¡Rut, la próspera, saciada!

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Odja Barro

Estoy muy feliz de estar acá en Cuba en Cuba este año por segunda vez. Pero esta vez especialmente por poder participar del primer encuentro nacional de la Red Ecuménica Fe por Cuba. Tengo una relación apasionada de afecto, amor e identidad con el pueblo cubano. La siento como mi segunda casa, aunque mi portuñol diga otra cosa. La aproximación Brasil- Cuba a través de la Lectura popular de la Biblia a través del CEBI y el CMLK y además por la relación entre la Alianza Bautista de Brasil y la Fraternidad Bautistas de Cuba ha sido inspiración para la caminata de una parte de la Iglesia Ecuménica Brasileña.

Sé que desde el lunes estuvieron trabajando fuertemente en los documentos síntesis de contexto y de la evaluación de la misión de la red para el 2013. Pero hoy nos toca traer la reflexión bíblica acerca del tema de la prosperidad desde el contexto cubano y de los proyectos oficiales de un socialismo próspero y sustentable.

No es tarea fácil pero lo intentaremos…
Pasan los siglos y la humanidad continúa su búsqueda por un gobierno ideal. Como la Biblia y la Iglesia pueden ayudar en esta búsqueda. ¿Se encuentra, en la escritura sagrada, un modelo político perfecto? Es posible encontrar, en el texto bíblico, la descripción de un buen gobierno y de un buen Estado? Cómo la iglesia es parte de esto? Si recorremos la historia del pueblo de Dios, a lo largo de la Biblia, varios sistemas políticos se suceden y se alternan. Recordemos algunos de esos sistemas:

Sistema familiar- tribal es basado en el concepto de clan, familia y comunidad
La familia bíblica comprende un sistema amplio, que incluye parientes en diversos grados. Muchas familias constituyen un clan y muchos clanes forman una tribu. Ese es el sistema original de Israel, será siempre anunciado por los profetas y propuesto por la práctica de Jesús.

La sociedad tribal no posee un Estado central para intervenir en las relaciones sociales, políticas y económicas. Las cuestiones jurídicas son resueltas en familias, como en la división/distribución de las tierras de Abraham y Lot (Gn 13, 7-9). El juramento mutuo garantizaba las alianzas. La economía se basaba en la producción y consumo colectivo, con fiestas y de las sobras, como lo ilustra la celebración de la Pascua (Ex 12, 1-10). La religión es familiar, el patriarca ejerce el sacerdocio y mantiene la alianza con el Dios del clan, como Abraham al construir los altares (Gn 12, 6-9).

La sociedad tribal es unida por lazos sanguíneos y, sobretodo, por lazos afectivos. Los eventos más celebrados son los que unen la familia, como el nacimiento, la circuncisión, matrimonio y muerte. Valores como la honra y el respeto son sumamente valorizados. La ley de la hospitalidad es sagrada y el huésped es considerado un mensajero divino. Cuando el hambre afecta a todos y todas, inclusive al patriarca, como en el caso de Isaac (Gn 26, 1), la mujer posee autonomía para ejercer el trabajo como es el caso de la pastora Raquel (Gn 29, 9). En este sistema, el poder circula entre las personas. La fraternidad y la sororidades vivida como fundamento de las relaciones. Sin el Estado centralizador, el liderazgo es ejercido por una persona carismática. Esta función es atribuida al juez. Su servicio incluye todos los poderes: juzgar, gobernar, y hacer respetarlas leyes.

Sistema nacional – monárquico: imitación de Egipto
Se trata de un poder piramidal, centralizador, con concentración de poder en manos del rey o faraón. Egipto afianzó este sistema a lo largo de los siglos, con sucesión de más de 30 dinastías, generalmente pasando el poder de padre a hijo, tratando al propio soberano como hijo de Dios. Israel imitó, copió ese sistema en las personas de David, Saúl y Salomón, y después, en los reyes que lo sucedieron, después de la división del reino de Israel, al Norte y el reino de Judá, al sur.

En la monarquía, el estado se consolidó como la única instancia jurídica y política, el clan fue superado, y los de la familia irrespetados. La economía se basaba en los tributos, o sea, en el pago de impuestos en forma de productos. El estado dominaba el comercio, principalmente la producción de trigo. El santuario y el templo eran del rey y el propio Dios pasó a ser manipulado por la religión. Para tener una idea sobre el sistema monárquico basta leer el texto que se refiere a los “derechos del rey” en 1Sm 8: 10-18. El texto aparece como un alerta del profeta Samuel ante los peligros de ese sistema. Las denuncias a los errores de la monarquía serán constantes en toda la predicación profética.

