Retejiendo la RED desde abajo

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En 2004 y 2005 se celebraron en Ciudad de La Habana memorables encuentros nacionales de la Formación en Educación Popular Acompañada a Distancia (FEPAD) que reunieron, precisamente, a muchísima gente que integraba los grupos de esa formación a distancia. Este año se convoca a un encuentro diferente, tanto por su metodología como por las personas que participarán en él. En esta oportunidad conversamos con Carmen Nora Hernández, integrante del equipo de educadoras/es populares del Centro Memorial Martin Luther King (CMMLK). Nos interesa conocer ¿Por qué esos cambios? ¿Qué intencionalidades hay en ellos y qué significa para el Programa Educación Popular y Acompañamiento a Experiencias Locales (EPAEL) y para el CMMLK la realización de este encuentro nacional?

La idea de celebrar encuentros nacionales de FEPAD se concibió en el momento de arrancada de esa modalidad de formación porque nos parecía necesario tener un contacto directo con todas las personas de la formación, las experiencias de los coordinadores de esos grupos, en su mayoría personas egresadas del programa que por primera vez asumían el rol de coordinación. Pero sobre todo, queríamos verificar cuán pertinente era la FEPAD a las necesidades y las prácticas sociales de los participantes.

Hay que señalar que los dos encuentros celebrados rebasaron nuestras expectativas. Además de ratificar la necesidad y viabilidad de esta modalidad de formación, y de corroborar la profesionalidad de los equipos de coordinación —que fungen como auténticos multiplicadores de la concepción de la educación popular—, esos encuentros revelaron la presencia de un tejido constituido por muchas personas (integrantes de los grupos FEPAD), comprometidas con experiencias y proyectos comunitarios y de otros ámbitos que expresaron cómo la formación en educación popular favorecía el incremento de la participación social en los procesos conducidos por ellas y ellos.

Uno de los cambios más notables del encuentro nacional que se realizará el presente año radica en que se amplía la convocatoria, se dirige a todas las personas egresadas de las diversas modalidades de formación que el programa ha tejido en sus más de diez años de existencia.

Consideramos que, rebasada la etapa de experimentación de la FEPAD y atendiendo a la existencia de miles de egresados del programa, es hoy más significativo e importante juntar a todas y todos en un encuentro nacional que, más allá de la FEPAD, permita actualizar y conocer el impacto que, a lo largo del tiempo, ha dejado la formación en educación popular.

Sin embargo, dada la cantidad de personas egresadas que potencialmente participarían en el encuentro, decidimos concebirlo, más que como un evento de una ocasión (como fueron los encuentros de fepadistas anteriores), como un proceso de base y múltiples eventos locales, convocados por colaboradores y colaboradoras del programa en diversos territorios del país, que culminará en un gran encuentro en La Habana.

En mayo se realizó el primero de ellos. Tuvo como sede la Universidad Agraria de La Habana, UNAH, y juntó a tres grupos FEPAD y a algunos egresados de esa provincia. Este encuentro pionero posibilitó ensayar la metodología prevista y, a la luz del mismo, extraer aprendizajes que sin dudas contribuirán al mejor desarrollo de los restantes.

Sabemos que “relevar las contribuciones de la formación en educación popular en las prácticas concretas” es el propósito esencial de este proceso. ¿Qué significa esto?, ¿Cuáles son sus sentidos y qué otros resultados se esperan alcanzar?

Uno de los resultados fundamentales estará en disponer de un diagnóstico actualizado de las modestas contribuciones, y también de las insuficiencias, de nuestro programa para responder efectivamente a las necesidades identificadas en las prácticas sociales de las personas involucradas en algún momento en los procesos formativos conducidos por el CMMLK, es decir, formadas como educadoras y educadores populares. Por lo tanto, una de sus finalidades últimas —en coherencia con la cierta condición de laboratorio que nos ha caracterizado—, será acopiar elementos sustanciales para la reformulación del programa en los próximos años.

Al mismo tiempo, el diseño del encuentro nos permitirá contar con un mapa actualizado de experiencias signadas por el sello de la educación popular que están desarrollando egresadas y egresados en todo el país.

Pensamos además que la amplitud de la convocatoria, y la multiplicación del encuentro en diversos territorios, deben facilitar más las comunicaciones futuras entre educadoras y educadores populares, y propiciar algunas articulaciones entre ellas y ellos, que pueden ser concretadas en apoyos recíprocos o acompañamientos. Este proceso, sin dudas, reportará un crecimiento en cantidad y calidad de la red de educadores y educadoras populares en todo el país.

Ya vimos que la invitación va más allá de la gente que está más activamente vinculada a actividades promovidas por el Programa de Educación Popular y Acompañamiento a Experiencias Locales. Sabemos que se está tratando de involucrar al mayor número posible de egresadas y egresados de los espacios formativos del programa. ¿Por qué y para qué?

La pregunta ya está un poco contestada, ¿no les parece? Nuestro programa ha alcanzado la madurez necesaria para poder objetivar y, de algún modo sistematizar, el acumulado de tantos años de trabajo, con grupos de cubanas y cubanos, en interés de fomentar una cultura política que fortalezca los canales de participación en nuestra sociedad y fortifique los valores del socialismo.

Para alcanzar este objetivo, expresado en la convocatoria, no debíamos atenernos sólo a los participantes en la FEPAD sino invitar también a las miles de egresadas y egresados de otros espacios del programa que hacen formación en educación popular. De ahí que están convocados, junto a fepadistas y extalleristas del CMMLK, participantes de los grupos gestores de los acompañamientos. No está demás insistir en que una de las pretensiones es que todos ellos, a partir del proceso del encuentro, participen más activamente aún de la red de educadores populares que se ha ido tejiendo.

¿Cuáles retos y desafíos quedan para el futuro?

El principal es mantener la mirada y los ojos abiertos a los acontecimientos del contexto nacional e internacional para que el programa siga siendo pertinente a las nuevas necesidades de los participantes; así como encontrar formas más vivas de comunicación y participación de los miembros de la red de educadores y educadoras populares, sorteando los conocidos obstáculos tecnológicos, evitando laparticipantes de los grupos, con vistas a evaluar, temática y seducción al reclamo de tutelaje y asistencialismo que puede surgir entre nosotras y nosotros.

Por último, ¿tiene alguna relación la coincidencia de este encuentro concebido como un proceso, con el hecho de celebrar este año el vigésimo aniversario del Centro? ¿Qué evoca esa coincidencia?

Es una coincidencia casual, pero feliz. metodológicamente, los resultados de la implementación de los primeros módulos que se pusieron a su disposición.

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