¿Por qué leer Condimentos feministas a la teología?

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Por: Yuliet Teresa Villares

Lo que encontramos en Condimentos… no es más que experiencias acumuladas y plasmadas en un papel que empieza a hablarles a otras mujeres que “viven en la calle y en la iglesia”.

De casualidad este libro llegó a mis manos. Lo saboreé como se hace con un buen plato. Desde las primeras páginas se respira el buen sazón que se necesita para entender los procesos que vivimos nosotras las mujeres y, en especial, las latinoamericanas. Luego, de golpe, lo volví a hojear. Esta vez intentando recordar los sabores que Ivonne Guevara, teóloga feminista y brasileña dejaba junto a los escritos de “Condimentos feministas a la teología”.

Lo llamamos Dios porque heredamos esa palabra…

“Muchas mujeres tenemos la experiencia de que estamos habitadas por una débil y fuerte fuerza, por un soplo que no sabemos pronunciar qué es ni quién es. Lo llamamos Dios porque heredamos esa palabra… Es, en parte, nuestra imagen y semejanza, capaz de entender nuestros lamentos y guardar nuestros secretos…
No queremos aprender dogmas ni mandamientos emanados de su presencia descrita en un discurso racionalista. Algo o alguien simplemente es en nosotras y en todas nosotras de forma silenciosa e inefable.”

La determinación del Vaticano al censurarla devendría lucha colectiva e inspiración para sus generaciones.

Tal vez Guevara, cuando en 1944 al problematizar temas como el aborto y los derechos reproductivos con respecto a la cultura eclesial cisheteronormativa y machista, no pensó que la determinación del Vaticano al censurarla devendría lucha colectiva e inspiración para sus generaciones. Según entrevista concedida a El Periódico feminista, Mujeres en Red, Guevara anota sobre la militancia de todos estos años: “Así, el feminismo ha sido para mí un encuentro, una conciencia, un encuentro con mujeres del medio popular, un malestar, un aprendizaje…”

Lo que encontramos en Condimentos… no es más que experiencias acumuladas y plasmadas en un papel que empieza a hablarles a otras mujeres que “viven en la calle y en la iglesia”. Hacer recomendaciones a este libro valdría la pena por varias razones. La feminidad se ha convertido en piedra de tropiezo para estos poderes…

En nuestras sociedades jerarquizadas, coloniales y blancas, la feminidad se ha convertido en piedra de tropiezo para estos poderes. Los reclamos de varias mujeres de fe y el diálogo que hemos sabido hacer entre nosotras molesta a los machos (pastores, cleros, laicos, vecinos, primos, amigos, policías, gobernantes, etc.).

Ejemplos hay en las calles, en las plazas, en la vida de la gente. Ejemplos sobran al demostrar lo que llamamos sororidad, las alianzas y ayudas que, en las disputas de sentidos, hemos preservado en colectivo.

Otra de las razones por las cuales recomiendo leer este libro se encuentra en las mismas palabras de Ivonne. El feminismo además de ser militancia necesaria, es encuentro. Y, este texto coloca una reunión, remembranza de los caminos transitados desde la fe. La deconstrucción de Dios es desafiante, porque desde la Iglesia durante muchos años se ha predicado al Dios-hombre, al Dios supremo (que se traduce en supremacista). La opción por un Dios que “en silencios” no tan agradables también se muestra mujer y es por y para los pobres, coloca condimentos que transforman esa realidad.

Digamos que Condimentos… es una pizca que le faltaba a «El mal visto desde la mujer» y no por incompleto, sino por justo. Si bien la Teología de la liberación apostaba en primera instancia por los pobres, desposeídos y en lucha constante contra el sistema capitalista, hoy la relectura de esta teología tiene huecos que Ivonne supone y dice.

Muchos de los resultados a los encuentros de mujeres o, las redes que se han gestado por nosotras mismas dentro de espacios eclesiales y ecuménicos han demostrado que se ha avanzado en programas y concientización pero no lo suficiente o necesario. Las jerarquías son más fuertes y, a priori, el análisis pareciera superfluo. Mas, el telón de fondo, la orquesta que hace bailar los elementos, advierten otras cuestiones.

Los silencios desde los espacios públicos, y el fino hilo entre lo público y lo privado, sobre todo en los espacios de poder religioso, corresponden a perjuicios muy dañinos.

Los silencios desde los espacios públicos, y el fino hilo entre lo público y lo privado, sobre todo en los espacios de poder religioso, corresponden a perjuicios muy dañinos. La iglesia Latinoamérica se concibe desde el patriarcado. Muestra de ello, la misma brasileña comentaba (refiriéndose a esas lógicas y a las ideas que lo sustentan desde la ética) a Ecupress.

¿Vivimos en una época machista?, pregunta Jesús Bastante.

“No necesariamente machista. Quiero decir que no siempre están conectados con una ética, sino con una manera de reducir al otro, de no tener en cuenta la diferencia. Estos conceptos pasan a ser teóricos, casi vacíos en la práctica. La igualdad, la alteridad, la diferencia… están relacionadas con algo. Igual a qué, diferente de qué”.

En la vigésimo novena Feria Internacional de Libro en Cuba, correspondiente a este 2020, este texto será parte del stand de la Editorial Caminos, del Centro Memorial Martin Luther King. Espero puedan comprar esta joyita y que no se queden con ese texto como premio. Les recomiendo leerlo, beberlo y compartirlo. De seguro servirá para debates, reflexiones, charlas. Yo, por lo pronto, deseo que en mi provincia Ciego de Ávila pueda presentarse y ojalá que el Centro Provincial de Libro y la Literatura lo tenga en cuenta.

Solo me queda decirle: ¡Disfruten…!

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