Primer congreso del otro campo

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“Somos tierra. Somos semilla. ¿Qué queremos? Tierra, trabajo y justicia”, gritaron las personas de distintas organizaciones campesinas e indígenas nucleadas en el Movimiento Nacional Campesino e Indígena (MNCI) que integran casi 20 mil familias y que pertenecen al movimiento latinoamericano que funciona en 69 países llamado Vía Campesina y la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones de Campo (CLOC).

Después de cuatro días de debate, que contó con una jornada dedicada al rol de la mujer en la lucha de las organizaciones campesinas, se inició una feria en donde se exhibieron productos regionales.

“Después de muchos años de luchar por una soberanía alimentaria y una reforma agraria integral hicimos escuchar nuestras voces. Queremos llegar a toda la Nación para explicarle cuál es el verdadero campesinado”, sintetizó a Red Eco Mónica Borgas de Movimientos, Rosario. “No queremos grandes monopolios que concentran la tierra en poquitas manos. Antes fue copemos el centro con los countries, ahora como no tienen más lugar lo hacen con las periferias”.

El inicio del Primer Congreso Nacional Campesino Indígena fue el 11 de septiembre y contó con delegaciones de Paraguay, Brasil y el País Vasco de España. Las organizaciones de 10 provincias argentinas celebraron su lema “somos tierra para alimentar a los pueblos” con un recital de Culebrón Timbal, entre algunos de los que participaron.

Criminalización en los campos

“En Salta, el negocio de los viñedos nos despoja de nuestros campos. El gobierno provincial privilegia a los poderes políticos. Nosotros resistimos en los campos, nos sentimos dueños porque los usamos desde siempre. Igual, sufrimos la persecución policial”, detalla Manuel Mamani de Encuentro calchaquí, Salta. Aunque más esperanzado asegura: “antes nos decían que éramos negritos apropiadores, ahora las personas de las ciudades nos escuchan más”.

El despojo de las tierras que el Movimiento Nacional Campesino denuncia desde hace siete años ocurre en las provincias con mayor inserción de empresas como Monsato, Carghill y otras. “En el campo, estamos sufriendo el desalojo por el avance de la frontera agrícola. El campesinado de una forma u otra viene a parar a las villas miseria de la ciudad. Es por eso, que debemos unir a todos”, sostiene Alberto Salas del Movimiento Campesino de Córdoba. Y agrega: “Hace 20 años que nos implementaron un modelo agroexportador que trajo la degradación de las tierras y contaminación de las aguas. La ciudad no tiene conciencia de lo que está consumiendo. Los señores juntan la guita de sus agronegocios y se van a otro país. El nuestro es un reclamo latinoamericano. No queremos la seguridad alimentaria que nos tratan de vender, queremos una soberanía de los alimentos que no es lo mismo”.

Por los que vendrán
El MNCI desde sus inicios priorizó la participación de los jóvenes. “En este tipo de organizaciones se les da mucho espacio a los jóvenes y a las mujeres. En este Congreso, venimos a mostrar que todavía hay quienes seguimos cultivando nuestras raíces. Es difícil concientizar a un joven con todo lo que nos muestra el sistema sobre el individualismo, pero es muy importante hacerlo. Somos la semilla que viene creciendo. Tenemos un espíritu luchador que puede llevarse bien con la naturaleza”, se entusiasma Walter Quiroga de Unión de trabajadores rurales sin tierra (UST), Mendoza.

Además de las organizaciones campesinas e indígenas, varios militantes de los derechos humanos acompañaron al MNCI en la marcha que partió del mismo lugar en donde la brutalidad e impunidad policial asesinó a Maximiliano Kosteki y Darío Santillán. “Los derechos humanos también son el derecho a la tierra a un medioambiente sano y a la producción. Esto significa que no se nos mueran los niños de hambre. A los grandes sojeros no le interesan los niños, al Movimiento Nacional Campesino sí”, afirma el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel.

“Hay que apoyar a los proyectos de educación, producción y salud que los pueblos campesinos e indígenas necesitan. Estuvieron siempre marginados, pero hoy están reclamando sus derechos. Lo que hicieron fue un avance nacional positivo”, resumió Pérez Esquivel. Además, el MNCI aseguró que inició diálogo con el Gobierno Nacional a través del Ministerio de Agricultura, pero que el ofrecimiento de un proyecto “no alcanza para apalear la necesidad de una reforma agraria integral”.

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