Sin Saramago el mundo ha perdido parte de su lucidez

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El mundo perdió a uno de los autores más representativos de la literatura contemporanéa, el lauredo escritor portugués José Saramago quien falleció este viernes en su residencia de la ciudad de Tías, ubicada en Lanzarote de las Palmas (oeste de las españolas Islas Canarias) aquejado de una leucemia crónica.

Ateo declarado y comunista literario, como él se hacía llamar, nació un 23 de noviembre de 1925 en la aldea de Alentejo, Portugal, en el seno de una familia de campo de escasos recursos económicos y que no poseía tierras.

A los tres años, el laureado novelista se trasladó con su familia a la ciudad de Lisboa luego de permanecer por corto tiempo en Argentina. En esta etapa de su vida pierde a su hermano Francisco, dos años mayor que él.

Saramago siempre permaneció muy unido a su aldea natal, y se sintió muy influenciado por las costumbres de Argentina, era muy afamada su afición por el mate y el dulce de leche que tanto disfrutó en su breve estadía en el país latinoamericano.

Cuando contaba con 12 años, el escritor comienza estudios en un colegio industrial, pero debió abandonarlos ante las dificultades financieras de la familia.

Antes de incursionar en el mundo de la literatura, Saramago desempeñó diversos oficios como el de cerrajero y mecánico.

El intelectual lusitano fue prácticamente un autodidacta en el aspecto literario, pasaba horas devorando los libros de la biblioteca pública, porque su colección particular era escasa debido a la estrechez económica.

En 1944, contrae matrimonio con Ilda Reis, y tres años más tarde se inicia en la escritura con su primera novela Tierra de Pecado; ese mismo año se estrena como padre y nace su hija Violante. Poco tiempo más tarde escribe su segundo libro, Claraboya.

En sus primeras incursiones literarias, el renombrado escritor no tuvo mucho éxito comercial, aunque recibió muy buenas críticas.

Luego de estas dos novelas, Saramago permaneció más de veinte años sin escribir porque, como expresó más tarde ”Sencillamente no tenía algo que decir y cuando no se tiene algo que decir lo mejor es callar’’.

Saramago también se dedicó al periodismo y colaboraba para el rotativo Diário de Noticias al mismo tiempo que trabajaba para una compañía de seguros.

En esta publicación, el novelista llegó a ocupar el cargo de subdirector, pero fue expulsado debido a sus convicciones políticas progresistas, y a su oposición a la dictadura de António de Oliveira Salazar, quien gobernó Portugal entre 1926 y 1974, adoptando un régimen al que llamó Estado Novo, de tendencia levemente facista, parecido al del italiano Benito Mussolini.

Además de trabajar para Diario de Noticias, también colaboró como crítico literario y comentarista cultural para la revista Seara Nova.

Con una gran conciencia humana y amor por la vida, Saramago siempre fue un gran comprometido con la ideología comunista.

En 1966, luego de divorciarse de Ilda, se hace miembro del Partido Comunista Portugués, que para ese entonces se encontraba en la clandestinidad debido a la dictadura de Salazar.

Saramago siempre se definió como un comunista literario puesto que los novelistas, según él mismo decía, crean sus personajes y los dirigen, ”no tratan con seres humanos de carne y hueso, sino con personajes’’.

En 1974 el novelista se unió a la conocida Revolución de los Claveles, un levantamiento militar que conduciría a la nación portuguesa por el camino de la democracia y al fin de la dictadura salazarista.

Para 1975 el célebre escritor decide dedicarse exclusivamente a la escritura y es aquí donde comienza la etapa más brillante y prolífica de su creación literaria.

Este período de su carrera como autor la inicia con el libro de poesías El Año de 1993 pero su consagración comienza en 1980 con su obra Levantado del Suelo en la cual, rememorando su infancia en el campo, elabora un retrato muy claro de los campesinos de la zona de Lavre, en la localidad de Alentejo.

A esta novela le siguen otras publicaciones reconocidas como Memorial del Convento (1982); El año de la Muerte de Ricardo Reis (1984) y La Balsa de Piedra (1986).

Cuando publica esta novela conoce a su última esposa, la periodista española Pilar del Río.

Sus obras más aclamadas en el ámbito internacional las escribe en los años noventa, comenzando con El Evangelio según Jesuscristo (1991), con la cual se generó gran polémica por el gran fervor católico del pueblo portugués.

Debido a la controversia producida por este libro, que refleja el ateísmo de Saramago, fue vetado durante su presentación para el Premio Literario Europeo del 91.

Saramago era muy escéptico y incrédulo en el aspecto religioso, pues consideraba que ésta no ayudaba a que los hombres se acercaran los unos a los otros.

Sobre la religión, Saramago escribió una vez : ”Es posible que la fe mueva montañas, no hay información de que tal haya sucedido alguna vez, pero eso no prueba nada, dado que Dios nunca ha estado dispuesto a experimentar sus poderes en ese tipo de operación geológica’’.

El premiado novelista igualmente consideraba que, además de que las religiones no contribuían con la unión de la raza humana, el hombre vivía en ”estado de permanente enemistad mutua’’.

En 1995, Saramago publica su obra más reconocida internacionalmente, Ensayo sobre la Ceguera, en la cual realiza una parábola de la sociedad actual, caracterizada por el egoísmo, y por mirar pero realmente no detenerse a observar lo que sucede alrededor y al prójimo

A esta novela le siguieron Todos los Nombres (1997), La Caverna (2000), en la cual critica el consumismo; El Hombre Duplicado (2002); Ensayo sobre la Lucidez (2004) en la que cuestiona la democracia; y su última obra, Caín (2009).

Saramago también incursionó en la poesía con obras como Poemas Posibles (1966) y Probablemente Alegría (1970), así como también en el teatro, la crónica e, igualmente elaboró una guía turística con el título Viaje a Portugal (1981).

Además del Premio Nobel recibido en el año 98, Saramago fue distinguido con una gran cantidad de galardones.

Fue nombrado Caballero de la orden de las Artes y las Letras de Francia, Doctor Honoris Causa de infinidad de universidades alrededor del mundo, y Premio de la crítica portuguesa entre otros.

Sin duda se ha ido un gran humanista y amante de la vida, cuya obra quedará como testimonio de su gran entendimiento del mundo y de la sociedad que, ha pesar de su ceguera, el tanto quería.

por: Jessica López

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