Poder y democracia en la Red

Comparte
Sally Burch

ALAI AMLATINA, 10/04/2014.- En un plazo de apenas dos décadas, Internet
y las tecnologías digitales se han instalado en el quehacer diario de
gran parte de la humanidad y en torno a ellas se está reorganizando un
sinfín de ámbitos de la sociedad. Son tan convenientes –y seductoras–
que vivir sin ellas resulta casi impensable; y esto es apenas un inicio,
en relación a los cambios que vienen.

No obstante, la misma rapidez con que ello está ocurriendo no deja el
tiempo de apreciar plenamente sus implicaciones en los diversos planos,
desde la organización de la economía hasta el poder político, pasando
por los derechos humanos, el desarrollo cultural o las estructuras
sociales. Pero hay signos bastante preocupantes.

Si bien Internet fue concebida originalmente como un espacio abierto,
descentralizado y no-comercial (y en mucho ha contribuido,
efectivamente, a democratizar las comunicaciones), en estas dos décadas
de comercialización se ha producido una concentración y centralización
inauditas. Por un lado está la concentración tecnológica, como sucede,
por ejemplo, con los grandes cables internacionales de fibra óptica1
que interconectan países. Por otro lado, está la concentración de
contenidos y datos personales, sea en las llamadas redes sociales, en
los servidores que ofrecen almacenamiento en la “nube”, en monopolios
como Google que rastrean datos y comportamientos personales en la red, o
en empresas agregadoras de datos (big data) que establecen perfiles de
usuarios, y en las propias agencias de seguridad, entre otros.

Las revelaciones de Edward Snowden sobre el espionaje de la Agencia
Nacional de Seguridad (NSA) de EE.UU. confirman que los usos de esta
información van desde el espionaje a diplomáticos (incluso con la
colaboración de hoteles de lujo) para tener ventajas en las
negociaciones internacionales, hasta aprovechar datos íntimos de líderes
políticos de cualquier país, sea para desacreditarlos públicamente
cuando convenga, sea para chantajearlos. Pero también, ha salido a luz
que hay empresas que crean perfiles de usuarios/as, que incluyen las
vulnerabilidades de los consumidores/as, con miras a explotarlos mejor2.

Hasta aquí estamos hablando esencialmente de las huellas que todas las
personas dejan al navegar en el mundo digital. Pero con la próxima
generación de dispositivos inteligentes –que ya están llegando– será
también su vida cotidiana en el domicilio o en la calle la que generará
estas huellas, comenzando con la Smart TV, la refrigeradora inteligente,
el medidor de luz que se comunica con la empresa, la alarma de humo que
alerta a los bomberos, los identificadores de placas de los autos en las
autopistas… para nombrar algunos. Todos ellos tendrán la capacidad de
comunicar elementos como el consumo, horarios, desplazamientos, hábitos
(fumar, insomnio, dietas), etc.

Se estima que apenas el 1% de los dispositivos susceptibles de tener una
dirección IP (identificador de Internet) lo tiene actualmente. Hacia
delante, cada equipo nuevo será parte de la Red, y se hará cada vez más
difícil –e inconveniente– optar por desconectarlos. Este fenómeno se
conoce como el “Internet de las cosas”. En el mundo de mañana, si no se
introducen controles y protecciones, casi todo lo que hagamos será
recopilado, almacenado, analizado, reprocesado y vendido, no sabremos a
quién. El poder que esta infinidad de datos permitirá acumular en las
pocas entidades con capacidad de recopilar y procesar tales cantidades
de información, rebasa la imaginación.

Concentración acelerada

Este fenómeno de concentración se debe a las características
particulares de la economía en la Red (el llamado network effect), que
conllevan a la conformación de monopolios, debido a que los usuarios
prefieren al servicio más exitoso, donde se encuentran más personas. Por
ello, Internet hoy está dominada por una docena de megacorporaciones
(todas ellas estadounidenses), que van absorbiendo en el camino a la
competencia. La mayoría tiene menos de 15 años de existencia. Con el
poder descomunal de estas corporaciones, el resto del mundo podría estar
frente a una reedición del neocolonialismo, con sus secuelas de
dominación cultural, extracción de riqueza e injerencia política.

