Recuento de un reencuentro

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Esta vez acompañados por una amiga especial, que nos invitó a reflexionar y compartir ideas. Reconocemos desde el comienzo que a nuestra amiga no siempre le damos el valor que merece y a veces estamos rodeados de incomprensión, gritos, disgustos y malos tratos por olvidarla.

Comenzamos a conversar con ella y dejarla entrar hasta lo más profundo de nuestro ser, nos ayudó a pensar sobre cómo somos cada día, a pensar sobre esas actitudes en las que a veces no reparamos por el apuro de lo cotidiano. Ella siempre escucha paciente, siempre te deja expresarte no importa qué quieras decir, siempre tiene la palabra precisa, la respuesta certera y el comentario sincero. Nos ensenó a reconocer el valor de un gesto, una sonrisa, un guiño, una mano sobre el hombro y hasta un bostezo o una mirada esquiva.

Emocionados con su presencia, entonces comenzamos a compartir también con nuestra familia: hijos, l padres, amigos, compañeros de trabajo y a mostrarles esta visión diferente de afrontar el hoy. Así también íbamos practicando lo que nuestra amiga nos enseñaba y en la medida que avanzaban los días veíamos que pensábamos más en el otro y desde el respeto al otro. Nos escuchábamos y recordamos que somos diferentes pero que desde esa diferencia compartimos el principio de la esperanza, la fe en que podemos ser mejores y la seguridad de que estamos caminando hacia el cambio.

Un día comenzó a hablarnos de Orozco, Canclini, Freire, de recepción crítica, de cómo asumimos y “consumimos” la TV, de repensar nuestra actitud hacia los medios de comunicación, de proyectos enriquecedores en Cuba y América Latina. Comenzamos a sentir que no estamos solos, que tenemos objetivos comunes, solo tenemos que unirnos y hacer para llevarlos a cabo.

Casi al final del viaje nuestra amiga trajo un tema especial: “estrategias”. Y cada uno desde su espacio y su contexto, ya sea la Casa Natal FranK País, el Memorial Vilma Espín, la Maqueta de la Ciudad, la Escuela Taller Ugo Luigi y hasta en nuestra propia Red de educadoras y educadores populares de Santiago de Cuba logró convertirse en estratega. Esta vez para hacer preponderar los buenos tratos, las grandes ideas de todos, hacer bien las cosas, mejorar la forma en que interactuamos con los demás y reconocernos y que nos reconozcan como educadores y educadoras populares.

Han sido días especiales, nuevamente nos reencontramos con los amigos y amigas de antaño, recordamos a los que no estuvieron esta vez y convenimos esperarlos en la próxima estación. No hay dudas, hemos llegado engrandecidos hasta al final de este otro de tantos próximos viajes.
Por estas cosas lindas queremos mandar por esta vía una carta de agradecimiento a nuestra amiga que se llama “comunicación” y más importante aún porque eso la hace muy especial al apellidarse popular.

Querida amiga: Me llevo de este módulo tu enseñanza porque he aprendido mucho. Empecé por mi misma a descubrirme, a descartar mis debilidades, a aprender a no decir tú, a invitar tanto de palabras como de gestos. A socializar, a ver la vida con colores y sobre todo a mi ciudad, a cuanto nos queda por hacer. Ese es mi mensaje para el mañana que es hoy mismo. Porque mañana puede ser tarde. Gracias comunicación, aprenderán otros de mí. Siempre te tendré presente, eterna amiga.

*Graduados de Periodismo y docentes de la Universidad de Oriente, pertenecen al grupo FEPAD Patrimonio/Oficina del Conservador de la Ciudad de Santiago de Cuba.

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