Soar el mundo desde abajo

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Julia Mara Fernndez es profesora de la Universidad Agraria de La Habana, de la especialidad de Estudios Socioculturales y pertenece al grupo FEPAD de ese centro docente. Durante el pasado mes de septiembre particip, junto a cerca de trescientos educadores populares de casi todo el pas, en el Segundo Encuentro Nacional. A ella le toc la disentida tareta de redactar las memorias. Entre el ajetreo de las sesiones de trabajo y mi insistencia, Julita accedi a conversar con Caminos sobre los impactos, obstculos y aportes de la educacin popular en su formacin como profesional y como ser humano.

Ms que la FEPAD, la educacin popular, se refleja no slo en mi labor diaria como profesora sino tambin en mi vida personal. Por ejemplo, ahora mismo estoy preparando mi maestra sobre los principios de una proyeccin metodolgica que potencie la formacin de un buen comunicador en la especialidad de estudios socioculturales.

En cuanto al grupo, la experiencia ha sido muy rica. Hemos crecido espiritual y profesionalmente; hemos podido llevar a la prctica los conocimientos adquiridos, se ha flexibilizado el carcter de las personas, se toman en cuentan los saberes de los estudiantes, sus dificultades e, incluso, hasta en las evaluaciones ya no los penalizamos por cualquier error, sino que reconocemos que ellos tienen conocimientos y experiencias y es bueno compartirlos con los dems. Nosotros, por otra parte, no somos los portadores de la verdad absoluta y nuestros conocimientos pueden ser rebatidos y, a la vez, enriquecidos por los estudiantes.

El grupo est integrado por profesores de distintas facultades y asignaturas y ya se notan los cambios; existen personas que se interesan por lo que hacemos e incluso proyectos que antes no se concibieron desde sus diseos bajo los principios de la educacin popular, ya reclaman nuestro aporte y modesta experiencia.

Algo que nos distingue es que no nos hemos quedado slo en el espacio cerrado del grupo o en el cambio personal sino tambin las transformaciones colectivas se han enriquecido.

Pienso que uno de nuestros retos fundamentales es impulsar estas prcticas y saberes de la educacin popular porque siento que la educacin, dentro del contexto cubano actual, requiere de estos enfoques. La universidad est llamada a experimentar una gran transformacin. Debemos renunciar a concepciones bancarias, tradicionalistas, meramente informativas, transmisivas, debemos superar modelos de pensamiento que sitan al alumno como un recipiente, como un ente pasivo mientras los profesores nos la sabemos todas.

Hay que romper esquemas y trabajar porque la educacin sea en realidad dialgica; ofrecerle a los estudiantes la posibilidad para que estudien, investiguen y, desde sus prcticas cotidianas, puedan enriquecer sus conocimientos.

Para nosotros ha sido valiossimo y ojal que otras universidades y centros docentes puedan y tengan inters en sumarse a este proyecto. Espero que los nuevos mdulos, el de trabajo en grupo y trabajo comunitario tambin nos sean de mucha utilidad. Imagino que en ese camino se hayan encontrado rmoras sobre todo si pienso en las caractersticas del modelo educativo cubano.

En este sentido, cules han sido esos obstculos y cmo han logrado sobreponerlos?

Mira fuimos muy incomprendidos desde el inicio, es ms, casi se nos ignor. Cuando nos reunamos para hacer los talleres, nos decan: ah, ustedes estn jugando, tienen que hacer silencio porque nosotros estamos trabajando y eso nos crea problemas, si quieren hacer animacin, vyanse para un teatro o para el campo.

Tambin fuimos muy incomprendidos por parte de nuestros jefes, que no entendan lo que estbamos haciendo. Sin embargo, esos mismos obstculos actuaron como verdaderos impulsos para nuestro trabajo, que se convirti en un asunto muy serio. Poco a poco fuimos ganando espacios, enamorando a mucha gente Y ya hasta en los anlisis docentes de la Universidad salen los encuentros de los grupos FEPAD.

Hemos logrado sumar y sensibilizar a quienes no nos entendan. Los propios alumnos nos decan que no entendan que sus profesores estuvieran tan poco tiempo frente a clase. Ahora dicen: qu bueno es que se nos tenga en cuenta.

Lo bueno de todo es que la locura ha sido generalizada y aunque somos personas de distintas facultades, eso ha hecho que no se nos tilde de Quijotes todo el tiempo. Ya no somos un puadito, somos varios los Quijotes, que no nos enfrentamos a molinos irreales porque, afortunadamente, los molinos van cobrando visin. Y s, nos hemos ganado el espacio porque, adems, lo hemos sabido defender. La gente se ha percatado que lo que hacemos es importante y ya se nos tiene cuenta.

Y esa carrera de ganar los espacios ha contribuido a ampliar las alianzas con otros actores sociales, cmo se ha producido esto?

Esa visibilidad, ese sentir que estamos haciendo cosas y ese reconocimiento de lo que hacemos ha sido un puente que nos ha permitido construir nuevas alianzas. Te pongo un ejemplo: los compaeros del Departamento de Tcnicas de Direccin, que venan desarrollando un proyecto comunitario, reconocen que el diagnstico que hemos hecho es mucho ms completo, ms caliente, ms humano y eso mismo ha servido para que nos llamen y nos pidan apoyo

Asimismo en San Antonio de las Vegas, un poblado cercano a la Universidad, atendemos directamente un proyecto de insercin social y desarrollo comunitario desde las prcticas de la educacin popular en la atencin a pacientes con VIH-SIDA, en el que participan alumnos no slo de la carrera de estudios socioculturales sino tambin de otras especialidades.

Los mismos muchachos nos dicen quiero ser parte del proyecto, quiero transformar la comunidad. Eso es muy vlido y tiene que ver con el reconocimiento que nos hemos venido ganando.

Hasta dnde la educacin popular puede convertirse en un instrumento de cambio para las personas, las comunidades y los proyectos sociales en el contexto actual de la Cuba de hoy?

La educacin popular, en primer trmino, es una metodologa muy humana; segundo, muy pedaggica, muy instructiva en el sentido de que aprendes a valorar al otro, no se trata de ser tolerantes por ser tolerantes, sino de aprender a valorar al otro, saber que el otro existe, tiene derechos, cosas comunes que compartir.

Creo que comprender ms a las personas, ayudarlas, es muy til y muy bueno. Cuando particip en uno de los primeros talleres bsicos de educacin popular me encontr con personas muy diversas, religiosos, delegados de circunscripcin y de zona, profesores, investigadores del Centro Flix Varela, de la Casa de las Amricas, y me asombr de cmo tan pronto logramos identificarnos todos. Era una gran locura, pero salimos de all ms enriquecidos.

Cuando compart esa experiencia con los profesores de mi departamento, todo el mundo me deca que yo me haba enamorado de la educacin popular. Desde ese momento supe que mi tesis de grado iba a ser sobre la base de esa propuesta metodolgica. Cuando mis compaeros tuvieron oportunidad de participar en otros talleres y cursos, me dijeron: ahora entiendo por qu nos decas con tanto brillo en los ojos que esto era una posibilidad de vivir. Todo el que ama la vida tiene que apostar por la educacin popular, porque es eso, amar la vida, transformar las cosas en aras de un mundo mejor. Y como dice el slogan, s es posible un mundo mejor; y creo que es posible, tambin, gracias a la educacin popular.

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