Que ya no exista privacidad, ni seguridad en las comunicaciones, es
bastante preocupante. Pero aún más peligroso es justamente cómo se está
reconfigurando el poder, y su concentración en manos de quienes
controlan las tecnologías y los conocimientos. Poder que les permite
acumular aún más riqueza, tecnología más sofisticada y, por ende, más
poder, en un círculo vicioso, que viene a ser una amenaza para el futuro
de la democracia misma. Este poder está concentrado en las agencias de
seguridad (principal, aunque no únicamente, de la Alianza “5 ojos”:
EE.UU., Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelandia) y en las
grandes empresas monopólicas de Internet, con una clara colusión entre
ambas, lo que se evidencia por las “puertas traseras” clandestinas
integradas al hardware y software que venden las empresas –o que prestan
“sin costo”–, lo que facilita a las agencias de seguridad sustraer y
descodificar información.

Muchos gobiernos están preocupados luego de las revelaciones sobre la
escala del espionaje de las agencias de seguridad. Pero ello no
significa que todos tengan las manos limpias. Es conocido que muchos
gobiernos realizan prácticas similares, aunque en menor escala. Y no
faltarán autoridades que se abstengan de criticar a la NSA a cambio de
recibir datos que puedan servirles para robustecer su poder.

En cuanto a la ciudadanía, hasta hace poco, la mayoría de personas ha
venido usando las tecnologías digitales sin preocuparse quién las
gestiona y las controla; pero con las últimas revelaciones, comienza a
despertarse la conciencia de que el tema sí importa. No obstante,
mientras la tecnología digital avanza a pasos agigantados, los marcos
legales, los derechos y los mecanismos para garantizar su vigencia
siguen al ritmo del mundo analógico. Y si bien algunos países tienen
marcos de protección de derechos un poco más avanzados en la materia,
como la Unión Europea, y próximamente Brasil (que acaba de aprobar en la
Cámara de Diputados el Marco Civil de Internet) su capacidad sigue
siendo limitada frente a una Internet sin fronteras.

El modelo multisectorial

Lo que esta situación ha puesto en evidencia es que los mecanismos de
gestión y gobernanza en el mundo Internet no están funcionando
debidamente, o al menos no en beneficio de las mayorías. Y aquí tenemos
un área más –al igual que el medio ambiente, el cambio climático o el
sistema financiero mundial– donde la ausencia de mecanismos adecuados y
democráticos de gobernanza global está exponiendo al mundo a
consecuencias potencialmente gravísimas.

Desde los inicios de Internet, y en particular a partir de las
negociaciones en la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información
(CMSI, 2003/2005), EE.UU. ha impuesto el “modelo multisectorial” como
patrón para la gobernanza de Internet. Este modelo (en inglés
multistakeholder, literalmente, de las múltiples partes con intereses en
el tema) implica nominalmente la participación de gobiernos, sector
privado y sociedad civil; pero en la práctica se ha traducido a que las
empresas privadas tengan la voz cantante en las decisiones En las
instancias que controlan Internet, se suele priorizarlo en
contraposición a lo multilateral (intergubernamental), como si las dos
cosas fueran mutuamente excluyentes, sin diferenciar entre las áreas
técnicas, donde el sector privado podría tener ciertas competencias, y
las áreas de política pública (derechos, resolución de conflictos de
interés, restricción de monopolios) que exigen representatividad
democrática.

El Foro Económico Mundial (FEM) ha propuesto incluso que el modelo
multisectorial debe ir remplazando los mecanismos de las Naciones
Unidas, considerados como arcaicos e ineficientes. El informe de la
Iniciativa de Rediseño Global del FEM titulado Un asunto que nos
concierne a todos: reforzar la cooperación internacional en un mundo más
interdependiente3 plantea una “mejor coordinación” entre un grupo
selecto de líderes, como la mejor manera de abordar problemas complejos.
Los acuerdos intergubernamentales, marcos internacionales y la
legislación de cumplimiento obligatorio ya serían cosa del pasado; la
época demanda voluntarismo, códigos de conducta y legislación no
vinculante. ¿Y la democracia en eso? Pues… más bien ya se trataría de la
“posdemocracia”.

