Ser siendo mejores humanos

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Ariel Dacal

Nuestros libros, estos de ahora, los de antes y los que vendrán, tienen su utilidad en la medida en que dan cuenta de nuestros acumulados, de nuestras declaraciones, de nuestras apuestas, de nuestra convocatoria. Por eso, asistimos a esta fiesta de libros para contar las maneras que tenemos de ser cubanos y cubanas con una propuesta clara que lleva ideas y hechos y con una invitación a ser siendo mejores humanos, libres y solidarios, para que Cuba también lo sea.

Por eso, puestos a ver, estas jornadas no son para celebrar libros sino ideas. Los libros son las envolturas, las galas de ocasión, un modo hermoso de convocar, promover y contar, al tiempo que para nosotras y nosotros son, en su proceso educativo de creación, coherentes con las concepciones que contienen.

Asumimos entonces que venimos a esta feria a compartir nuestras ideas y los testimonios de su posibilidad.

En este espacio serán contadas tres compilaciones de la Editorial Caminos. Nuestros compañeros Gilberto y Julio Antonio y nuestra compañera Tamara, especialmente invitados para este ratico de dialogo, ya andarán compartiendo de qué van los libros en cuestión.

Cuando les pedimos participar en este espacio, les convidamos a dialogar con los textos desde sus percepciones sobre el socialismo, asunto que no es casual ni festinado, pues parte de las esencias y compromisos de nuestro Centro en sus primeros 25 años de obrar un acumulado paciente y propositivo que se encuentra hoy con una Cuba que vive en su interior una lucha de sentidos, una disputa de paradigmas que, de manera difusa o evidente, pugnan por realizarse.

Como una voz entre otras que tienen para Cuba las mejores intenciones, abrimos en este diálogo, y como provocación de inicio, el término socialismo para compartir los contenidos que nosotros y nosotras, la gente del Luther King, le atribuimos.

A saber:

Socialismo porque implica relaciones socializadoras del poder y la política que entrañan equidad, dignidad y felicidad.
Participativo porque la gente lo hace suyo y se siente en él.
Popular porque los sectores sometidos económica y culturalmente son el sujeto que confronta la hegemonía que excluye, niega y mutila.
Democrático porque la libertad espiritual y material de todos y todas se administra por todos y todas.
Liberador porque potencia relaciones sociales humanizadoras.
Comunitario porque se realiza en lo común, en lo colectivo, en lo público como espacio de crecimiento humano.
Creador porque explaya la creatividad humana, individual y colectiva, a su condición de infinito.
Inclusivo porque contiene las muchas diferencias que nos enriquecen.
Ecológico porque somos en armonía con toda la existencia.
Ético porque el amor por las y los demás es consciente y militante.
Sentipensante porque unir el sentir y el pensar es la posibilidad de que el lenguaje alcance su plenitud para decir la verdad.
Amoroso porque el socialismo es el nombre político del amor.

Hacia ese sueño andamos, el que nos emplaza a ser siendo mejores
humanos, con la certeza de lo que aún no es, pero vamos creándolo de a poco. Y hacemos posibles esos sueños porque nos damos el derecho a soñar, a creer, a crear y a intentarlo. Sobre todo eso, el derecho a intentarlo.

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