Sistema de deportación: Asirio- Babilónico
Consista en conquistar un pueblo y dominarlo por medio de los ejércitos. En caso que hubieran rebeliones aumentaban los impuestos y al violencia militar, si persistían las revueltas, aumentaban las deportaciones mezclando a los exiliados en otros pueblos, enviándolos para regiones diversas. Israel fue víctima de este sistema, que causó varias deportaciones y culminó con el llamad exilio babilónico (2R 25,8-12 ).

Para conocer los horrores de este sistema basta leer el Salmo 137 o el libro de Lamentaciones. También es conocido el llamado profético para la liberación por ejemplo en el segundo Isaías (Is 40-55).

Sistema de repatriación, descentralizar para controlar más
Proviene del imperio Persa. Estos organizaron el imperio en provincias (satrapias) para distribuir el poder y estrechar el control. Perfeccionaron el sistema tributario con la unidad de la moneda. Para adquirir dinero era necesario producir para vender, lo que generaba deudas, empeños y esclavitud.

La política posibilitó el retorno de los judíos del exilio así como la reconstrucción del templo y la recuperación a la religión bíblica pero generó la imitación de la política con la unión del trono y del altar (Esd 3: 7-10) y un encierro nacionalista concentrado en el templo, basado en la pureza étnica, al punto de expulsar a las mujeres extranjeras (Esd 10: 7-14).

El sistema helenista globaliza la cultura a través de la filosofía y de la ideología.

El proyecto helenista se organizó en torno a la ciudad libre (la polis). La ciudad concentraba a los ciudadanos, consecuentemente marginalizaba a las clases esclavas, a las mujeres, a los niños, y a las personas con cualquier discapacidad. La ideología que daba sustento a este estado era materialista y dualista. Tenía como base la filosofía griega con características como: universalismo, humanismo y racionalismo. El sistema helenista tuvo mucha influencia sobre la cultura occidental, principalmente sobre el cristianismo, pero recibió fuerte oposición y resistencia judaica en la época conocida como la de los Macabeos (1 Mac 1:10-15) También el libro de Eclesiastés mantiene agudas críticas a los gobernantes helenistas.

El sistema romano, por la ideología de la paz lleva al extremo el modelo imperialista y dominador.

Como una máquina de dominación el imperio romano se organizó con un emperador, senado, procónsules, procuradores, rey, sanedrín, sumo sacerdote, escribas, etc. Sobre Israel se implantó una monarquía con el rey Herodes, dentro de 8n imperio, el romano. Los dos soportes de la dominación fueron perfeccionados: el ejército y el tributo. La ideología que daba sustento a ese estado imperialista era el de la paz, conocida como la pax romana. Predicaba una religión con muchas divinidades, todas viviendo en un panteón, con jerarquías pero en armonía entre los dioses. Era la paz de los dioses (pax deorum). Si los dioses vivían en paz concluía, cómo no iba a hacerlos los humanos, debían imitarlos.

Durante el imperio romano nació Jesús y tuvo inicio el cristianismo. Las críticas al imperialismo en el nuevo testamento van desde la denuncia por la matanza de los niños por órdenes de Herodes (Mt 2, 16) hasta el apelativo del imperio como vómito de Satanás en el libro del Apocalipsis (Ap12, 15-16)
El sistema familiar tribal es retomado siempre como horizonte en diferentes épocas.

En medio de los cambios de sistemas muchos proyectos de resistencia surgen como tentativa para recuperar el sistema familiar. ¿Será esto apenas una idealización utópica? ¿Sabemos de los límites presentes también el sistema tribal? Pero, en la historia bíblica este proyecto funciona como referente del horizonte utópico. Hasta el mismo Jesús recibió la influencia de los grupos proféticos de resistencia que lucharon contra los proyecto de hegemonía nacional apuntando para algo más allá. Jesús llamó a ese modelo de gobierno que retoma sus orígenes de compartir y de solidaridad familiar como el reino de Dios. Jesús asumió en su vida, prácticas concretas de sistema familia (el reino de Dios entre vosotros está).

Rut, la saciada, la era de Booz.
Texto bíblico: 3, 10

Y él dijo: Bendita seas tú de Yahvé, hija mía. Has hecho mejor tu postrera bondad que la primera, no yendo en busca de los jóvenes, sean pobres o ricos. Estás mostrando mayor lealtad a la familia de su suegra en aquello que está haciendo ahora.

En el libro de Rut el sistema familiar es retomado como referencia e ideal. Entre las varias interpretaciones del libro de Rut una de ellas dice que la historia de Noemí y Rut deja ver indirectamente toda la situación de conflicto que vivía el pueblo en el momento del retorno del cautiverio durante el período de la dominación persa. El pueblo estaba viviendo tiempos de reconstrucción social, política y religiosa.

