Por Haití desde la música, la palabra y la imagen

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Con una evocación donde se reunirán la palabra, la música y la imagen se iniciarán el próximo martes 16 de marzo, a las 5 de la tarde, en la Sala Che Guevara de la Casa de las Américas, las acciones que la institución realizará de manera coordinada con otras afines para acompañar el proceso de reconstrucción de esa nación caribeña desde su cultura y sus tradiciones.

En una conferencia de prensa realizada este miércoles en la Casa, la doctora Yolanda Wood explicó que ese día, bajo la dirección general del dramaturgo Eugenio Hernández Espinosa, se presentarán materiales audiovisuales que nos ofrecerán la oportunidad de reencontrarnos con Haití.

Se encontraban presentes el agregado cultural de la embajada de Haití y representantes de la Cátedra del Caribe de la Universidad de La Habana, de la Oficina Regional de la UNESCO, de la Fundación Martha Jean Claude y de la Fundación Nicolás Guillén.

Según anunció, se podrá escuchar por primera vez la “Elegía a Jacques Roumain” en la voz de su autor, Nicolás Guillén, gracias a la colaboración de la Fundación que lleva el nombre del Poeta Nacional de Cuba. Asimismo, recordaremos la calidez con la que Alejo Carpentier plasmó la huella haitiana en su producción literaria y la voz de Martha Jean Claude, “con todo lo que significó esta figura en las relaciones de nuestros dos países”.

La orquesta que dirige Guido López Gavilán presentará una versión instrumental de la canción “Ayiti cheri”, que da título al proyecto. Se trata de una hermosa pieza de la tradición musical de ese país que habla de la relación profunda del pueblo haitiano con su naturaleza.

El momento culminante de esta primera acción será el concierto de voces en el que las y los ganadores del Premio Nacional de Literatura se unirán, cada uno con su individualidad, su tono y fragmentos de su obra, para expresar su apoyo al pueblo haitiano.

El poeta y ensayista Roberto Fernández Retamar, presidente de la Casa de las Américas, recordó la cercanía histórica de Haití y la institución. Evocó la celebración, en el año 2004, de un evento que recordó el bicentenario de la revolución de ese país, la primera en nuestro hemisferio que tuvo una verdadera proyección sociocultural.

Asimismo, explicó que esa nación caribeña ha sido centro también de un número de la revista Casa, y se refirió al libro Los jacobinos negros, de Cyril Lionel Robert James, donde el prestigioso ensayista de Trinidad y Tobago pone de relieve la trascendencia de la Revolución Haitiana para los movimientos de liberación del continente. Fernández Retamar convocó a los presentes a mantenernos “leales a ese pueblo verdaderamente maravilloso que tanto sufre hoy”.

La Ventana reproduce a continuación el texto presentado en la conferencia de prensa de este miércoles.

Solidaridad y apoyo al pueblo de Haití

A solo pocas horas de ocurrido en Haití el devastador terremoto del 12 de enero de 2010, la Casa de las Américas publicó un editorial en su portal informativo La Ventana. En él se enviaba un mensaje de aliento al pueblo haitiano, el que seguramente les llegó a través de los centenares de médicos cubanos que desde el primer minuto atendieron sin descanso a las víctimas; y se expresaba nuestro profundo sentimiento de solidaridad con el vecino país caribeño ante la tragedia, “[…] cuyo saldo en pérdidas humanas se teme sea pavoroso”. En días recientes Fidel escribió que es “el más doloroso desastre humano de la historia de nuestro hemisferio.”

Todo sobrevino justo cuando en Latinoamérica y el Caribe se inician las celebraciones por el bicentenario de sus independencias, y ocurre precisamente en el país que, antes que ningún otro, encendió las ansias de emancipación en el continente, al proclamarse libre en 1804.

La noticia nos sorprendió cuando una muestra de obras de artistas populares haitianos integra la exposición De Haití a México: revoluciones en (bi)centenario, inaugurada durante las jornadas de la 51 edición del Premio Casa. Aún están nítidos los ecos de la conmemoración a la que convocamos por el centenario del gran poeta e intelectual haitiano Jacques Roumain (1907-1944) y su honda amistad con nuestro Nicolás Guillén.

Durante el pasado año, a través del programa Texturas Caribeñas, El reino de este mundo, de Alejo Carpentier —en ocasión de los sesenta años de su primera edición— fue evocado en sus múltiples relaciones con la cultura de Haití y con otros textos fundadores. Recientemente, en la 19ª Feria Internacional del Libro de La Habana, la presentación de Los jacobinos negros, de C. L. R. James, ha puesto en manos del lector cubano un documento imprescindible para el estudio de la revolución haitiana que incluye, el epílogo “De Toussaint L´ouverture a Fidel Castro”, en el que se interconectan dos acontecimientos trascendentes de la historia del Caribe.

Son muchos los grandes momentos en que en la Casa de las Américas hemos vibrado con los ritmos y las melodías de Haití, con sus imágenes visuales y su literatura. Se trata de una amistad entrañable con el hermano pueblo haitiano —de invaluable riqueza cultural y humana— la que se ha hecho semilla en nuestro país a través de los miles de hombres y mujeres que un día llegaron desde allá y aquí establecieron su hogar y su descendencia. Con ellos llegó su lengua, su música y sus bailes, que conservados y mezclados con los nuestros son parte de un herencia común, cubano-haitiana.

En la hora actual la consternación no cesa ante la dimensión de los daños humanos, económicos y patrimoniales. A los impactos ya dramáticos del sismo y del deterioro ambiental por el acumulado histórico de un uso colonialista, intervencionista y neocolonialista de los recursos del país, se añaden los inevitables efectos del cambio climático que amenaza a todo el planeta y cuyos efectos se hacen más que evidentes en nuestro continente. Estos problemas adquieren dimensiones aún mayores en el vecino país caribeño, donde los índices de desarrollo humano denuncian una larga historia de depredaciones sucesivas, generadoras de graves estados de desigualdad, marginalidad y pobreza.

Haití nos necesita. Podemos contribuir a preservar, difundir y potenciar sus valores esenciales, los que hicieron posible una revolución que enalteció la dignidad humana. Los mismos que enaltecen hoy la fe y la esperanza en el porvenir. La Casa de las Américas, en su vocación latinoamericana y caribeña, y en su amplio proyecto de colaboración con personalidades e instituciones culturales y académicas de Cuba y el mundo, inaugura “Ayiti cheri”, que en dos palabras —escritas en créole— es expresión y síntesis de un sentimiento. Esta iniciativa rendirá tributo a Haití desde su riqueza y diversidad cultural, desde sus tradiciones, su historia y su memoria, su pasado y presente.

Será un proyecto amplio y participativo que se extienda e irradie, que desborde con creatividad los límites de nuestros espacios y llegue a todos los que quieren saber, y a los que por no saber también nos obligan.

La Casa de las Américas invita a aportar una estrofa, una rima, una reflexión desde un profundo respeto y cariño a Haití, símbolo entre nuestros símbolos. “Ayiti cheri” no quiere dejar lugar al silencio. Hagamos pública y colectiva nuestra mano amiga por la hermandad cultural y solidaria a sus artistas, a sus intelectuales y a ese creador mayor que ha sido y es el pueblo haitiano.

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