labor comunitaria en un barrio de tradición afrocubana y lo ha hecho con un enorme respeto hacia todas las prácticas religiosas que aún se mantienen vivas en esa localidad capitalina.

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