En respuesta a los proyectos hegemónicos de Zorobabel (centralización del poder político), en Esdras (centralización del poder religioso- templo- ley). El libro de Rut aparece como proyecto de resistencia retomando el sistema tribal y familiar como camino de reconstrucción nacional.

El proyecto de estado, de gobierno que aparece en el libro de Rut puede ser sintetizado en tres palabras que son las señales y los signos del proyecto. Todo proyecto elige sus símbolos/signos. El proyecto que aparece en libro de Rut puede ser resumido en tres palabras: pan, tierra y familia. Alrededor de estas palabras es tejida la historia de Noemí y Rut que representa la historia del pueblo. La prosperidad en la época de Rut tenía que ver con estos elementos: pan, familia y tierra. La provocación es que las protagonistas son personas sin pan, sin familia y sin tierra. No tiene prosperidad, ella representan al pueblo, pueblo en busca de pan, de tierra y de familia.

La historia es tejida con mucha inteligencia y belleza, los diálogos son la mayor parte del contenido del libro. Mucha crítica social, política y religiosa. La intertextualidad nos lleva a relacionar el personaje de Noemí con el personaje de Job. El libro de Rut también cuestiona la doctrina de la retribución. Y la relación de Rut con Tamar cuestiona el sistema legal, jurídico y familiar que ya no actúa a favor de lo marginados y excluidos.
Los silencios también son provocativos y hablan en el libro de Rut. Llama la atención que en libro de Rut no habla el rey ni los sacerdotes, no habla de templo ni de altar. Una segunda cosa llama la atención y es que la atención en el texto se enfoca en los grupos excluidos de la discusión nacional, mujeres extranjeras y viudas. De la solidaridad entre dos mujeres, suegra y nuera (encuentro generacional) judía y extranjera (encuentro de culturas y pueblos) surge la salida para el pueblo. Podemos imaginar como cuestiona críticamente como cuestiona los proyectos representados por Zorobabel y Esdras. Sin pronunciar sus nombres, la narrativa toma posición sobre éstos.

El libro también hace provocaciones a la estructura patriarcal, cuando escoge contar la historia del pueblo a partir de la imagen de dos mujeres que juntas tejen un proyecto por si falta el pan, la tierra y la familia. El libro de Rut trae la sabiduría popular “de la cas de la madre”. Esa literatura es por tanto literatura de resistencia de mujeres como grupo que en aquel instante no tenía voz en la discusión nacional, en los grandes proyectos que prometían conducir al pueblo a tiempos prósperos. Los caminos que prometen conducir al pueblo a la vida más próspera son amplios pero las preguntas que se deben hacer es ¿para qué y para quién son esos proyectos? ¿Qué aspectos de la vida nacional es contemplado por ese proyecto? Había esa tensión en los proyectos que aparecen en el libro de Rut.

Tejiendo un proyecto de vida saciada: la gente no quiere solo comida, la gente quiere bebida diversión y arte. Tú tienes hambre de qué, tú tienes sed de qué
Tres hambres en el libro de Rut:
Pan
En la narrativa del libro Rut uno de los problemas/síntomas sociales, económicos centrales en la vida del pueblo es el hambre, la migración, la búsqueda del pan, la pobreza que obliga al pueblo a salir de su tierra en busca de una vida mejor o lo que les queda es recoger las sobras del a cosecha.

El origen de la historia es la falta de pan, la familia de Noemí deja su tierra en busca de pan. Ausencia de pan, ausencia de familia, de pueblo. La familia sale de la tierra en busca de pan y después vuelve en busca de pan y de familia.

Noemí que salió harta, llega a su tierra vacía y amarga, la falta de pan desintegra su familia, genera muerta pero será esa misma realidad la que va a unir a Rut y a Noemí alrededor de un plan de sobrevivencia y resistencia.
Al volver para la tierra de origen de Noemí en busca de pan y del Dios que da pan. Es la época de cosecha. Tiempo donde se hace el pan, se produce el pan. Al principio el hambre de pan es todo. Entonces Rut decide espigar, coger las sobras de la cosecha (2, 11-12) doce veces ocurre el hecho de recoger la cosecha (Lv 19, 10).

La idea de espigar de Ruth era un derecho como pobre, viuda y extranjera. No obstante ella va con la mentalidad de quien puede. Ella no tiene conciencia clara de sus derechos. Convertir esmola en un derecho. Libertar es ver “la gente no quiere solo comida, la gente quiere bebida, diversión y arte”.

Después de saciar el hambre de pan descubrimos que tenemos otras hambres.

Tierra
La sociedad se organiza en torno a la tierra

Sociedad agraria (1, 22; 2,23)
La tierra como objeto de negocio (4, 3)
Los dueños de la tierra eran personas importantes (2,1)
La tierra era trabajada por los empleados (2,3, 9)
La producción era de cebada y trigo (1, 22 y 2, 23)
La producción era recogida en la era, terreno para ser desgranado por el dueño (3,2).

