Reporte de la visita de autoridades del Consejo de Iglesias de Cuba por Holguín y Santiago de Cuba

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Caminos

Comenzamos nuestro recorrido en la madrugada del domingo 28 de octubre, llegando al mediodía a la provincia de Holguín. Allí nos reunimos con nuestro vicepresidente de la zona, rev. Ernesto Bazán y con la pastora María Yi, coordinadora del Programa de relacionamiento del Consejo de Iglesias de Cuba (CIC) y de la Mesa CLAI en la isla, quienes nos dieron un resumen de las visitas realizadas a los distintos territorios y sus respectivas situaciones.

Luego nos reunimos con el compañero que atiende la Oficina de Atención a los Asuntos Religiosos en el Comité provincial del PCC, quien nos dio una serie de informaciones oficiales y con el que estuvimos conversando sobre todas las posibilidades de ayuda y los espacios que las iglesias podíamos encontrar para el servicio.

A la mañana siguiente salimos hacia el municipio de Banes. La primera parada la hicimos en el medio del camino cuando vimos una pequeña iglesia que había perdido prácticamente casi todo el techo, luego supimos que pertenecía a las Asambleas de Dios. Nos encontramos con el pastor, una persona con actitud muy positiva, su mayor interés estaba centrado en la comunidad y en los desastres causados en esa área. Sin dudas, una persona esperanzada, a pesar de los destrozos a su alrededor. Nos manifestó que ya habían organizado cultos, colocando los bancos como mejor pudieron para adorar al Señor. Ese espíritu nos inspiró aun más para continuar nuestro viaje.

Allí en Banes se nos unió el coordinador territorial del CIC en la zona y un grupo de pastores y líderes de las iglesias y tuvimos un buen encuentro. También con funcionarios de la Defensa Civil y las autoridades locales, quienes nos pusieron al tanto de toda la situación, con detalles sobre las afectaciones en las viviendas, que es la situación mas crítica.

En el templo de la iglesia de los Amigos tuvimos un tiempo devocional, con énfasis en la oración. En un primer momento los escuchamos a todos, sus testimonios, experiencias, inquietudes. Sentimos un espíritu de dolor pero a la vez de esperanza en el Señor, de deseos de hacer, acompañar y ayudar. Vimos entre los hermanos un deseo de unidad, de voluntad para cooperar; terminamos abrazados en oración, repitiendo el lema de nuestro Consejo de “unidos y unidas para servir”.

Luego recorrimos casas e iglesias de la zona. La iglesia Monte Sinaí, por ejemplo, se derrumbó completamente, visitamos a varias personas en sus casas en malas condiciones,compartimos con una niñita enferma de cáncer, fue toda una experiencia muy emotiva.

Continuamos viaje a Mayarí, ahí nos encontramos con varios líderes de las iglesias de la localidad, y tuvimos una experiencia muy similar a la de Banes. De vuelta a Holguín nos reunimos con un miembro del Buró Político, con quien sostuvimos un intercambio muy profundo, junto a otros funcionarios del Partido en ese territorio.

El martes 30 salimos hacia Santiago de Cuba. Fue conmovedora nuestra entrada a la ciudad, al ver que la destrucción es tan grande. Aunque de cierta manera el movimiento de camiones de diferentes lugares con materiales y el arreglo de postes de electricidad y teléfonos, dan aliento.

Junto al vicepresidente del CIC en esa zona, el pastor Osmany la O, sostuvimos encuentros con coordinadores del Centro Lavastida (Centro de Capacitación y Servicios B.G. Lavastida), con el pastor Ismael Laborde y líderes de la iglesia Evangélica Unida. También con el compañero que dirige la Oficina de Atención a los Asuntos Religiosos allí. A través de estos intercambios nos pusimos al tanto de la situación en la provincia.

En todo momento interactuamos no solo a nombre del CIC, sino también de su Comité de Emergencia, que es la entidad que en estos circunstancias está activa, regulando y procesando toda la información y las acciones que se planifican como respuesta. Ese Comité lo integran el CIC, el Centro Martin Luther King (CMLK) y el CCRD, y están invitados también el Semirario Evangélico de Teología de Matanzas, la Mesa Nacional del CLAI en Cuba y el CCSBGL de Santiago de Cuba. De ahí que valoremos al importancia de que los Comités locales de Emergencia estén activos y trabajando en aras de la unidad: iglesias, pueblo y autoridades, para buscar soluciones a todos los problemas, que parecen a veces ser más grandes de nuestras capacidades, pero confiando en la ayuda del Señor.

Santiago de Cuba
La situación en Santiago es bien crítica, especialmente cuando hablamos de 30 mil personas sin viviendas y alrededor de 130 con afectaciones parciales en ellas o sin techo. Supimos de derrumbes en 11 iglesias, seis católicas y cinco evangélicas. También es delicado el asunto del agua, hay lugares donde casi no hay acceso y otros en que la calidad es muy mala.

En Santiago visitamos también algunas iglesias,como la del Ejército de Salvación. Su presidente, el Cap. Julio Moreno coordina el Programa de Emergencia y Ayuda Humanitaria del CIC.

Fue muy conmovedor el testimonio de los líderes de otras iglesias que nos dijeron que el barrio había venido a ayudarlos, es decir que no es solo el trabajo de la iglesia hacia la comunidad sino que comunidad e iglesia se habían convertido en una misma cosa, como dos manos que van trabajando juntas.

En una parte del recorrido nos encontramos con un líder de una de las iglesias católicas afectadas, quien nos afirmó que el derrumbe de la iglesia los ayudó a percatarse de que la iglesia no es el templo, sino que dondequiera que esté un cristiano allí está la iglesia.

También visitamos la Iglesia de Santidad Pentecostal, su obispa Beatriz López se encuentra en la zona desde los primeros momentos.

En horas de la tarde regresamos a La Habana. El objetivo fundamental de esta primera visita fue estar presentes para hacer mostrar nuestra solidaridad y acompañamiento, así como conocer de primera mano toda la situación, aunque ya habíamos recabado mucha información por vía telefónica y mediante los vicepresidentes del CIC y los coordinadores que estaban allí activo.

Además, hacer las coordinaciones necesarias para que los pastores de las iglesias, miembros y no miembros del CIC, podamos unir nuestras fuerzas en las acciones que vamos a acometer, que comienzan desde ahora y que aspiramos a estar hasta que los daños de este huracán sean recuperados. A su vez contactar a las autoridades de gobierno para encaminar la ayuda que se está gestionando desde la mejor manera posible.

No fuimos a hacer promesas ni crear falsas expectativas, sino simplemente a mostrar nuestra voluntad y a informar las acciones concretas que hemos estado desarrollando, como por ejemplo las gestiones que se están haciendo para la compra de alimentos. Informamos que ya las agencias en relación con el CIC están comunicándose a través de la Alianza ACT para canalizar las ayudas necesarias.

También se esperan viajes desde el Foro ACT Centroamérica de especialistas en las temáticas de saneamiento ambiental, agua y viviendas, para lograr una mayor movilización de recursos a través de la Alianza ACT, como expresión de apoyo y acompañamiento.

Hemos recibido muchas muestras de solidaridad, todo como parte de un proceso que intenta hacer lo mejor posible para que cada acción tenga el mayor impacto posible y todos los recursos lleguen a donde sean más necesarios. Todos confiando siempre en la ayuda de Dios, que nos acompañe a todos y todas.

Rev. Joel Ortega Dopico
Presidente CIC

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