Recibe el mejor homenaje: el de los indios

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Desde la madrugada, cuando llegaron sus restos a la catedral, buena parte de la población de esta ciudad ha venido a verlo. Se ha visto a ex funcionarios de distintos gobiernos. Gente llegada de otros estados. Y muchos indígenas. Primero de los municipios vecinos como Zinacantán y San Juan Chamula. Más tarde de San Andrés, Huixtán, Altamirano, Amatenango del Valle, Comitán. Y luego Salto de Agua, Sabanilla, Palenque. Un río de gente estremecida. Algunos acarician el cristal, lo besan o dicen algo en voz baja, nada más para el Tatic.

En las celebraciones religiosas han estado los párrocos claves en la construcción de la iglesia indígena, que es el legado social, y no sólo religioso, de Ruiz García. Fueron controvertidos cuando estuvieron en las parroquias de Simojovel (Joel Padrón), Tila (Heriberto Cruz Vera), Miguel Chanteau (Chenalhó), Gonzalo Ituarte (Ocosingo). Una generación de curas políticos: el que no preso, expulsado por Migración, amenazado por los ganaderos o calumniado en los medios locales.

Han sido testigos del extraordinario proceso social de los pueblos mayas chiapanecos en los pasados 30 años. En términos simbólicos, lo son hoy una vez más. Asímismo, en el atrio y la catedral se encuentran presentes miembros de organizaciones como Xi’Nich, Aric y Las Abejas, cuyas luchas precedieron, anticiparon o acompañaron el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

Una figura de especial significado es Raúl Vera, obispo de Saltillo, por unos años coadjutor de Ruiz García. Tuvo, como el propio Tatic, su camino a Damasco. Al conocer los pueblos de Chiapas se cayó del caballo, como el Saulo del pasaje bíblico leído anoche al llegar el féretro a la catedral. Vera es su sucesor en el puesto del obispo católico más incómodo para el poder en todo el país.

De todas partes

Viene de lejos el homenaje de los indígenas chiapanecos al Tatic (padre, en tzeltal), que hoy convergen por miles en la catedral consagrada al santo católico de los viajeros, San Cristóbal. Viene de décadas atrás, y de todas las regiones indias de Chiapas. Desde la madrugada han arribado grupos de fieles desde Simojovel, Chenalhó, Chilón, Ocosingo, Tila, Las Margaritas, Motozintla. De las esquinas más ocultas del alguna vezrincón más olvidado de la patria, como expresaron los zapatistas en 1994.

Hoy se celebraron varias misas; a mediodía y al anochecer las más solemnes. Organizaciones políticas y sociales, grupos parroquiales, comunidades tzeltales, tzotziles, choles, mam, tojolabales, una vez más dan color al paso de Ruiz García, quien como radioaficionado se identificaba como El Caminante. Durante las décadas de su presencia episcopal visitó la mayor parte de ellas. Aún no existían las carreteras y brechas que trajo la guerra a estas tierras, pero el Taticllegaba. A pie o a lomo de bestia. Hoy son esos pueblos los que llegan, y mañana habrán de enterrarlo aquí mismo, en la catedral que ocupa el centro de esta ciudad históricamente hostil a ellos.

En 1982 sucedió una terrible matanza de indígenas en Wolonchán (Chilón). En aquella época no había quién contara los muertos, como dijo alguna vez Andrés Aubry. Más de 50 víctimas olvidadas. Más que en Acteal, ocurrido en 1997, cuando la noticia dio la vuelta al mundo, puso a temblar al gobierno de la República y sigue siendo una herida viva. Chiapas ya era otro, y don Samuel tenía gran mérito en ello. Los indios ya contaban. No en balde aquí es una de las cunas de la conciencia moderna de los derechos humanos.

FotoMientras depositaban veladoras y flores junto al féretro, los indígenas hablaban y rezaban con el Tatic Foto Víctor Camacho

Precursor en la materia a escala nacional, el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas, o Frayba, fue creado a finales de 1988 por el propio Ruiz García, y lo presidió hasta este lunes. El Frayba expresa hoy:En su incansable lucha por la defensa de los derechos humanos fue inspirador y guía de varias organizaciones civiles y de procesos sociales en la construcción de la justicia, mediador en los diálogos entre el EZLN y el gobierno mexicano, un gran teólogo de la liberación e impulsor de la teología india. Fue candidato al Nobel de la Paz y recibió distintos reconocimientos por su trabajo en la defensa de los derechos humanos.

El Frayba ratifica su compromiso de caminar al lado y al servicio del pueblo pobre, excluido y organizado que busca superar la situación socioeconómica y política en que vive, tomando de él dirección y fuerza para contribuir en su proyecto de construcción de una sociedad donde las personas y comunidades ejerzan y disfruten todos sus derechos a plenitud.

Por su parte, el Frente Nacional de Lucha por el Socialismo en Chiapas manifestó: No olvidamos las muestras de solidaridad incondicional que nos brindó en las diversas etapas de lucha y conflictos que hemos enfrentado como pueblos indígenas y como organización, ante el Estado que no cesa en exterminar todo intento organizativo del pueblo.

Recuerda su colaboración y apoyo incondicional a las luchas en diferentes rincones del país, por la liberación de los presos políticos y de conciencia, contra la explotación minera, por la presentación con vida de los desaparecidos y el respeto a los derechos humanos, en favor de los oprimidos y explotados.

En tanto, Nataniel Hernández Núñez, representante del Centro de Derechos Humanos Digna Ochoa, con sede en la ciudad costeña de Tonalá, manifestó: “elTatik Samuel nos ha dejado un legado por la lucha y la defensa de los derechos humanos, y por la justicia. Por ello, los integrantes de este centro seguiremos los pasos de El Caminante y cuidador de los pueblos para seguir el proceso de paz, justicia y respeto de los derechos humanos de los pueblos en Chiapas”.

Ha sido notable la participación en las exequias de don Samuel de los tres niveles de gobierno. Luis H. Álvarez llegó como enviado personal del presidente Felipe Calderón. Anoche, el gobernador Juan Sabines Guerrero acompañó los restos hasta el altar de la catedral, luego de encargarse de traerlo de la ciudad de México. La presidenta municipal, Cecilia Flores, puso infraestructura y policías, y mandó corona. Por lo demás, se dejaron ver ex miembros de la Cocopahistórica y de la disuelta Conai, todos amigos del Tatic.

La prensa chiapaneca se volcó en el reconocimiento a Ruiz García. Lo mismo hizo la primera plana del PRI local: Sami David, la senadora María Elena Orantes y la alguna vez secretaria de Gobierno Arely Madrid Tovilla, responsable de la política contrainsurgente de Roberto Albores Guillén. Tampoco para ellos es un secreto que sin el Tatic sería imposible entender la historia moderna de Chiapas, y que su legado los sobrevivirá a todos ellos.

por: Hermann Bellinghausen

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