Imposibilidad de los pobres de mantenerse como dueño de sus tierras (4,3)
La mujer en la sociedad judía solo tenía derecho a la tierra y la familia a través del hombre, padre, hijo o marido.

Para regular los problemas del atierra y del clan existía la ley del levirato (2, 20 y 3, 9).

Pero parece que esa ley no era bien observada (4, 3-6).

La ley favorecía más a los ricos que a los pobres (4, 8) había un olvido ideológico del espíritu de las leyes (Lv 25, 24-25 y Dt 15, 7-11).

El derecho de las mujeres, de los pobres y los extranjeros son violados y no garantizados.

Las dos se reúnen y elaboran un plan. Revisan y rehacen. No basta con sobrevivir. Tienen que construir caminos de autonomía. No basta con recoger espigas, catar las sobras de pan. Es preciso salir a catar, espigar los derechos que nos humanizan y humaniza a otros.

Recoger apenas sobras es poco. Las dos descubren que Bozz el dueño del campo donde Rut está espigando tiene el derecho de rescatarlas a ellas. ¿Cómo hacer para que él cumpla su deber?

La suegra Noemí, de la sabiduría de la casa de la madre viene los consejos para seguir con el plan de saciar el hambre, pero no solo de pan, sino de derechos. Derecho a la tierra y a la dignidad.

Una noche fecunda en la era de Bozz. Subvierte los espacios, transgredir, el lenguaje del cuerpo, del amor y de lo erótico. El camino, la solución no está apenas en los proyectos grandes y si en la vida cotidiana, en el cuerpo, en las relaciones eróticas.

Sabiduría de la casa de la madre, acostumbrada a tejer caminos donde no existen. Memoria subversiva de Tamar.

Familia, clanes familiares, comunidades
La unidad básica de la sociedad era el clan, la familia patriarcal (1,2)
Lo que parece que el texto muestra es que estos clanes familiares vivían una fase de desintegración y no funcionaban como debían: no favorecían el compartir el pan, la fraternidad/sororidad, ni era capaz de defender los derechos de cada uno de sus miembros.

Ahora ya existían ricos y pobres dentro de un mismo clan (3, 10). La explotación entró dentro de la propia familia.

Comunidad, clanes y familias ya no consiguen mantenerse juntos para luchar y defender los derechos de sus miembros más pobres (Ne 5,8).

La falta de pan y de tierra y también la falta de compartir.

Rechazo de un pariente más rico de ayudar a otro pariente más pobre del mismo clan (4, 6).

Enfermedad, muerte y ausencia de un futuro mejor (1, 3-5).

Vejes es dificultad de mantener la continuidad de la familia (1, 11-12) la necesidad obliga a vivir divididos y dispersos (1, 1 y Ne 5, 1-5).

La familia no tiene un sentido aquí meramente moral o afectivo. La familia es el espacio de resistencia a los grandes proyectos. Permanecer en solidaridad, luchar juntos, familia, clan, comunidad.

Es a partir de ese proyecto que Noemí y Rut reconstruyen su vida, su historia, son saciadas de pan, de tierra y de familia.

Ese es el proyecto aparentemente frágil que siempre disputa con los grandes proyectos. La historia del cristianismo carga esa ambigüedad, a veces como comunidad familiar, a veces un imperio poderoso. Las primeras comunidades cristianas adoptaron el sistema de ministerios, con apóstoles, profetas y doctores (1 Cor 12, 4-11.27-30). Ese sistema valoriza más los carismas y menos la jerarquía (Ef 2, 20; 4, 11). Más el servicio y menos el poder. Luego las comunidades de la segunda generación cedieron al sistema de la familia patriarcal romana con los modos típicos de patriarcalismo y de esclavitud (Cl 3, 18-4, 1; Ef 6, 1-9). Con la persecución romana, en los siglos II y III, la historia sigue con mucho martirio y testimonio cristiano profético de resistencia al Imperio. Después del edicto de Milán, en el 313, con Constantino, el cristianismo asume posturas monárquicas, como la religión oficial del imperio, en prejuicio de su función profética. El baile entre profecía y monarquía, servicio y prosperidad sigue a lo largo de la historia, y los capítulos son muchos, para contar en este breve texto.

Aquí estamos hasta hoy con proyectos en disputa. Iglesia de servicio e iglesias de prosperidad. El libro de Rut así como el proyecto de Jesús llamado de Reino de Dios, representa el proyecto de una iglesia siempre al servicio. A pesar de la fuerza y de los entusiasmos de los grandes proyectos esa semilla de una iglesia servicio continua viva. Pues mientras haya hambre (no solo de pan, sino también de vida, de derechos, de felicidad) necesita una iglesia servicio.

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