Este modelo multisectorial ya se está implementando en varios foros
internacionales de elaboración de políticas públicas relacionadas con la
industria y los negocios, pero la gobernanza de Internet es quizás donde
más ha avanzado, y su profundización podría ser un ensayo para ampliarlo
a otras áreas, en momentos en que el poder económico busca soluciones a
la crisis económica global.

En este sentido, llama la atención que el multisectorialismo esté al
centro de las propuestas de la próxima reunión NetMundial, convocada por
el gobierno de Brasil.

NetMundial

Fue a raíz de las revelaciones del espionaje de la NSA al gobierno
brasileño y a la propia presidenta, Dilma Rousseff, que ésta convocó una
reunión mundial, sobre el futuro de la gobernanza de Internet.
“NetMundial”[4] es definida como una “Reunión Multisectorial Global”, y
tendrá lugar en São Paulo, el 23 y 24 de abril de 2014. 12 países actúan
de anfitriones: Alemania, Argentina, Brasil, Estados Unidos, Francia,
Ghana, India, Indonesia, Corea del Sur, Sudáfrica, Túnez y Turquía.

La reunión abordará dos temas centrales: la elaboración de principios
universales (no vinculantes) de gobernanza de Internet; y una propuesta
de itinerario para la futura evolución del ecosistema de gobernanza de
Internet. La participación presencial será limitada a aproximadamente
700 – 800 personas (más periodistas), incluyendo representantes de
gobiernos, sector privado y sociedad civil, pero se prevén, además,
facilidades de participación remota, en línea y en “hubs” locales
conectados por Internet, de los cuales hay 33 confirmados en 23 países.
Además, se abrió previamente un proceso de presentación de documentos
por parte de actores interesados; más de 180 aportes ya se pueden
consultar en línea5.

Carlos Afonso, miembro del Comité Gestor de Internet en Brasil (CGI.br)
y de la comisión ejecutiva de NetMundial por el sector de la sociedad
civil, al responder a una entrevista de ALAI sobre la organización de
NetMundial y su relación con otros procesos existentes de gobernanza de
Internet, aclara que: “La reunión de Brasil ha sido convocada
conjuntamente por el gobierno de Brasil y por un foro de entidades
(1net6) de la llamada ‘comunidad técnica’, creado por esas entidades a
partir de la Declaración de Montevideo7: declaración motivada por la
percepción del alcance masivo del espionaje de EEUU y sus aliados
Inglaterra, Australia, Nueva Zelandia y Canadá”. Respecto a la
participación, cuyos mecanismos han recibido críticas de algunos
sectores de la sociedad civil, explica que bajo la égida de CGI.br y
1Net, se organizó un proceso de selección para constituir comités que
asuman todo el proceso de organización, definiciones y logística del
evento. Y añade que el comité ejecutivo multisectorial se encargó de
buscar “el mejor balance de representación posible utilizando varios
criterios: regional, presencia de países ‘del Sur’, género y otros, para
los tres sectores (sociedad civil, sector privado, comunidad
técnica/académica)”.

En cuanto a la diferencia entre NetMundial y otros foros como el Foro de
Gobierno de Internet (IGF) o la CMSI+10, Carlos Afonso responde que: “El
IGF es un foro convocado y controlado por el secretariado general de
Naciones Unidas, ahora bajo la coordinación de la Comisión sobre Ciencia
y Tecnología para el Desarrollo (CSTD), consecuencia de los acuerdos de
Túnez al final del proceso de la CMSI en 2005. Por imposición del
secretariado y con el apoyo de representantes del sector privado y
algunos gobiernos del Occidente, el IGF hasta ahora no ha podido hacer
recomendaciones de ningún tipo. El CMSI+10 es parte de un proceso de
evaluación de los acuerdos de Túnez, que culminará en un evento en el 2015.”

En cuanto a los puntos centrales que están en juego en las negociaciones
globales sobre gobernanza de Internet, Afonso opina que incluyen,
primero: “la coordinación de la infraestructura lógica de la red:
distribución y asignación de nombres de dominio y direcciones IP;
definición de protocolos y métodos seguros del sistema de nombres de
dominio; coordinación de los métodos de conexión y ‘routing’, etc.
Básicamente involucra a ICANN8, su contrato con el Depto. de Comercio
de EEUU, y el control de la raíz de nombres y números, además de
estructuras de coordinación como IETF y el grupo de registradores
regionales de números (LACNIC entre ellos)”.

