¿Participar desde la pregunta?

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Ovidio D’Angelo (investigador): Los espacios tradicionales en los que participamos se han rutinizado y burocratizado. Los jóvenes no los sienten como suyos y en ocasiones experimentan un sentimiento de exclusión, pues en ellos no pueden expresar sus inquietudes reales. Predomina un pensamiento anquilosado que trunca el diálogo intergeneracional, no en el sentido dulzón de la frase, sino como momento de asunción de los conflictos y canalización de los problemas.

Luis Emilio Aybar (estudiante): Los espacios alternativos que están surgiendo contribuyen a una cultura del debate y de alguna manera forman ciudadanía. Sin embargo, se quedan en una esfera determinada de la sociedad ─más bien en la intelectualidad─ donde hay más libertad, pero no están presentes todos los sectores sociales. Por otra parte, los espacios de debate no son un fin en sí mismos, sino un medio para llegar a la acción. Propongo superar el intelectualismo en los espacios de participación con la asistencia de públicos diversos y el encuentro entre distintos sectores.

Isbel Díaz (activista ecológico): El proyecto Guardabosques procura el activismo ecológico en la ciudad y, aunque surgió de manera espontánea, dialoga con las instituciones y trata de involucrar tanto a las entidades responsables del cuidado del medio ambiente, como a los actores comunitarios. Sin embargo, ¿en estos proyectos está participando realmente el sujeto popular? Por ejemplo, aquí en esta misma sesión ¿dónde está ese sujeto? Estos espacios que construimos —deliberativos, de reflexión—son un poco excluyentes en sí mismos, en su propio diseño.

Ariel Dacal (educador popular): Primero destacar tres aspectos para caracterizar la participación: querer, poder y saber participar para administrar colectivamente nuestra libertad.

La propuesta del Centro Memorial Martín Luther King es formativa de: una participación organizada, consciente y crítica del sujeto popular. Partimos de la idea de que las personas tienen capacidad para auto-organizarse, auto-gobernarse, definir sus identidades y convertirse en sujetos de la actividad política. Aspiramos a una participación horizontal, de construcción colectiva de saberes, de responsabilidad social. Por ejemplo, ahora en este encuentro ¿quién define las preguntas? Nos invitan a que hablemos, pero ¿a cuántos nos invitaron a que organizáramos metodológicamente el debate? ¿No hubiera sido más viable hacer las preguntas a todos y a todas y a partir de ahí reflexionar juntos y levantar una idea, un sentido común respecto a estos asuntos que estamos tratando? Así tendríamos un saber sistematizado y que cierre dialogando en igualdad de condiciones.

Luis Mariano de la Torre (médico):
Independientemente de los diferentes tipos de participación que puedan existir, cuando ésta no repercute en la toma de decisiones no es real ni efectiva. Para cambiar y transformar algo hay que tener poder. Yo creo que algo inteligente sería retomar la FEU, la UJC, la AHS y desde sus bases batallar para que respondan a los intereses de quienes las constituyen.

Susset (estudiante): En los procesos que he vivido he aprendido que uno tiene que dar, entregar, morir y volver a nacer para lograr algo. Todos los que hemos participado en proyectos chocamos con un tipo de poder que pretende comprar nuestra alma y eso hay que cambiarlo.
Antonio González-Rodiles (físico): Lo más importante para participar es no tener miedo, ser capaz de cuestionar todo donde sea y sin distingos jerárquicos, pues con la participación de todos es que se construyen las verdades.

Alexander Correa (investigador): En el actual escenario, con un gigantesco volumen de decretos inutilizados, a veces se hace poco viable el ejercicio ciudadano. Es por eso que la implementación de este tipo de espacio de debate, en ocasiones estigmatizado, constituye una herramienta para llevar a vías de hecho una transformación social. No podemos abandonar la idea de buscar un respaldo constitucional para que los consensos generados en los espacios de participación se cristalicen en la ley.

Carmen María Gálvez (estudiante): Quería llamar la atención acerca de la transformación de la subjetividad. Nos enfrentamos a elementos arraigados en nuestra cultura como creencias imitadoras que son producidas inconscientemente. Me parece que sería bueno hacer un trabajo interdisciplinario en relación al tema de la participación, porque no podemos reproducir la idea de imposición y creernos que es la verdad, sino colegiar una verdad colectiva.

Juan Carlos Pañellas (estudiante): Hay que crear espacios de participación reflexivos; preguntarnos para qué estamos ahí. Espacios que entrenen y ayuden a las personas a buscar alternativas, a saber expresar lo que piensan. No podemos quedarnos en la frontera de la simple crítica.

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