Pronunciamiento frente a la reunión de presidentes y cancilleres de los gobiernos latinoamericanos y caribeños reunidos en Cancún, México

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Desde el momento en que Zelaya fue derrocado por el golpe militar, los gobiernos, organizaciones internacionales y movimientos sociales se han posicionado en los términos más enérgicos, repudiando el golpe de estado y la acción de sus dirigentes ilegítimos. Tras meses de violaciones a los derechos humanos la persecución, la tortura, el asesinato y la restricción de la libertad de expresión se contrapuso la heróica y creativa resistencia democrática del pueblo hondureño al gobierno de facto de Micheletti, articulada en el Frente Nacional de Resistencia contra el Golpe de Estado en Honduras, hoy el Frente Nacional de Resistencia Popular.

El cinismo, la hipocresía y falsedad marcaron la estrategia de los medios de comunicación y el gobierno golpista en su intento de hacer creer a nivel internacional la idea de normalidad y estabilidad de la política hondureña, al mismo tiempo que el presidente Zelaya se refugiaba en la embajada de Brasil. La convocatoria a elecciones en este contexto de represión, constituyó el núcleo de la estrategia para legitimar el golpe de Estado, peligrosamente reproducido por los medios de comunicación internacionales, los congresistas republicanos en los EE.UU, algunos gobiernos de América Latina y las oligarquías identificados con el nuevo “modus operandi” de un golpe light.

Así, las elecciones de noviembre y la victoria del Sr. Lobo son la continuación del proceso del golpe de estado iniciado en junio de 2009. El boicot de varios partidos y candidatos al proceso electoral, la ausencia de observadores internacionales, los informes de la coerción económica, la militarización y la represión a la población en la jornada electoral así como la baja participación que falsamente se informó en un primer momento del 65%, posteriormente anunciada por la propia Comisión electoral del gobierno golpista en un 49% y estimada en torno al 30-35% por los observadores del Frente de Resistencia, hace que bajo ningún punto de vista se puedan reconocer estas elecciones como legítimas por parte de los gobiernos de América Latina y el Caribe y las organizaciones internacionales.

Hacemos un claro llamado a los gobiernos de la región para que no den la espalda al pueblo hondureño en este momento. La legitimación del “golpismo light” es un precedente peligroso para las democracias de América Latina y el Caribe. Los hondureños movilizados en defensa de la democracia siguen siendo perseguidos, las violaciones a los derechos humanos se siguen cometiendo y los principales agentes del golpismo tienen el total respaldo del gobierno del Sr. Lobo. En este sentido hacemos nuestro el repudio de la población hondureña a las elecciones y el llamado del “Frente Nacional de Resistencia Popular” a no reconocer el resultado de estas elecciones ni a Porfirio Lobo como presidente legítimo de Honduras.

Asimismo, es preciso desconocer los actos de gobierno de Micheletti y Lobo, en especial cualquier tipo de endeudamiento interno o externo, negociaciones o firma de acuerdos comerciales y de asociación, concesión territorial para explotar la riqueza natural del pueblo hondureño por la manifiesta ilegitimidad de estos dos gobiernos.

Los gobiernos de la región deben mantener y coordinar la firme posición de repudio y no-reconocimiento y no avalar que las Instituciones Financieras Internacionales (FMI, BM, BID, CAF, etc.) y otras organizaciones internacionales establezcan futuros préstamos o acuerdos con el gobierno ilegítimo. Apoyamos plenamente el derecho fundamental del pueblo hondureño a desconocer cualquier tipo de acuerdo, prestamos o endeudamientos ilegítimos y negarse a pagar por ellos, responsabilizando a los prestamistas, inversionistas y a los negociadores del gobierno por la generación de estas deudas ilegítimas, nulas de nulidad absoluta por ser contraídas por regímenes que carecen de legitimidad popular.

La inacción de la nueva administración frente a los dirigentes directamente involucrados en el golpe de Estado y en las violaciones de los derechos humanos en el anterior gobierno de Micheletti, corrobora la necesaria y constante presión internacional frente a la reinante impunidad.

La motivación de la oligarquía y sus alianzas internacionales para dar el golpe, se estaba anticipando a la posibilidad de expansión de la democracia en el país, que implicaría una ampliación de los derechos civiles, las reformas políticas, sociales, económicas, culturales y ambientales en la administración pública y la distribución de los recursos. En este sentido, compartimos y apoyamos la demanda de los partidos, organizaciones y movimientos sociales hondureños de la realización de una Asamblea Nacional Constituyente para refundar Honduras.

Por último, manifestamos nuestra preocupación por el proceso de militarización creciente en América Latina que busca sofocar los avances democráticos, las resistencias de la sociedad civil e incluso a los gobiernos progresistas. Honduras forma parte de este proceso, que sigue vivo con la instalación de bases militares en Colombia, la criminalización de los movimientos sociales y la militarización de la ayuda humanitaria a Haití tras el trágico terremoto que destruyó el país, entre otros ejemplos.

¡Viva la resistencia al golpe militar y a las elecciones ilegítimas en Honduras!

¡Por una Asamblea Nacional Constituyente Democrática y Popular!

¡Por una integración solidaria latinoamericana frente al avance de la militarización!

JUBILEO SUR/AMERICAS

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