Otros temas clave serían: “los derechos de acceso a la red y la
neutralidad de la misma a nivel de la conexión en la punta. Las
protecciones de derechos relacionados a contenidos y aplicaciones, sobre
todo el derecho a la privacidad y a la libertad de expresión en la red.
Los conflictos o diferencias entre las legislaciones y políticas
nacionales y la universalidad de la red: que involucra cuestiones
comerciales, impositivas, cambiarias, de seguridad, de jurisdicción en
caso de litigios, etc.”.

De un borrador del documento de acuerdos de NetMundial, filtrado por
Wikileaks https://wikileaks.org/netmundial-outcome/, se desprende el
compromiso central con el modelo multisectorial en todas las instancias
de gobernanza, si bien pone mucha insistencia también en procesos
transparentes y garantías para la participación equitativa de todas las
partes interesadas.

Las propuestas que salgan de NetMundial se encaminarán a otros foros y
en particular a la próxima Asamblea General de la ONU, en septiembre.
Entretanto, en junio se realizará una reunión de alto nivel organizado
por la Unión Internacional de Telecomunicaciones UIT en el marco de la
CMSI+10.

Para quienes defienden la democracia, e Internet como espacio abierto y
parte de los bienes comunes, resulta urgente impulsar un debate público
amplio y a fondo sobre estos temas, en el plano nacional e
internacional, con miras a buscar soluciones en un marco democrático,
donde prime el interés público. De lo contrario, las salidas se
impondrán cada vez más desde los poderes fácticos.

Ante esta preocupación, y dada la frustración por el marginamiento de
voces críticas del statu quo en espacios como el IGF, se acaba de crear
la Coalición por una Internet Justa y Equitativa (Coalición Just Net),
comprometida con una red de redes que contribuya al avance de los
derechos humanos y la justicia social. La Coalición propone trabajar por
la reconfiguración de la gobernanza de Internet hacia un espacio
auténticamente democrático.

– Sally Burch es periodista de ALAI.

Notas:
[1] Estos cables han facilitado mucho la tarea de espionaje de la
Agencia Nacional de Seguridad (NSA) de EE.UU., que con la intervención
en apenas unos 190 centros de datos, puede monitorear casi todo los
flujos del mundo, de Internet, telefonía, etc.
[2] Una reciente investigación en el Comité de Comercio del Senado de
EE.UU., sobre las prácticas de negocios de los nueve mayores agregadores
de datos, encontró que estas empresas recolectan datos desde los
anodinos hasta los muy delicados (como historiales médicos), y con ellos
generan perfiles que venden sin preocuparse de saber para qué se
utilizarán. Al menos una empresa reconoció definir categorías de
personas, como una que llama “Viejos buenitos” (Oldies but Goodies),
descrita como personas “crédulas” que “quieren creer que su suerte
cambiará”. Ver http://www.alainet.org/active/72608.

Ver también: http://www.tni.org/article/not-everybodys-business

[5] Lista de hubs remotos: http://bit.ly/1dYRP1m. Documentos
presentados: http://content.netmundial.br/docs/contribs

[8] ICANN: Corporación de Internet para la Asignación de Nombres y
Números. http://www.icann.org. IETF: Grupo de trabajo de ingeniería en
Internet. www.ietf.org LACNIC: Registro de Direcciones de Internet para
Latinoamérica y el Caribe. http://www.lacnic.net

  • Este artículo es parte de la edición No 494 de la revista “América

Latina en Movimiento”, titulada: “Internet, poder y democracia”, que
estará en circulación a partir del 11 de abril, como contribución a
estos debates. La revista incluye aportes de los siguientes autores:
Julian Assange, Robert McChesney, Michael Gurstein, Prabir Purkayastha,
Alex Gakuru, Norbert Bollow, Bia Barbosa, Pedro Ekman, Richard Hill.

URL de este artículo: http://alainet.org/active/72884

Mas informacion: http://alainet.org
RSS: http://alainet.org/rss.phtml
Twitter: http://twitter.com/ALAIinfo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Puedes usar estas etiquetas y atributos HTML:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>