Se hace Marina al andar

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Hoy, estos mulatos, pardos, blancos, negros, tienen qué festejar, festejan en comunión, puesto que en el barrio de La Marina, en Matanzas, cumple diez años un proyecto sociocultural como ellos mismo lo quisieron y no como nadie les dijo que tenían que hacer. Es la Educación Popular cubana, la que se forma en esta isla. No es maldición estar rodeado de agua por todas partes. No para marineras y marineros.

Algo ha mudado. Aun es temprano. Son nada más que diez años y quienes comenzaron conocen los cambios, cuentan de los cambios, que no es lo mismo contabilizarlos. No comprende nada el que no lo desea. Si la comunidad cambia, no es dando coloretes a las casas, ni queriendo trastocar lo que va dentro de esa gente. Por ahí va una procesión, y dista de ser la clásica procesión de beatas, espantadas de lo profano; la procesión que cada marinera y marinero carga, es la de su cordón espiritual, del desprecio que se les ha tenido, el recelo producto de una moral descarada, que daría pie a una comedia, sino fuese porque trae consigo, esa procesión.

Pero hoy es día de fiesta, no de traer a colación los malos recuerdos ni las ingratitudes. Hoy la fiesta es de Regla. Imposible contabilizar a Regla, caminando por su calle, que pueden ser todas las de La Marina. Hoy su hijo cumpleaños y las madres cumplen vidas los días de sus hijos. Antojadizo el azar concurrente, de que esta mujer hoy celebre grande para sus grandes. Parece la mismísima África cuando no la habían desarrapado. Hay un alma materna en esa Regla.

Hay un Elegguá suelto por las calles marineras. Además de los tantos que concurren tras las puertas, para tener un buen camino en los diarios que a diario, se le escucha a este un estribillo: Alaroye yo corde/ Alaroye yo corde, y le contestan Tele mina mina tele/ yo corde . Quiere el foráneo saber quién es ese Elegguá, qué le dicen, qué dice él. Conténtese con saber que si usted es amigo del Kimbo, no hay plaza que se le cierre en La Marina. Piense que la misma divinidad africana canta que está feliz y usted también.

La fiesta es ecuménica. La Primera Iglesia Bautista nunca pidió permiso en el proyecto sociocultural. Se saben tanto de La Marina como el más rumbero, porque la rumba no prohíbe que baile este o aquel. Las problemáticas y dinamismos del lugar van en comunión con las religiones y los colores. En comunión salen las respuestas, las sugerencias.

Se sabían precisados, discriminados, habían escuchado tantas cosas de ellos. Ellos habían visto tanto de sí. La ciudad nació, nacieron ellos. Se entra a la ciudad y por donde ellos, hay que pasar. Algunos no miran, pero muchos miran y comentan, y los dejan solos, porque están en la ciudad; porque están.


por: Frank García Hernández

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